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ALÉGRAME EL DÍA


El último clásico viviente del cine americano. Esta es la coletilla que suele acompañar a las definiciones, biografías y hagiografías sobre Clint Eastwood que se repiten por esos medios audiovisuales de Rour… digo, de Dios. Existiendo gente como Woody Allen, Martin Scorsese, Coppola o Spielberg puede sonar a expresión olvidadiza, cuanto menos. Pero sí es cierto que Eastwood significa una manera de hacer cine que se distancia elegante pero contundentemente de modas y diretes, que se pasa las tendencias por el forro de sus roídas cazadoras, y que, en definitiva, a la hora de hacer películas no mira ni hacia delante ni hacia atrás: tan sólo hacia sí mismo. Clint Eastwood ha evolucionado artísticamente como alguna vez quiso hacer tito Sly: de actor de acción inexpresivo y macarrón a creador perceptivo de sensibilidad a flor de cana. Tito Clint (nadie más que él merece el título de Tito) se ha situado por encima del mismísimo cine, manejando cualquier tipo de género y de historia, desde el cine negro hasta el melodrama romántico pasando por el bélico, el jazz (es un gran amante del género, y ha compuesto varias bandas sonoras) o, por supuesto, el western, siempre con esa pose entrañable y humanista, esa media sonrisa displicente e irónica que acompaña su rictus. Todo este patético trashunto de hagiografía viene a significar que tito Clint es el puto amo, y punto. Que mira que me cuesta concretar, leche...

La carrera cinematográfica de Clint-actor se inició en 1954, apareciendo en una cosa llamada “Revenge of the creature” (lo parece, pero no, no es de Ed Wood). Sin embargo, no fue sino con la TV con la que acumuló una discreta popularidad, en una serie llamada “Rawhide”. No es hasta 1966 que se inmortaliza su imagen de tipo rocoso a un cigarrillo y a un poncho (comprado por el mismo Eastwood), en “Por un puñado de dólares”, en el que inicia una icónica asociación con Sergio Leone, que se prolonga en “La muerte tenía un precio” y “El bueno, el feo y el malo”. Se adelanta diez años a la acción sarcástica y despiadada ochentera en su serie de “Harry el sucio”, mientras el gusanillo director comienza a hacer estragos en su curiosidad. “Escalofrío en la noche”, un fracaso económico, ya muestra su querencia por los personajes de moral compleja, por los antihéroes tan alejados de los personajes que interpretaba. Aunque las reminiscencias de los ecos de Leone y Siegel siguen presentes en su iniciática obra como director (“El fuera de la ley”, “El jinete pálido”), poco a poco tito Clint va encontrado su propia voz y sus propias historias durante la siguiente década, de poca productividad aún, mientras Harry Callaghan y similares ("Fuga de Alcatraz", “El sargento de hierro”) anclan su imagen de escupidor profesional de gatillo fácil y cerilla en barba. Pero un buen día de 1988 florece su pasión por el jazz, y destroza todos los esquemas con su apabullante “Bird”, en la que Eastwood pierde los modales cinematográficos y juguetea con el espectador a golpe de flashback sobre flashback, mientras el inmenso Forest Whitaker construye uno de los antihéroes más excelsos del cine. La cinefilia universal, atónita, se desangra las manos aplaudiendo, sin saber aún lo que le espera. Después del explícito homenaje a John Huston en “Cazador blanco, corazón negro” (yo confieso, padre: me dormí en el cine. Todos tenemos un pasado), tito Clint recupera el olvidado y denostado género western para pergeñar uno de los clásicos más indiscutibles de la década: “Sin perdón”, de la que no tengo por qué añadir nada a lo que en su día comentó la Directrice en el correspondiente post. John Ford y Sam Peckinpah podían descansar en paz.

