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Weblog dedicado al mundo del cine, tanto clásico como actual. De Billy Wilder a Uwe Boll, de Ed Wood a Stanley Kubrick, sin distinciones. Pasen, vean y, esperemos, disfruten. Si no es así, recuerden que NO han pagado entrada.
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SESIONES DOBLES: FRESAS SALVAJES


Campo de fresas para siempre
La película favorita de Bergman de Marcbranches y mía es El séptimo sello, así que nos juguemos a una partida de ajedrez quien iba a hablar de ella. Un momento. ¿De dónde ha salido esa torre? ¿Cómo? ¿que me toca hablar de la de Camilo Sesto? Pues bueno, pos fale.
Fresas salvajes pertenece a una de las épocas mas productivas y famosas de Bergman; rodada prácticamente después de El séptimo sello, es de ese tipo de películas que hacen que los espectadores de a pie huyan despavoridos en busca del blockbuster de turno... Pero alto, parad el carro, aunque sea un momento. Dadle una oportunidad.
Un anciano, Isak (Victor Sjöström) está a punto de celebrar el jubileo de lo años que lleva dedicado a su profesión, pero una extraña pesadilla le inquieta y hace que se vaya de viaje a ver a su madre, acompañado por su nuera Marianne (Ingrid Thulin).
Mira por donde nos encontramos con una road movie, en la que como suele pasar, el viaje externo coincide con un viaje al interior del protagonista. A partir de los sueños que seguirá teniendo y de recuerdos de su infancia, Isak comprende que ha estado equivocado toda la vida. Ha sido demasiado estricto y no ha sabido demostrar su cariño a las personas que amaba; eso ha hecho que su mujer le abandonara y que la relación con su hijo sea muy distante. El problema es ¿todavía hay tiempo para cambiar?
Las escenas de los sueños, sobre todo la primera, están muy influidas por el expresionismo alemán, y son muy buenas, pero el mundo de los sueños es algo muy difícil de captar, se requiere tener una mente surrealista como Buñuel o Lynch para llevarlo a la pantalla.
Los personajes de dos estudiantes que se unen al viaje son los menos logrados, ya que vienen a ser un símbolo para hablar sobre la existencia (o no) de Dios, aunque al mismo tiempo vienen a representar a Isak y a su hermano, enfrentados por la misma mujer. No es casualidad que la misma actriz (Bibi Andersson) interprete a las dos Saras.
Aparte de ello, las interpretaciones son magníficas, especialmente las de Victor Sjöstörm e Ingrid Thulin. Pero no se han de olvidar, por breves que sean, la criada del doctor, toda una Thelma Ritter sueca, la mandona tía de Isak presidiendo la mesa (mi escena favorita) o su anciana madre, hasta incluso Max Von Sydow hace una especie de cameo como gasolinero. Y también vale la pena mencionar el buen ambiente que conseguía Bergman durante el rodaje de sus películas, que contrasta con la seriedad de los temas tratados. Espléndida la fotografía también, que curiosamente no es del gran Sven Nykvist, su colaborador habitual.
Ahora que se considera que el electroencéfalograma de los espectadores es prácticamente plano es saludable encontrar a alguien que trata de temas tan importantes como la vida y la muerte y nos invite a reflexionar sobre ellos, sacando nuestras propias conclusiones.
Si todo lo que sucede en la película es a causa de una pesadilla del profesor, acaba con éste sonriendo plácidamente mientras sueña en un campo de fresas, uniendo armoniosamente principio y final.

Blogs participantes:
Sesiones Dobles (Organizador), Books & Films, El diario de Mr. MacGuffin, Sesión doble, Cineahora, Fabrica de ilusiones, El espejo de los sueños, Arte y literatura, El trono de Hatti, La mujer justa, Ojo de buey, Himnem, El lamento de Portnoy, Otros clásicos, La linterna mágica, Mitte, El dia del cazador, Marcovelez.net, Corten!!!, Rulemanes para Telémaco, Cinefilo-Compulsivo, Intramuros, Arricom.
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SESIONES DOBLES: EL SÉPTIMO SELLO



De por qué yo soy de Marte y Bergman es de Venus

"Y cuando el cordero abrió el séptimo sello, en el cielo se hizo un silencio como de media hora. Y vi siete ángeles que estaban en pie, delante de Dios, y les fueron dadas siete trompetas. Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas."

