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Weblog dedicado al mundo del cine, tanto clásico como actual. De Billy Wilder a Uwe Boll, de Ed Wood a Stanley Kubrick, sin distinciones. Pasen, vean y, esperemos, disfruten. Si no es así, recuerden que NO han pagado entrada.
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LUCES Y SOMBRAS DEL MUSIC HALL



El Tiempo. No hay nada mas implacable. Es capaz de curar nuestras heridas, es cierto, pero también trae consigo el olvido. Y eso Chaplin lo sabía muy bien. A la que llegó el cine sonoro, siguió aferrándose al cine mudo, porque sabía que el vagabundo no podía hablar, aunque eso implicara ir contracorriente. Pero llegó el momento en que Charlie necesitó decir muchas cosas sobre el nazismo o el progreso... y también sobre si mismo, y así llegó Candilejas.
Chaplin estaba pasando un mal momento; entre la caza de brujas y el FBI le hacían la vida difícil, de modo que decidió dejar a un lado los temas sociales y hablar de un pasado que conoció muy bien, el de los artistas de music hall londinenses de principios de siglo, rodeándose para ello de su hermano, mujer e hijos y tomando referencias de sus padres.
Empieza la película. La cámara nos lleva por una calle hasta detenerse en un edificio; pasa la puerta, sube la escalera, pasa otra puerta y nos muestra a una chica en una cama. Parece dormida, pero el travelling sigue mostrándonos un tubo de pastillas en su mano, un horno abierto y una toalla tapando el borde de la puerta. De nuevo volvemos a la calle, para ir detrás de un hombre mayor borracho que se dirige a la casa. Acaba de entrar en escena Calvero.
Le damos a la pausa del mando para hablar del personaje. Calvero es a Chaplin el equivalente de Lear o Prospero para Shakespeare; está en la recta final de la vida y la contempla con toda la sabiduría acumulada durante años. Calvero es un cómico que fue famoso pero que ha perdido la gracia, con problemas con el alcohol y filósofo en su tiempo libre. Ama y odia a ese público que le ha dejado de lado, (“creía que odiabas todo esto” “tampoco me gusta la sangre pero la llevo en las venas”)
Volvamos a la película. Calvero descubre el intento de suicidio de la chica y la salva. Ella se llama Terry (Claire Bloom), es una bailarina que ha perdido las ganas de vivir al no poder andar. El viejo cómico cuida de ella, hace que se recupere y gracias a él se hace famosa. El estar con ella hace que recupere la ilusión por volver a actuar, pero es un fracaso porque su momento ha pasado.
Al igual que el cisne, Calvero nos obsequia con su mejor actuación antes de morir, mientras contempla el éxito de Terry, porque el espectáculo debe continuar, y da la sensación de que está totalmente de acuerdo con la frase de Hartigan “El viejo muere, la chica vive. Me parece justo
La guinda del pastel es la colaboración de Buster Keaton junto a Chaplin en un número cómico. Es una delicia ver a estos dos monstruos, auténticos dinosaurios de una manera de hacer el cine, demostrando que a pesar del tiempo pasado el arte de hacer reír en el fondo no ha cambiado tanto, porque a pesar de las tartas de nata en la cara o las caídas, si se hace con dignidad, no hay nada mejor que conseguir arrancar una carcajada.

10 comentarios:

DiegoAlatristeyTenorio dijo...

