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Weblog dedicado al mundo del cine, tanto clásico como actual. De Billy Wilder a Uwe Boll, de Ed Wood a Stanley Kubrick, sin distinciones. Pasen, vean y, esperemos, disfruten. Si no es así, recuerden que NO han pagado entrada.
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YO ME VOY A CUENCA


Érase una vez una época, así como a mediados de los años noventa, en la que el cine empezó a alimentarse de lo que por aquel entonces se dio en llamar “Generación X” (el título de una novela de Douglas Copeland), y que repentinamente se adueñó de la cultura contemporánea, en particular del cine y la música. Se suponía que era una generación, nacida alrededor de los setenta, marcada por el sinrumbismo que ofrecía una libertad y una falta de objetivos hasta entonces desconocida por los jóvenes que saltaban al maravilloso mundo adulto. Con lo cual, hubo que marcarse fines pelín más superficiales: por ejemplo, el consumo obsesivo del concepto “de marca” (atención, antiguos X, momento nostalgia: no éramos nadie sin un jersey Privata) (cuyas mangas, obligatoriamente, tenían que triplicar en tamaño al brazo del portador del jersey). Glups. Fue (fuimos) una generación considerada conformista y consumista, escéptica y desidealizada: nuestros dioses particulares ya no eran Pablo Iglesias, Carlos Marx, Voltaire, Bakunin o Linda Lovelace; ahora eran Michael Jordan, Kurt Kobain, Jesús Gil, Michael Jackson, o Mike Platinas. Más glups. En cuanto a lo que nos ocupa, que aunque parezca mentira es el cine, desde Usalandia trataron de colarnos una peliculita más o menos bienintencionada como “Reality bites” como el “Generación X” de la ídem, y a Winona quién-me-ha-metido-este-vestido-en-el-bolso Ryder como su musa oficial. Quizás otras películas de la época se ajustaron más a ese traje, como por ejemplo “Mi Idaho privado”, “Clerks”, “Beautiful girls”, “Singles”, “Antes del amanecer”, y, si me apuráis, “Wayne´s world”...

No podía faltar, por descontado, nuestra versión de la cosa esta de la X. Y nuestra versión de la cosa esta de la X, no sé si la única pero seguramente la más ajustada al concepto, fue “Todo es mentira”, ópera prima de Álvaro Fernández Armero, quien había asombrado a todo el mundo con el monumental cortometraje “El columpio” (que, como bonus track, os ofrezco aquí) y que dividió fuertemente a crítica y público en el momento del estreno; aunque el paso del tiempo la ha dejado, creo, en el buen lugar que se merece. “Todo es mentira” es un lúcido, acerado y torrencial retrato, no sólo del abandonismo existencial y el conformismo a corto plazo de un grupo de gente de veintitantos (que es casi lo de menos), sino, por encima de todo, una vivisección despiadada del mundo de las relaciones sentimentales en un momento determinado: ese en el que el embobamiento inicial da paso a la negociación de los defectos mutuos en que se convierte, al fin y al cabo, una convivencia. Película prácticamente coral, consigue a través de un montaje ágil que salta entre conflicto y conflicto de pareja (con algunos cruces, la mayoría en casa del protagonista Pablo), que el desequilibrio entre las interpretaciones de sus actores (si quitamos a los dos protas, el veredicto sería el siguiente: ganadora por puntos, Mónica López; derrotado por KO-palizón, Gustavo Salmerón) apenas desmejore el producto final, a pesar de un final, a mi juicio, en exceso condescendiente. A destacar, entre otras cosas, el nervio y el buen tino con el que Fernández Armero filma las discusiones domésticas entre Pablo (Coque Malla-Adiós, papá) y Lucía (Penélope Cruz, antes de convertirse en Pe), unas veces acelerando el montaje, como en la escalofriante escena de la cena con Alejandro y Beatriz, y otras haciendo uso de la cámara en mano (al estilo de Woody Allen en “Maridos y mujeres”, y no es el único guiño al maestro judío...); los diálogos, inteligentes, mordaces, sarcásticos y muy naturales (Medem, toma nota); algunas escenas descacharrantes (esto es una comedia, no olvidar), con gran sentido cómico, como la del guardaespaldas al que Pablo obliga a cantar un villancico, o la de la prueba del embarazo... En cuanto a la vertiente generacional del filme, es Pablo quien lleva el peso del discurso. La primera escena, con créditos incluidos, es reveladora: después de una mala noche, Pablo decide largarse a Cuenca y cambiar de vida; pero al primer revés (una operadora de información telefónica inútil) se raja, para acabar teniendo una cita que acaba en, digámoslo así, falsas expectativas... Aprovechemos para decir que Coque Malla, con todas las limitaciones que arrastra el hecho de que NO es un actor, está mejor de lo esperado, y realmente divertido en algunas secuencias y réplicas. Penélope Cruz está perfecta en su papel, más teniendo en cuenta que ha de resultar creíble en sus dos caras: la encantadora y dulce del principio y la más agria, punzante y gritona-pescatera que se muestra a posteriori.

