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RUISEÑORES EN EL ATTICUS



Nuevo repaso a una película de juicios, que junto con Testigo de cargo y Anatomía de un asesinato (de las que ya he hablado ¿se nota que me gusta el género?) formarían el trío de ases del mismo.

Lo que diferencia Matar a un ruiseñor del resto es que la historia está contada desde los ojos de un niño y nos lleva al pasado reciente del Sur de los Estados Unidos. Por lo tanto, está teñida de nostalgia: gente amable, hombres vestidos de lino blanco abanicándose con el sombrero sentados en el porche bebiendo limonada…Poco a poco, la historia se va convirtiendo en el proceso de aprendizaje de los hermanos Scout (Mary Badham) y Jem (Philip Alford), junto con su amiguito Dill, en el que descubren la capacidad de los adultos de mentir, su crueldad, sus perjuicios… al mismo tiempo que va aumentando la admiración que sienten por su padre, alguien que consideraban totalmente gris en un principio.

Las fantasías de los niños respecto a un vecino a quien no pueden ver, que pronto se convierte para ellos en su imaginación en una especie de monstruo fantástico por el que sienten tanto miedo como fascinación, da a la película un cierto aire de malsano cuento de hadas que recuerda a La noche del cazador o incluso a El espíritu de la colmena (bueno, igual me he pasado un poco… o no), convirtiéndola en algo especial.

El padre, Atticus Finch, es el otro gran personaje de la película. El perfecto héroe anónimo, que nunca pasará a los libros de historia, pero con una dignidad inquebrantable y un sentido del valor que no tiene nada que ver con la bravuconería. La única muestra de respeto que recibe es el espontáneo ponerse en pie todo el público del juicio que ocupa los palcos del tribunal (por lo tanto, los menos favorecidos), cuando abandona la sala. Si, lo sé, recordará a lo de “Señor, hay un oficial en la sala” de Algunos hombres buenos… pero ésta fue primero.

A pesar de la fama del libro, escrito por Harper Lee, gran amiga de Truman Capote, en el que se inspiró para el personaje de Dill, los estudios eran reacios a hacer la película: ¿un abogado maduro, viudo, con hijos y sin romance ni violencia? No funcionaría. Pero Mulligan, autor de esa pequeña maravilla de un aterrador niño sureño que es El otro, y Pakula estaban entusiasmados con el proyecto y encontraron en Gregory Peck un perfecto aliado, ya que se enamoró del papel nada más leerlo, y como recompensa consiguió un Oscar y uno de sus personajes más recordados.

Una preciosa película con un final ligeramente agridulce pero que deja un magnífico sabor de boca en el espectador. Todos desearíamos tener un padre como Atticus ¿ o no?.

18 comentarios:

Kimono dijo...

Uno de los héroes morales más edificantes de la historia del cine. Es imposible imaginarlo si no es a través de la magnífica interpretación de Peck. Te dejo un saludo

Raquel dijo...

Bonita crítica Alicia. Mulligan me gusta mucho -esa otra peli no la conozco-, y el personaje de Atticus es mítico. Ya lo dije, se puede ser abogado y humano a la vez.

Abrazos.

Manuel Márquez dijo...

Ésta es, compa Alicia, una de esas que se puede calificar, sin ningún temor a equivocarse, como una película bonita, así, sin más. Hermosa, hermosísima. Y, desde luego, el personaje de Atticus (grande, grande Gregory Peck), uno de esos buenos buenosos a los que le debo reseña (qué menos...). Ah, y también una demostración de que el tópico ese hitchcockiano del trabajo con críos, es un auténtico camelo: yo no sé cómo serán en el set de rodaje, pero, a la vista del resultado final (al menos, con los de esta peli), poco que objetar...

Un fuerte abrazo.

Heitor dijo...