Alicia, me vuelves a tocar la fibra, y en ésta ocasión con mi querido Chaplin...una historia humana, lúcida, veraz, certera, cálida, brillante.
Una película benevolente y a la vez despiadadamente crítica con la dimensión humana.
La película más personal de Chaplin y posiblemente una de las mejores. Aunque yo tal vez prefiera algunas de sus obras mudas ("Luces de la ciudad", "Tiempos modernos", "La quimera del oro") ésta significa el broche de oro y la consagración definitiva como el mayor genio (bajo mi punto de vista) de la historia del sèptimo arte. Melancólica, triste pero a la vez entrañable y en ocasiones divertida, resulta muy difícil reprimir alguna lágrima al visualizar esta obra de arte, la música, inolvidable, a cargo de Chaplin, y ése final prodigioso... Todo un homenaje a una época antigua, al mundo del teatro, con ballets exquisitos coreografiados por el propio Chaplin y un número que reúne a la pareja de cómicos más grande de la historia del cine, en un homenaje a su querido cine mudo, Buster Keaton y él realizan una escena que supone toda una delicia para la vista y los sentidos. En plena decadencia artística, éste "monstruo" supo sacarse de la manga ésta genial obra en parte autobiográfica que derrocha esperanza por todas partes. Esperanza para quienes la hemos visto, que maravillados, observamos ésta película atónitos ante el desfile de emociones que estamos viviendo al ver "Candilejas", última gran obra de este genial actor, director, guionista, productor, compositor y coreógrafo.

Chaplin perdurará para siempre. No solo en generaciones actuales, si no en las venideras, y eso, muy pocos lo conseguirán con el paso de los años.

Raquel dijo...

Sí, ya sabemos que Chaplin es un genio, pero Candilejas nunca ha sido valorada como se merece.

Calvero está en las últimas, y todavía nos hace reír. Es como una despedida subconsciente del cine americano. Y no me extraña, en plena intransigencia política, se le estaba haciendo la vida imposible.

Un abrazo.

alicia dijo...

Candilejas viene a ser como el testamento de Chaplin, JR, donde explica su forma de ver la vida, todo lo que ha aprendido de ella. Probablemente nunca habló tanto Chaplin como en ésta película, ni con diálogos tan buenos. También es su obra mas personal, llena de referencias familiares directas o indirectas.
La habilidad de Chaplin de hacernos pasar en un segundo de la risa a las lágrimas se demuestra perfectamente en ésta película, Raquel, y de hecho no creo que fuera una despedida del cine americano, incluso subconscientemente. Se enteró que no podía volver a los Estados Unidos yendo de viaje a Europa para el estreno.

Anónimo dijo...

Marinero (Alberto Q.)
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Es una obra maestra, con una banda sonora única y con un guión espléndido.

En el cortometraje TRAS LAS PUERTAS, mi amigo Chema del Pozo y yo quisimos rendir un pequeño homenaje en la historia a esta gran película.

Un saludo,
Acabo de conocer el blog.

alicia dijo...

Bienvenido, Alberto. Me gustar�a ver ese corto

Laura Hunt dijo...

Pues... me habéis dejado sin nada que decir, porque lo habéis dicho todo ya!

Estamos, efectivamente, ante la que es quizás la película más personal de Chaplin, aunque en realidad, todo el cine de Chaplin es muy personal, pero el mundo que retrata en Candilejas es un mundo que él conoció muy bien en su infancia y juventud. Calvero es un gran personaje, al que Charlie le imprime una gran humanidad y dignidad, demostrando una vez más lo buen actor que era, tanto si hablaba como si no decía una palabra.

En fin... es que este hombre era un genio, y para mi, fue uno de los más grandes creadores de la historia del cine, con varias obras maestras en su haber. Nunca ha habido, ni habrá nadie como él: Chaplin era único e irrepetible. Y es verdad: su cine no tiene fecha de caducidad, y no pasa de moda. Es para todos los públicos. Siempre recordaré como se reía mi abuelo viendo sus películas, y como se rieron también mis sobrinos cuando un día les puse Tiempos Modernos (bendita ocurrencia la mía, al ponerles la película: estuvieron sin moverse el tiempo que duró la película... angelitos).

Vamos, que ya ves que, al igual que a JR, también me has tocado la fibra a mi, pero es que ya sabes que soy muy fan de Chaplin.

Madre mía, el rollo que acabo de soltar. Y eso que dije al principio que no me quedaba nada que decir.... y ni siquiera he comentado nada de la antológica escena de Buster Keaton.

Ya me callo. Me ha gustado el post (ha quedado claro ¿no?)

Un saludo!

Josep dijo...

