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PERO TÚ, ¿ENTINTAS O CALCAS?



Seamos coyunturales. Aprovechando el estreno de “Clerks 2” en España, vamos a echar una miradita a la que es, por aclamación, la mejor película de Kevin Smith: “Persiguiendo a Amy”. Este film nos ofreció la esperanza de que el sr. Smith alcanzaría la madurez cinematográfica antes de lo previsto. No sé si por fortuna, esto, hasta el día de hoy, no ha sido así. Creo que habría que dejar algo muy claro, antes de nada: Kevin Smith NO es un buen director de cine. En general, en sus filmes, no se aprecia demasiado interés por el encuadre, la fotografía, el montaje, etc. A mí me parece que a Smith el cine no le gusta demasiado, o por lo menos no es un cinéfago. No es Tarantino, vamos. Me da la impresión de que se siente más cómodo escribiendo guiones, o incluso en otros ámbitos, en especial el cómic. O quizás donde más confortable se siente es en el salón de su casa, con sus amigos, charloteando intrascendentemente sobre cualquier tontería que se les ocurra. En “Persiguiendo a Amy” es donde más se parece Smith a un director de cine, donde más esmerado se muestra. Y hay ejemplos que lo demuestran a la perfección. Vamos por ello, que se nos hace tarde.

“Persiguiendo a Amy” está inspirada por la relación personal de Kevin Smith con Joey Lauren Adams (Alyssa en el film), en la que al parecer el realizador neoyorquino tenía problemas para aceptar el pasado, digamos, disperso (!!!) de su novia. Nada mejor que hacer una película y darle a ella el papel protagonista para exorcizar demonios (mejor eso que la “solución Holden” del final de la peli...). Ambientada en el mundo comiquero que tan bien conoce Smith, el protagonista es Holden McNeil (Ben “porfinmandaounpremio” Affleck), un dibujante que está teniendo cierto éxito junto a su entintador Banky Edwards (excelente Jason Lee) gracias a una serie que se basa en, mirapordonde, Jay y Bob el Silencioso (nota aparte: la escena en la que Jay “homenajea” “El silencio de los corderos” en “Clerks 2” es... es... mejor vais a verla. Impagable). Aquí ya podemos señalar que la relación de los dos amigos es como otras que se muestran en la cinematografía de Smith: colegas antitéticos (uno de ellos siempre es el mastuerzo gracioso, el otro intenta parecer un tipo responsable y políticamente correcto, y enfatizo "intenta") que en el fondo se quieren mucho (de un modo heterosexual, claro...) (¿o no?). Desde la pareja Dante-Randall de ambos “Clerks”, pasando por los Brody-T.S. de “Mallrats” o, por supuesto, Jay y Bob el Silencioso, mr. Smith siempre ha tenido en gran estima este concepto de amistad gamberra pero auténtica, noblota, muy masculina. De hecho, “Persiguiendo a Amy” es una película con un punto de vista enteramente masculino, en el cual además no salimos muy bien parados precisamente. Bien, el caso es que Holden conoce a una dibujante alternativa, y se arma el cacao. Porque el tipo se enamora perdidamente de ella, lo cual no es un problema, excepto por el hecho de que ella es lesbiana. Así que esconde sus sentimientos y se hacen amiguitos. Muy amiguitos. Hasta tal punto que, en la que probablemente es la mejor escena filmada hasta ahora por Kevin Smith, Holden le dice a Alyssa que la quiere en el coche, bajo una violenta lluvia, en un discurso que pone los pelos de punta por su autenticidad. Increíblemente, Alyssa también se enamora de él, pero las cosas no van a ser fáciles. En primer lugar, por el rechazo de Banky, que en una mezcla de celos y lucidez va pinchando continuamente a Holden. Tampoco a Alyssa se lo ponen fácil: sus amigas la abandonan al descubrir, oh-cielos, que sale con un hombre (el mundo al revés: las lesbianas también tienen prejuicios sexuales...). Y en tercero y definitivo, Holden descubre que no es, ni mucho menos, el primer hombre con el que ha estado Alyssa. De hecho, la frase “tres son multitud” no se escribió pensando en ella... Holden no aguanta el pasado de Alyssa, y sus prejuicios y obsesiones explotan en otra magnífica escena en la que la clave es el montaje entre el partido de hockey que están viendo y el interrogatorio escasamente sutil al que Holden somete a Alyssa. Hasta que esta explota, y los sentimientos se desencadenan...

A pesar de todo lo dicho, no faltan, ni mucho menos, las constantes del cine de Kevin Smith. En particular, las autorreferencias (Alyssa y Holden descubren en una de sus conversaciones que conocen el QuickStop, la tienda de "Clerks", y a personajes de sus anteriores filmes) y, por encima de todo, los desternillantes diálogos. Difícilmente escribirá Smith algo tan descacharrante como la conversación de Lisa con Banky en el bar musical, recién descubierta su identidad sexual (-“O sea, que para ti, follar es penetrar, dentro-fuera, sin notar la cara de aburrimiento de la chica”. -“¡Eh, que yo SIEMPRE noto la cara de aburrimiento de la chica!”), comparando “heridas de guerra”. O la digresión alrededor de la opresión blanca sobre la comunidad negra en la Santísima Trilogía (Luke Skywalker, ese icono nazi, tan rubito y tan blanquito) que hace ese extraordinario personaje, Hooper X (Dwight Ewell), dibujante de color y gay que necesita adoptar el papel de activista negro para vender más cómics... Hooper X es, en sí, toda una crítica a un modelo de cultura.

Parece que Kevin Smith ha decidido volver a la casilla de salida, después de su execrable “Jersey girl”, para, quizás, intentar nuevos retos. O quizás no. Quizás tan sólo prefiera sentarse en un bar con los colegas y decir chorradas sobre, pongamos por caso, “El señor de los anillos”. Yo, por lo menos, estaré aquí para escucharlas.
 
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