Este pasaje del Apocalipsis bíblico, del capítulo 8 si no me falla el sr. Google, abre las compuertas del tortuoso alegato existencialista que es “El séptimo sello”, quizás la película más famosa, o más analizada, del recientemente fallecido Ingmar Bergman. Después de once años de carrera cinematográfica, consiguió hacerse un lugar prominente entre la cinefilia más sesuda, que comenzó a celebrar con alborozo aquellos densos tratados de filosofía en los que cada hombre, cada mujer, se atravesaban a sí mismos en la búsqueda de respuestas trascendentes a las cuestiones elementales, quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos, se enfriará la comida si volvemos tarde, etc. Bergman es una manera de entender el cine, un modo de asomarse al arte que no puede dejar indiferente. Maestro de innumerables cineastas de las últimas cuatro décadas, el maestro sueco representa el Autor en el más intrínseco y absolutista sentido de la palabra, desde su resuelto empeño por compartir con los espectadores (aunque, quizás, sin contar con ellos. El cine para el pueblo pero sin el pueblo: la Ilustración cinematográfica) sus inquietudes, sus pesadillas, los motores de sus reflexiones. Dicholocualo. ¿Podría marcbranches vivir sin volver a ver una película de Bergman? Tan ricamente.

“El séptimo sello” es un diálogo entre Ingmar y Dios en el que Dios se calla como un puta. ¿Es, entoncespues, un monólogo? Pos no. Digamos que es un diálogo fallido por incomparecencia de una de las partes. Bergman nos presenta a un cruzado (por supuesto) sueco, Antonius Block (Max Von Sydow, un cruce escandinavo entre Herman Monster y Hugh Laurie) que, después de diez años de batallar por esas y aquellas tierras de Dios en el nombre del Ídem, vuelve a casa acompañado de su tan fiel como ateo escudero Jöns (Gunnar Björnstrand); en el camino se encuentra, nada más y nada menos, que con la Muerte (un inquietante Beng Ekerot), a la que reta a una partida de ajedrez en búsqueda de algo de tiempo para trascender a la futilidad terrenal, o así. Antonius se cuestiona continuamente sobre la fe, aunque nunca es nombrada específicamente: no entiende por qué nos empeñamos en buscar un camino alternativo, una explicación etérea, un destino a nuestros caminos, si la única certeza que albergamos es, precisamente, la implacable llegada de la muerte. Mientras, un pequeño grupo de comediantes se cruza en su camino, entre ellos una pareja compuesta por Jof y Mia (Nils Poppe y Bibi Andersson), nombres que equivalen, por si alguno no lo sabía, a nuestros José y María. Las metáforas están servidas, mi señor. Bergman hace gala de su profundo sentido de la teatralidad más tupida en escenas como la de la llegada de una Pasión a uno de los pueblos que atraviesan los cruzados, en la que el populacho allí presente se inclina lloroso ante el tránsito del cristo encrucijado (y pelín caricaturesco). La imagen icónica del dios punitivo y enfurecido, que castiga a los pecadores (a fin de cuentas, todo quisque) con la muerte “negra”, en este caso la peste que asola la zona, preside esta escena, y el temor al Juicio Final, en forma de plaga, planea durante todo el film. Las respuestas, si se le pueden llamar así, a la preguntas de Antonius, vienen dadas por el carácter pragmático y terrenal de su escudero Jöns, que aboga por disfrutar del tránsito terrenal; pareciera que Bergman le da pábulo a este prisma, al darle cierta cátedra de presentidor, de hombre resabiado que todo lo sabe y que predice las debilidades y las reacciones de los demás. Antonius, en cambio, se enfrasca en su desesperada búsqueda, y tan sólo se relaja en una hermosa escena en el campo, junto a los comediantes, en los que un cuenco de leche y unas fresas le ofrecen un momento perdurable de felicidad espontánea. El único.