Entrañable post.
Ya que llego tarde, yo sí que tengo poco por decir (no como... dejémoslo).
Tan sólo quisiera llamar la atención sobre un aspecto que, normalmente, se trata poco cuando se habla de Chaplin, precisamente por causa de su intervención como intérprete principal en todas sus películas, salvo una.
(Traspaso derechos de premios obtenidos en esta casa al que lo diga)
Y es que Chaplin, además de ser un comediante genial, también es un director genial. Siempre se habla de su forma de interpretar las escenas, de cómo nos conmueve, nos divierte, del mensaje dramático de sus historias, pero en rara ocasión se hace mención de su magnífica puesta en escena. Ese principio que nos relatas con tal belleza, Alicia, es fruto de un director con mucho cine a cuestas y con las ideas muy claras; además, de un trabajo perfeccionista al límite, que riete tú de otros que han llevado fama en ese sentido, como Kubrick. Vi una vez en la tele un documental de cómo hacía los rodajes Chaplin, repitiendo tomas hasta alcanzar la perfecta simplicidad, el ritmo adecuado, la eclosión de lo sublime, segundo a segundo. Debe andar por alguna parte un dvd con ese documental, pero no hay quien lo halle; verdadera historia del cine más moderno, pues Chaplin, rechazado por los mojigatos estadounidenses, creo que sentó buena parte del lenguaje cinematográfico y su labor en ése campo se silenció de forma ignominiosa, quedando, como no puede ocultarse, como genial cómico y asombroso mimo, con un dominio del lenguaje corporal que, gracias al divertidísimo video que nos has ofrecido, comprobamos que conservó con el paso de los años.
Y no digo más, que luego pasa lo que pasa... :-)
Saludos.

Laura Hunt dijo...

Pues si, Josep, aquí todos tenemos muy poco que decir... lo que pasa es que nos enrollamos mucho para decirlo, jejejee..

Ah! y la película que dices es Una Mujer de París, que hizo para intentar lanzar la carrera de su amiga Edna Purviance, aunque por desgracia fue un fracaso y no lo consiguió (y eso que la película era buena, pero supongo que no es lo que la gente esperaba de Chaplin). Una de sus películas más desconocidas. Aunque, ahora que lo pienso, tampoco protagonizó La Condesa de Hong Kong.

¡Todos los premios para mi! (¿cuántos perritos pilotos me llevo?)

Por cierto, el documental ese de Chaplin que dices, ¿podría ser Vida y Obra de Charles Chaplin? porque ese lo dieron de regalo con El Mundo hace unos meses, y es muy interesante. Igual tienes forma de conseguirlo.

Saludos!

alicia dijo...

Laura y Josep, Chaplin era un auténtico hombre orquesta, capaz de dirigir, actuar, escribir, componer la música, además no cantaba nada mal, como demostró en Tiempos modernos o Candilejas, y en una escena de ésta última tiene un número con Claire Bloom en el mas puro estilo surrealista de los hermanos Marx. Es cierto que esa un perfeccionista y repetía las escenas un montón de veces, aunque también era capaz de descartar escenas tan buenas como el gag de Tiempos modernos en que se dedica a jugar con un palo que está enganchado en una rejilla, pero creía que no aportaba nada a la película.
Ver como era llevado en hombros por toda una multitud entusiasmada como si fuera un torero (como ocurrió por ejemplo en Viena) demuestra su enorme popularidad, totalmente impensable en nuestros tiempos.

Josep dijo...

Pues Laura, ¿sabes que te digo?
Que te llevas todos los perritos piloto:
Primero, porque aciertas por partida doble.
Segundo, por el inestimable dato que me das. (Voy a tener que vigilar de cerca las promociones "mundiales")

Lo malo es que me parece que va a ser tarea ardua que el traspaso de derechos sea aceptado así como así... pero eso ya es cosa tuya y del maiestático individuo que los ofrece y luego no los da...

Alicia: lo de descartar escenas ya es de genio total; qué pocos saben usar la tijera y la papelera....

Saludos.

 
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