He apuntado anteriormente una referencia a tito Woody. Si a eso le sumamos el carácter neurótico-obsesivo del personaje de Pablo, la crítica despiadada al mundillo intelectual (en este caso, la intelectualidad underground representada por Jordi Mollá y Christina Rosenvinge), y hasta el saxofonista interpretado por Salmerón, yo pienso que queda muy clarito de quién ha mamado inspiración el señor Fernández Armero...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Coincido con marcbranches en las referencias de Fernández Armero a Woody Allen.No ha mencionado a Ariadna Gil como"la sucia"(un papel que sabe bordar con naturalidad) ni a Fernando Colomo como actor que tiene un punto gracioso amenazando boligrafo rojo en mano con suspender a sus alumnos.
La banda sonora de la película es también de Coque Malla que es(o era)íntimo amigo de Fernandez Armero y cuya madre, la actriz Amparo Valle también aparece en la película como madre de Penélope.
Es una película que retrata bien la vida en pareja.Un retrato interesante.Gustavo Salmerón me parece un mal actor pero en esta película no está tan mal.

Quiero agradecer a Alicia la creación de este blog que me divierte y del cual me ayudáis a elegir películas y me alegráis la mañana con vuestras críticas a la hora del café.
Agradecida
Secretaria de sistemas informáticos

alicia dijo...

Gracias a ti por leernos; si encima conseguimos alegrarte la mañana, nos damos por mas que satisfechos.

marcbranches dijo...

La hora del café es una de las más importantes del día (para algunos son más de una hora) (incluso más de dos; en particular, para algunos funcionarios) (¿akesí, Alicia?), así que hoy nos sentimos un poco más útiles. Sin embargo, advierto que cualquier discrepancia con el criterio marcbranchesiano (con el de Alice la Directrice no importa tanto) será convenientemente reprobado en plaza pública y penalizado con el envío ipso-facto de un virus informático de grado 7.8 en la escala de Gates...

De nada.

DiegoAlatristeyTenorio dijo...

Me encanta esta película en la que los Coen vuelven a la linea marcada con la no menos estupenda "Arizona Baby", con tintes de "screwball", comedia de enredo y algo de buen thriller, todo ello aderezado con una acida crítica al sistema político y social de los "usamericanos".

Bridges y Goodman están sencillamente colosales y muy bien secundados por ese otro "monstruo" que es Steve Buscemi o el no menos grande John Turturro, su breve papel es antológico. Por cierto..........http://www.youtube.com/watch?v=eEl5r8qFxh8

Y este otro si quieres saber a quien te pareces de los personajes de la película;

http://www.alansmind.com/lebowskiquiz.php

PD: A mí me ha salido que soy Walter (Goodman) y eso que no respeto el "sabath" ni tengo echa la circuncisión!!!!!

 
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