Como queda dicho, “El séptimo sello” es una suerte de cuestionario teológico que ni siquiera la Muerte es capaz de responder: “Yo no sé nada”, dice casi al final del filme. La misma respuesta podría enunciar yo si alguien me preguntara, ignorante pobre de mí, sobre el cine de Bergman, tan teatral como exigente, con un sentido del humor esquivo y chirriante, pleno de diálogos que trashuman trascendencia por todos sus poros (a su lado, Medem es el Kevin Smith español), de alegorías, simbolismos y metáforas que campan a sus anchas desde los mismos títulos de sus películas (el Séptimo Sello, en el Apocalipsis, da lugar a una serie de catástrofes que asolan la Tierra). Puede que Bergman no esté entre mis favoritos; sin embargo, en una cosa estoy de acuerdo con él: la Muerte juega con negras y gana. Siempre.
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PROYECTOS SESIONES DOBLES: INGMAR BERGMAN


Para los nuevos lectores voy a explicar, al mismo tiempo que refresco la memoria de los lectores habituales, un proyecto que comenzó hace unos meses, llamado Sesiones dobles. No, no es una grindhouse. Ni falta que le hace.
Promovido por Jazzman y Nataliabook, consiste en que una serie de blogs comenten dos películas de un director, para compartir así opiniones. Se indica a los lectores el director y las películas elegidas, el tiempo que tienen para verlas y a partir de cuando pueden empezar a comentarlas.
En esta ocasión el elegido era bastante evidente, el recientemente fallecido Ingmar Bergman, y las películas son dos de las mas emblemáticas suyas: El séptimo sello y Fresas salvajes. Las fechas son:
- para el visionado, del 17 de septiembre al 31 de octubre
- para la publicación y comentarios, del 1 al 15 de noviembre.
Y los blogs participantes son:
Sesiones dobles , Books & films , El diario de Mr. MacGuffin, Sesión doble, Cineahora, Fábrica de ilusiones, El espejo de los sueños, Arte y literatura , El trono de Hatti, La mujer justa, Ojo de buey, Himnem, El lamento de Portnoy, Otros clásicos, Mitte, El día del cazador y La linterna mágica.
Así que, si queréis participar, ya podéis empezar a poneros las pilas y no os hagais los suecos. Busque, compare y si encuentra un blog mejor... comente.
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PROYECTO SESIONES DOBLES: 2046



AMOR AL POR MENOR

2046”, el hasta ahora último largometraje de Wong-Kar Wai (WKW en la intimidad) se convirtió en una película mítica mucho antes de su estreno. Incluso se podría afirmar que mucho antes de su presentación en el Festival de Cannes del año 2004, rodeada de desbordadas expectativas y de la extravagancia propia del director (un tipo oculto tras sus gafas de sol, huraño, rodeado de secretismo, amante de solapar proyectos, incapaz de cerrar en seco una obra debido al flujo constante de ideas y variaciones del guión) y del propio Festival (un... bueno, es Cannes); como resultado de tal conjunción de estrellas, se tuvo que demorar la proyección del filme, que llegó a Cannes tres horas antes de la misma, siendo además una versión provisional, a la espera del tijeretazo definitivo de WKW; de hecho, parece que ser que, según los que presenciaron aquel pase, fue bastante más de uno. El montaje final compone una historia más lineal e inteligible, ayudada por la voz en off; con lo cual, no puedo imaginarme el batiburrillo (= burro pequeño perteneciente a Batman) (¿a que es ingenioso el juego de palabras? ¿Cómo? ¿Que me meta el ingenio dónde?) resultante del primer editaje. WKW tiene alma de jazzman, es un improvisador nato en la escritura y en el plató; y, sin embargo, sus películas resultan de una mezcolanza de orfebre y relojería suiza que le hacen un ARTISTA subyugante. Sí, se merece las mayúsculas. ¿Qué es “2046”?