A estas alturas, la productividad de tito Clint hacía palidecer de envidia a la rata de oficina más trepa, saliendo a casi película por año. A “Sin perdón” le sigue “Un mundo perfecto”, otro ejemplo de film-con-antihéroe, y que es una de las debilidades de Mi Majestad Marcbranches: esa escena en casa de la familia de color, que se inicia con un tranquilo baile y en el que Butch (Kevin Costner, cuando aún era alguien) interpreta a su manera el sentido de la justicia, tornando abruptamente la armonía y la tierna sonrisa en inopinada tensión, vale por la carrera de la mayoría de directores actuales. Poco después de darle una vuelta de tuerca a su imagen icónica y librar un glorioso duelo con John Malkovich en la ejemplar “En la línea de fuego”, “Los puentes de Madison” y su última escena le coronaron como “Rey de la maruja llorona de 1995”: ni una se libró de soltar el lagrimón. A partir de aquí se suceden varios filmes de menor enjundia pero de solidez indudable, siempre con personajes de arista marcada y de vuelta de todo como ejes de la narración; quizás habría que destacar la incomprendida “Medianoche en el jardín del bien y del mal”, de imágenes particularmente bellas y con una carga crítica hacia la sociedad yanqui más que evidente. “Mystic river” y “Million dollar baby”, dos películas que se caracterizan por destilar una insalubre incomodidad, la primera por su carácter fatalista y la segunda por su giro narrativo que transforma el tono de historia-de-superación personal en un dramón para estómagos de plomo, coronan definitivamente en el Olimpo cinematográfico a tito Clint, y certifican la convicción de que Eastwood hace lo que le da la gana, cómo y cuando quiere.

Y quiso realizar un díptico sobre la 2ª Guerra Mundial desde puntos de vista opuestos, y lo hizo. Y aunque “Banderas de nuestros padres” resultara poco menos que fallida, y “Cartas desde Iwo Jima”, aunque superior, no sobrepasara ciertos límites convencionales, al señor Eastwood se la refanfinfla. Él está por encima del bien, del mal, de la limpieza y de la suciedad. Alégrame el día, tito Clint.

14 comentarios:

Möbius el Crononauta dijo...

"Yo no hago cine para 20 millones de comedores de palomitas".
La cifra no es exacta, pero la frase sí.
Tito Clint (me adhiero a la familiaridad plúmbea) me ha alegro tantos días que le debo media vida.
Uno de los grandes cineastas de todos los tiempos, el último de una estirpe.

Ahora voy a salir, si veo a algún cabrón ahí fuera, le mataré, y si a algún cabrón se le ocurre dispararme, no solo le mataré a él, sino que mataré a su mujer, a todos sus amigos, y quemaré su maldita casa, ¿Me habéis oído?. Deberíais enterrar a Ned como dios manda... y como alguno de vosotros vuelva a maltratar a otra puta, volveré aquí y os mataré a todos, malditos hijos de perra

marcbranches dijo...

Bill Munny dixit... ¿Alguien puede imaginar que tito Clinte se le dirija en estos "términos" y no manchar de zarruspas los gayumbos? Qué grande.

Manuel Márquez dijo...

Excelente acercamiento, compa Marc, a la figura grande, enorme, de Clint Eastwood. No conozco a fondo su filmografía, pero está claro que sus últimas películas de fuste ya le garantizan un lugar entre los más grandes, y para los restos.

Un abrazo.

Heitor dijo...

Coincido de pleno con esa simpatía que inspira el señor Eastwood, tipo de mirada dura y voz suave, muy alejada de la gravedad que le imprime por aquí el gran Constantino Romero.
Ultimamente es casi delito perderse la nueva peli del abuelo. Esperemos que siga así por muchos (o al menos unos cuantos) años.

Hatt dijo...

Y su estilo reposado, pausado, claro, clásico. Vamos como el "tito" Bruck(heimer). Y sí, va cargado de ironía.

Nos leemos.

marcbranches dijo...

La unanimidad es total al respecto del bueno de Clint. Sí, cada película suya es de obligado cumplimiento conyugal, y ya hay ganas de ver "The changeling", donde, entre otras cosas, quizás asistamos al resurgimiento actoral de John Malkovich. Que últimamente, enter Eragons alimenticios y boutades europeas, está perdido en el limbo de los olvidados y eso no puede ser.

Laura Hunt dijo...