Anatomía de un asesinato y Matar a un ruiseñor, justo dos de mis películas favoritas de un género, el de juicios, que también me encanta (a alguien más le cautivó aquella primera temporada de Murder One?).
Esto quiere decir que tengo que solucionar ya mi ignorancia de no haber visto Testigo de cargo, aunque en mi defensa, señoría, diré que hace tiempo que lo tengo en mente...

imagenes y palabras dijo...

Película que es casi una enseñanza para la vida de cualquiera. Una de las más bellas, y tristes, que he visto.

Saludos cordiales.

alicia dijo...

¡Y yo que me pensaba que habría bastante gente que no la habría visto porque hace tiempo que ni la reponen ni la pasan por televisiòn! Me alegra equivocarme.
Kimono es cierto que ahora no podemos imaginarnos a nadie mas que a Gregory Peck en el papel, pero al principio el director lo tuvo un poco crudo para encontrar un actor.
Raquel te recomiendo El otro, una de mis películas de terror favoritas, muy inquietante.
Manuel, la película es bonita pero es mas que eso, ya que ni se recrea en la belleza ni tiene un final feliz... pero es cierto, es hermosa.
Heitor ya te puedes poner a buscar como sea Testigo de cargo, que es una absoluta maravilla del gran Billy Wilder, con un insuperable Charles Laugthon, que no tiene la bondad de Atticus, sino que es un zorro de cuidado totalmente impagable.
Imágenes y palabras tienes razón, es el tipo de película que debería pasarse obligatoriamente en las escuelas. Lo triste es que no haya mas Atticus.
Saludos a todos.

J.A. Pérez dijo...

Gran personaje, gran película. La he visto varias veces y cada vez me gusta más. Y eso que el libro de Harper Lee es una joyita imprescindible que se lee con auténtica delectación. Cayó en mis manos hace un par de años y me lo leí de un tirón. Me era imposible imagirarme a Atticus con otra cara que no fuese la de Gregory Peck.

Pregunta / curiosidad: ¿además del Joseph Menguele de "Los niños del Brasil" alguien sabe si hizo de malo alguna otra vez?. Yo no recuerdo otra...

alicia dijo...

Por lo visto el libro es muy bueno, J.A., y la adaptación le hizo justicia, lo que no suele pasar a menudo. Cierto que Gregory Peck no hizo demasiadas veces de malo, pero ahí está ese Lewton de Duelo al sol, que no se queda manco

Josep dijo...

Una de las mejores películas judiciales, sin duda, aunque la verdadera pasión que mueve la trama sea la lucha contra un racismo profundamente arraigado.

La tenía en cartera, pero primero quiero leer el libro, que desconozco, y que compré en una de esas colecciones libro+película.

Enorme Peck que inició una muy buena relación con Mulligan.

No me parece que te hayas pasado al concitar la imagen de esos niños con esas otras dos grandes películas, pero disiento de la llamada a Algunos hombres buenos...

Si no me equivoco, te dejas en el tintero la primera aparición en la gran pantalla de Robert Duvall...

Saludos.

alicia dijo...

Por supuesto que no me había olvidado de Robert Duvall, Josep, lo que pasa es que aunque su personaje tiene mucha importancia en la película, el pobrecito mio no tiene ni una frase de diálogo, con lo que su aparición casi parece un cameo. De todas maneras, no pudo comenzar mejor su carrera.

FXavier dijo...

Hay una encuesta yankee por ahí (a los yankees les encanta hacer encuestas), a tenor de la cual el amigo Atticus es el personaje más bueno de la historia del cine (no, el más malo no es Darth Vader, es Anibal el Canibal).

Nunca la catalogaría como película de juicios. Precisamente, si para quien suscribe, esta maravilla tiene algún momento flojo, es el juicio. Para mí, esta película siempre ha resultado una entrañabilísima historia sobre la dignidad: como afrontarla, cómo ejercerla y cómo transmitirla, en este caso a los hijos. Por eso, de toda la vida, la escena que más me ha gustado de la película es aquella en que Atticus espera, armado con un libro, a los linchadores en la puerta de la prisión, y recibe la inesperada ayuda de sus hijos, quienes haciendo gala de su inocencia y de su dignidad, les desmontan todo el tinglado a los lugareños que estaban a punto de llevarse al pobre Atticus por delante.