“2046”, rodada casi en paralelo a “In the mood for love”, es el reverso oscuro, desencantado y pesimista de la primera, si nos atenemos al compás marcado por Chow (Tony Leung), el personaje que protagoniza ambos filmes. Si en “In the mood...” es un tipo tímido, retraído, fiel y conservador al estilo de la época, en “2046” se transforma, a la sombra de aquel romance imposible, en un impenitente playboy (el bigotito le convierte en el émulo oriental de Clark Gable), bebedor de noches de un solo trago, a la búsqueda de la candidata que le permita revivir esa maldita pasión que, de alguna manera, le ha anulado. Búsqueda que traslada, desde la habitación 2047 (la contigua a aquella que un día compartió con su amada Su), a un relato de ficción futurista que no hace sino extrapolar su tormento: un tren que se dirige a un lugar, también llamado 2046, en el que los recuerdos perduran, en el que el pasado está detenido... Mientras, una serie de mujeres que representan una serie de ideales (intelecto, cuerpo, memoria) van pasando por la vida y las sábanas de Chow sin que ninguna le haga alcanzar la plenitud antaño experimentada. “2046” es la derrota del amor, entendido como un ente imperdurable, como un hábitat alcanzable: es un estado gaseoso que se puede percibir, pero no aprisionar. Es independiente, soberano, libérrimo, y no le pertenece a nadie, ni siquiera a la dispersa y traicionera memoria... Estilísticamente la película es mucho más abigarrada que su antecesora, aunque mantiene los tics del realizador hongkonés: las escenas fuera de plano, los encuadres desplazados de los personajes, algunas imágenes icónicas (esa lámpara bajo la lluvia, esa pared desconchada), o la penetrante música de Umebayashi (junto a nuevas salpicaduras de vieja música latina, y esa "Casta diva" de ahí abajo...). Cada escena es un lienzo delineado con finísimo pincel, cada encuadre es un perfecto trabajo de marquetería en el que todo fluye (pura energía), ningún detalle es baladí; es reconocida la enfermiza meticulosidad de WKW, y en “2046” se aprecia más que nunca. El autor oriental es un esteta irredento, un violinista en el tejado de zinc, un manierista de trazo exquisito que, vista su filmografía, bien parece capaz de comerse a alguien si le desenfoca una escena: el Hannibal Lecter de la cinematografía. “2046” es poesía, más recargada que en su anterior película, más discursiva, más verbalizada (cinco minutos de película en su tramo central tienen más diálogo que toda “In the mood for love”) y muchísimo más lúbrica: no hay reparos en mostrar las correrías sexuales de Chow con Bai Ling (excepcional, hermosa hasta el dolor, Zhang Ziyi), la representación del ideal femenino de carnalidad. Las otras dos mujeres trascendentes del relato son Wen (Faye Wong, que también interpreta al androide del tren, el más humano visto en el cine desde... Sean Young), la representación de la atracción vía intelecto; y Su Li Zhen (Gong Li, la gran diva oriental), quien, no por casualidad, comparte el nombre con el antiguo amor de Chow, y que resulta ser la única que comprende la condena a la que está sometido el protagonista de la narración. Tres episodios pautados por las correspondientes Nochebuenas, época en la que todos sabemos (porque nos lo contó Charles Dickens) que retornan los fantasmas del pasado. Y un fantasma es lo que, en definitiva, persigue Chow: un fantasma en el que apoyar la cabeza, durante un trayecto cualquiera en un taxi cualquiera, como aquella vez en el que el tiempo se detuvo en blanco y negro.