¿¿¿¿Me estás diciendo que te dormiste viendo Cazador Blanco, Corazón Negro???? ¿y lo dices así, tan tranquilo? ¿no te da vergüenza? tendrás una buena disculpa, como que llevabas varias noches sin dormir o algo por el estilo ¿no? En fin....

Yo soy otra más de las fans entusiastas del tito Clint y, por lo tanto, me ha encantado el post. Decirte que:

- a mi también me gusta mucho Un Mundo Perfecto y estoy de acuerdo en cuanto a la escena que comentas: simplemente perfecta.

- que me alegro de que menciones Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal, que es una película que no suele recordarse mucho, pero por la que yo tengo debilidad

- y, por último, mencionar otra película suya que tampoco parece recordar casi nadie, pero que a mi siempre me ha gustado mucho y pienso que es una de sus películas más personales: El Aventurero de Medianoche.

Por cierto, Heitor, que me ha encantado tu definición: un tipo de mirada dura y voz suave. Me encanta la voz de Clint Eastwood y, aunque Constantino Romero le dobla muy bien, no es lo mismo.

Saludos!

marcbranches dijo...

Pues sí, para que veas que soy capaz de reconocer mis escasas debilidades. Me dormí viendo "Cazador blanco, corazón negro", en un cine de Villagarcía de Arosa (Pontevedra), mientras estaba de vacaciones. En mi descargo, he de decir que la resaca del fiestorro del día anterior era considerable. Lo más curioso es que jamás le he dado otra oportunidad a esa película: me encanta rebozarme en mis errores... La voz de tito Clint es envolvente, crudamente aterciopelada, y sus respiraciones hondas son marca de identidad.

Castigadora dijo...

Conocí a Tito Clint porque mi padre era fan de sus comienzos. Pero lo que de verdad me sorprende es como ha sido capaz de renovarse con los tiempos, y como ha dominado todos los aspectos del cine, muy especialmente la dirección. Nunca pensé cuando empecé a seguirlo, e interpretaba a Harry el Sucio, que llegaría a ser uno de mis directores favoritos.
Felicidades por el post muy completo!
Saludos

Möbius el Crononauta dijo...

Para películas olvidadas las de Eastwood como Philo Beddoe y su macarra mono Clyde. Películas entrañables to the max!

DiegoAlatristeyTenorio dijo...

Nada que añadir a lo ya dicho, pues el tito Clint es un icono del cine que perdurará por los restos en la historia del 7º arte.

Eso sí, todavía me corroe la duda de que hubiera salido del pequeño esbozo que hizo junto a Frank Miller para llevar a la gran pantalla "El regreso del Señor de la Noche".

marcbranches dijo...

Bienvenida al pisito, castigadora (qué sugerente), y gracias. Más que renovarse, yo diría que Eastwood ha ido evolucionando hasta hacerse un director total, capaz de atacar cualquier género sin despojarse de su mirada humanista. Saludos.

Möbius, esas películas ("Duro de pelar", "La gran pelea") son el envoltorio del personaje de Harry el sucio, así que cuidado con menospreciarlas... a pesar del mono... que hace llegar a la mente malvadas asociaciones (¿era su Robin particular? ¿en todos los sentidos?).

Y aquí llega diegoalatristeyetc. para provocarme sabiamente. ¿Hubiera sido Clint Eastwood un gran Batman? Sólo la idea me hace corerr a por el babero. Ahora estaría demasiado viejo, claro está, pero en aquella época le cuadraba el personaje, y seguramente también el punto de vista hastiado y desencantado del inicio, así como el espíritu regenerado y la violencia cruda de su retorno a la "vida nocturna". Snif.

Cineahora dijo...

Y pensar que cualquier película normal dirigida por Eastwood está a años luz de otros con más ínfulas.

Aprovecho para dar mi adhesión a 'En la línea de fuego', un thriller que es de lo mejor de los noventa.

marcbranches dijo...

Cineahora, me adhiero a la adhesión. Cualquier día de estos caerá merecida crónica a ese peliculón, en el que asistimos a un duelo de altura interpretativa entre Malkovich e Eastwood, y en el que incluso nos tragamos sin pudor que tito Clint engatuse a René Russo...

 
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