Por cierto, debido a mi profesión u oficio, me resisto a aficionarme a las películas de juicios. Aún así, permíteme hacerte evidente un olvido: Veredicto final, del gran Lumet y con los no menos grandes Newman, Mason y Rampling.

alicia dijo...

La escena que comentas, FXavier, la he puesto en uno de los enlaces, a mi también me encanta la manera en que Scout consigue convencer a la multitud. Atticus es un héroe casi anti-héroe, ya que no tiene nada de prepotencia, tan sólo su dignidad y saber que está haciendo lo correcto.
Ya sé que me he olvidado Veredicto final, Doce hombres sin piedad (que para mi es mejor) y muchas otras.. lo bueno que tiene el género de películas judiciales es que lo bueno abunda.

Möbius el Crononauta dijo...

Hace mucho que no la veo, pero desde luego es imprescindible, como lo es el papel de Gregory Peck, uno de los mejores que tiene.

Saludos

alicia dijo...

Sin duda es uno de los mejores papeles de Peck, Möbius, y él siempre le tuvo un cariño especial

Laura Hunt dijo...

Una auténtica maravilla, Matar a un Ruiseñor. Yo tampoco la catalogaría entre las películas de juicios, y creo que es muy acertado lo que dice FXavier de que esta es una película que trata sobre la dignidad, y también, añado yo, sobre la tolerancia , y sobre los prejuicios, raciales y de otro tipo. Atticus Finch es uno de los grandes personajes de la historia del cine, y la interpretación de Gregory Peck lo convierte en un personaje inolvidable.

Pero a parte de todo esto, yo creo que lo que hace que esta película sea la maravilla que es, es la sensibilidad y delicadeza con que está contada la historia, a través de los ojos inocentes de los niños protagonistas, lo que le da un tono y un no se qué que es lo que la hacen especial. No se si me explico...

Por cierto, la aparición de Robert Duvall puede que sea corta y sin diálogos, pero es de las que no se olvidan.

Que ganas me han entrado de verla!

Saludos.

alicia dijo...

Efectivamente, Laura, lo que hacen especial a la película es que esté explicada a través de los ojos de unos niños, y unos niños totalmente creibles, además; nada repelentes. Una frase que me gusta mucho es con la que se refiere una mujer a Atticus, diciendo que él hace el trabajo que nadie quiere

DiegoAlatristeyTenorio dijo...

Sin dudarlo, una de mis películas favoritas y la mejor de Robert Mulligan. Los títulos de crédito iniciales acompañados por la soberbia música de Elmer Bernstein ya te dejan intuir que estas a punto de ver una obra maestra. Gregory Peck en el papel de su vida. El guión es excelente y totalmente fiel a la novela original. La película tiene momentos realmente memorables, la mayoría de ellos de la mano del personaje de Scout, que se convierte en el hilo conductor y que pronuncia ese soberbio monólogo donde esta incluido el título de la hitoria(...hacerle eso sería como matar a un ruiseñor...). La escena en la que se encuentran por primera vez Robert Duvall y Badham es una de las escenas más bellas de la historia del cine, siempre que la veo me pone los pelos de punta.

Igualmente la escena en que los dos hermanos, junto al pillo del niño vecino siguen a Atticus hasta la comisaría en la noche y se interponen entre la cuadrilla de linchamiento y su padre no tiene precio, otra de las escenas que me erizan el vello de la piel.

Gran recordatorio, jefa!!!

alicia dijo...

Gracias a ti por tu comentario, JR. Sin duda es la mejor película de Mulligan, aunque sigo teniendo cariño a esa turbadora historia que es El otro, que podría interpretarse como el reverso de los niños buenos de Matar a un ruiseñor.

 
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