Y, entonces, su cabeza se apoyó en la puerta contigua del taxi.
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PROYECTOS SESIONES DOBLES: DESEANDO AMAR



A la voz de “Bloggeros (cinéfilos) del mundo: uniros”, iniciamos el proyecto de Sesiones dobles, dedicado en esta ocasión al director Wong Kar Wai.
La primera de las películas a comentar es Deseando amar (In the mood for love), y como resulta que somos como los pre-cogs de Minority report, adivinamos el futuro (además, nuestros servicios de inteligencia funcionan muy bien) y sabíamos que se iba a hablar de ésta película, ya nos adelantamos a ello-oye, no hace mucho, y como no puedo hacerlo mejor de lo que lo hizo mi compañero en su día, si os perdisteis su comentario (pecado mortal) aquí tenéis una magnífica oportunidad de recuperarlo y disfrutarlo de nuevo.
Tan sólo añadir que In the mood for love formaría una trilogía con Days of being wild que iba a a formar parte de una serie, pero debido a su poco éxito comercial no se hizo, aunque el personaje de Tony Leung que aparece al final sería el que se tomaría para referencia en In the moof for love; y 2046, o que entre su larguísima lista de premios están el de mejor actor para Tony Leung del festival de Cannes, el Bafta, el Cesar y el David de Donatello.
Y ahora es vuestro turno, os invitamos a que comparéis los comentarios de otros blogs (esto parece un anuncio de detergente: busque, compare, y si encuentra algo mejor, cómprelo) y que comentéis lo que os ha parecido. Esperemos que la experiencia os haya gustado.
Recordad, estos son los blogs participantes, con los que podréis contrastar opiniones: Books&Films, ¿Y si esta vez te quedaras?, Cineahora, Cinematic World, El día del cazador, El séptimo arte, El diario de Mr. Macguffin, Marco Velez, Himnem, Fabrica de ilusiones, Padded Room: Chronics floor, El lamento de Portnoy, La mujer justa, Bogotá 35MM, Ojo de buey, Viaje a Itaca, Sesión Doble, Ekilore, Rulemanes para Telémaco, Arteyliteratura, La linterna mágica, Rodando, The Observer, El trono de Hatti, Palabras ocultas, Mitte
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PROYECTOS SESIONES DOBLES: WONG KAR-WAI



Os invitamos a un proyecto muy especial. Se trata de Sesiones dobles, surgido a partir de The observer y Nataliabook, como podeís ver aquí; consiste en que varios y excelentes blogs cinéfilos (a los que nos hemos unido, humildemente) se ponen de acuerdo en fomentar el visionado y posterior comentario de dos películas de un director determinado.
Tanto el director como las películas serán de un interés indudable; para quien no las haya visto, puede ser todo un descubrimiento, y quien las haya visto servirá para recordarlas. Más adelante, se podrán ver las opiniones que sobre ellas tienen los diferentes bloggers: ¿acaso todos pensamos como uno, como Fuenteovejuna? ¿O quizás haya mas diferencias de las que nos pensábamos? ¿Con que opinión estarán mas de acuerdo los lectores y se sentirán mas identificados? Tal vez encuentren el comentarista que coincide totalmente con su criterio; ¿será el de su blog habitual? Más suspense que en una película de Hitchcock.
Para inaugurar este proyecto se ha elegido al director nacido en Shangai pero criado en Hong Kong Wong Kar-Wai, un habitual en los festivales de cine y uno de los mas prestigiosos de la actualidad.
Las películas elegidas son Deseando amar y 2046.
Ya podéis ir sacando vuestras agendas. Tenéis una cita:
Fecha de visionado: del 30 de marzo al 15 de abril
Fecha de comentarios: del 16 al 20 de abril
Blogs participantes: Books&Films, ¿Y si esta vez te quedaras?, Cineahora, Cinematic World, El día del cazador, El séptimo arte, El diario de Mr. Macguffin, Marco Velez, Himnem, Fabrica de ilusiones, Padded Room: Chronics floor, El lamento de Portnoy, La mujer justa, Bogotá 35MM, Ojo de buey, Viaje a Itaca, Sesión Doble, Ekilore, Rulemanes para Telémaco, Arteyliteratura, La linterna mágica, Rodando, The Observer, El trono de Hatti, Palabras ocultas, Mitte
Esperamos que os guste la idea. Intercambiemos opiniones. Aquí sólo hay un ganador: vosotros.
 
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