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LA VIDA ES ESPERMA Y SANGRE



Un domingo por la mañana.

Me gustan las matinales. En días festivos, te puedes acercar a algunos cines de la ciudad o de las afueras a disfrutar de una buena película, para luego degustarla junto a una pantagruélica cuchipanda dominguera. Así que me acerqué un domingo por la mañana a un cine multisala, decidido a ver una de las películas que más impacto habían causado en cualquiera de los festivales Grand Slam de los últimos años (Cannes, Venecia, etc.): “Irreversible”, del francoargentino Gaspar Noé. A pesar de la polémica suscitada (Noé recibió insultos de todo tipo después de la proyección en Cannes, e incluso el director chileno Raoul Ruiz pidió “pena de muerte” para su colega), había entrado en la cartelera española sin demasiado bombo; y, de hecho, sólo generó controversia entre el mundillo cinéfilo más enteradillo-gafapasta. Resultado: siete valientes que habían tenido la misma enfermiza idea que yo. Comienza la película a las doce, como un reloj. A los quince minutos de filme, quedamos tres en la sala. Al otro lado del pasillo en el que estoy ubicado, un señor que desprende de su oscuridad el ruidito que surge de desenvolver nerviosamente varios caramelos que, imagino, le ayudan a soportar el inicio enfermizo, mareante y nauseabundo con el que nos amartilla Noé. Después de cierta escena con un extintor, al tipo a) se le acaban los caramelos y va a por más, pero es domingo, la tienda está cerrada y por eso no vuelve; o b) el estómago y su correspondiente úlcera le dicen basta. Ya sólo quedamos dos, que conseguiremos aguantar hasta el final de la película: seguramente éramos los únicos que sabíamos a qué íbamos a enfrentarnos...

“Irreversible” es una jam session. Pergeñada en escasas semanas, y con un porcentaje elevadísimo de improvisación en la interpretación de los actores (no se ensayó nada hasta las pruebas e video del mismo día de inicio de rodaje), Vincent Cassel, Monica Bellucci y Albert Dupontel, no se puede decir que asistamos a un guión elaborado ni a un sofisticado y profundo discurso sobre cualquier aspecto trascendente de la existencia humana. La película es, básicamente, una historia de venganza, y así lo reconoció Noé en varias entrevistas posteriores. Con la particularidad de que está contada al revés, en varias set pieces rodadas en plano-secuencia (excepcional el de la escena de la violación, aunque tiene truco), para darle un sentido dramático distinto. A caballo de esta opción narrativa, Gaspar Noé aprovecha para soltar una serie de conceptos de manera tan pedante y dispersa como desahogada: el sentido reiterativo del tiempo (Noé inventa el “fundido en círculo”); la función del azar en el porvenir (una chica le dice a Alex que es mejor que cruce la calle por el túnel), aunque a la vez se reboza en la inescrutabilidad del destino (el sueño premonitorio del túnel, ese cartel del feto de “2001”)... Se ha escrito mucho sobre la violencia del film, y sobre su mensaje supuestamente reaccionario a favor del “ojo por ojo”. En mi opinión, la estructura narrativa optada desintegra ese argumento, puesto que se pretende llevarnos por otros derroteros; los de la pérdida del raciocinio ante un estallido descontrolado de dolor (y no sólo de Marcus: el que hace tortilla de cerebro de violador con el extintor es el hasta entonces ponderado Pierre, que pasa de intentar ejercer de tutor del enloquecido Marcus a hacer una especie de casting para una película de Miike), la sed de sangre ajena, la sustitución de los mecanismos de la racionalidad por el salvajismo selvático de la ley del más fuerte (el Tenia viola a Alex por el simple placer de sodomizar a una burguesa, para saciar su inferioridad de clase, ni siquiera por el placer sexual, puesto que es gay). La violencia mostrada en esta película es incómoda, angustiosa, opresiva, sin ápice de esteticismo; y el hecho de que OJO SPOILER el tipo al que machacan la cabeza NO es el violador de Alex, que sigue vivito, coleando y disfrutando de la situación FIN SPOILER acaba por desmontar la teoría de la película fascista.

El hecho de que la pareja principal también lo fuese en la vida real le otorga una gran naturalidad y credibilidad a las escenas entre ellos, en particular en la escena del retozo vespertino post-siesta de unos desnudísimos Cassel y Bellucci (mmmm), en la que poco menos que nos hacen sentir intrusos de su privacidad. Consiguen, junto con Dupontel, trazar sus personajes de manera que no queden desdibujados entre la espontaneidad a la que les obligó la falta de ensayos. Vincent Cassel compone un Marcus primario, irresponsable, adolescentoide y volcánico, que vomita sus prejuicios (insulta y veja a todo travesti, hispano, chino y homosexual que se le pone por delante) sin control en su búsqueda del Tenia (ojo al nombrecito, muy apropiado para el garito homosexual de depravación y perversión en el que acaba/comienza la acción: el “Rectum”). Monica Bellucci, aparte del ímprobo esfuerzo que supone filmar una escena tan repugnante (y larga: nueve minutos) como la de la violación, está hermosísima, en particular en las escenas de la fiesta (con un vestido ceñidísimo al cuerpo que... esto... ahora vengo). Albert Dupontel, antes de mostrarnos el uso alternativo del CO2, perfila un personaje acomplejado, algo sarcástico, obsesionado con racionalizarlo todo, enamorado de Alex aunque resignado a haberla perdido; es el ejemplo definitivo del discurso sobre la violencia que apunta Noé en esta película.

“Irreversible”, en definitiva, es la experiencia cinematográfica que más ha conseguido revolverme en una butaca. Hasta que llegó “World Trade Center”, claro; pero eso creo que ya lo conté... Por fortuna, el tiempo lo destruye todo...

3 comentarios:

Andrea dijo...

Me aconsejo un erudito cinéfilo amigo que tengo, el ver esta pelicula. Me instalé comodamente en el sofa como quien mira una pelicula un domingo por la tarde, tranquila, relajada, y sin muchas ganas de pensar...
Sinceramente me fascino, una pelicula que no busca el sorprendernos por el final, ya que es lo primero que ves, sino que te agarrota al sillon por la simple naturalidad y crudeza de sus imagenes. Estoy de acuerdo en que tal vez sea un poco violenta, pero la vida real lo es.
Leyendo la critica de Marcbranches me da la misma sensacion que al ver la pelicula, es cierto que es dificil olvidarse de ciertas imagenes, la de la violacion en mi caso, impresionante pelicula, bravo por la critica.
p.d: lo siento por las faltas pero en francia no hay accentos y por lo tanto mi teclado tampoco...

alicia dijo...

No te preocupes por los acentos, Andrea, y gracias por leernos. ¿Desde Francia? Cada vez nos volvemos mas internacionales!

marcbranches dijo...

Más que por los acentos (están locos estos gabachos), yo me preocuparía por esos amigos descerebrados que se atreven a recomendarte películas como esta... En fin. Aprovecho para comentar que el túnel rojo donde se filmó la violación no es rojo (se añadió el color digitalmente en la sala de montaje, una opción estética acertadísima que aumenta la atmósfera opresiva de la escena), y que el violador en cuestión (Jo Prestia) era en realidad un boxeador thai y actor semiprofesional (nada de extrañar a juzgar por el careto que gasta...).

Oh, sí, y gracias por leernos y eso...

 
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