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Weblog dedicado al mundo del cine, tanto clásico como actual. De Billy Wilder a Uwe Boll, de Ed Wood a Stanley Kubrick, sin distinciones. Pasen, vean y, esperemos, disfruten. Si no es así, recuerden que NO han pagado entrada.
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U-TURN


A shot that does not call for tracks
Is agony for poor old Max,
Who, separated from his dolly,
Is wrapped in deepest melancholy.
Once, when they took away his crane,
I thought he'd never smile again.

James Mason trabajó en dos películas (“Caught” y “Almas desnudas”) de la etapa americana del director alemán Maximilliam Oppenheimer, Max Ophüls para los amigos y los cinéfilos. De tal manera le marcó la manera de filmar de Ophüls, que le escribió el pequeño y curioso poema que da arranque a la entrada. Orson Welles y pocos más podían seguir su paso en los Yuesei en cuanto a energía cinematográfica se refiere, y fue una de las influencias explícitas de un tal Kubrick. Así que poca broma con este hijo de teatro vienés que, con superviviente y judía clarividencia, huyó a Francia en 1933 previendo el mal café antisemita del Reichstag, fue recuperado para el cine en los Yuesei por Preston Sturges, y volvió a Europa en 1950 para dejarnos varias obras maestras como testamento artístico y personal. La primera de las cuales fue “La ronda”, basada en una obra de Arthur Schnitzler escrita en 1897 pero no llevada a las tablas hasta 1921, y no me extraña. Fue un escándalo mayúsculo desde su edición escrita, puesto que la sociedad vienesa no podía aceptar un retrato burgués tan explícitamente sexual (Schnitzler fue tachado de “autor pornográfico”), hasta el punto de reflejar la despreocupada transmisión de la sífilis entre la burguesía capitalina. El éxito americano de “La ronda” de Ophüls popularizó y prestigió la obra del dramaturgo austriaco, que volvió a ver, desde la tumba, como otro director legendario, Stanley Kubrick, llevaba una obra suya (“Traumnovelle”) a la gran pantalla con el título de “Eyes wide shut”. Eso sí, con tito Tom en el reparto: Arthur, no se puede tener todo. Pero vayamos al quilombo, marcbranches, que pierdes el hilo y la costura.

“La ronda” es una película de aspecto y querencia eminentemente teatral, como no podía ser de otra manera, lo cual no es óbice para que Ophüls pueda continuar luciéndose con su enérgico y ampuloso estilo. El plano secuencia inicial da pistoletazo de salida a un festival de resueltos travellings laterales, planos inclinados y sutiles y recargados encuadres, además de una cuidada y fastuosa ornamentación visual, que da a cada episodio, de los diez que conforman la obra, el tono requerido. Por lo demás, no es “La ronda” un film de fácil deglución. Nos encontramos, de inicio, con un narrador omnisciente (Anton Walbrook) con ansias de protagonismo y un espíritu mortadelista que le hace participar de todas las historias y mover los hilos a su antojo. Más que un narrador, por tanto, parece un autor en medio de su propia obra, un perro pastor que ayuda a las ovejas descarriadas a volver al redil. Un redil, desde luego, de lo más amoral. Cada relato nos presenta a una pareja en un estado sentimental distinto (mezclando matizadamente pasión enajenada, mórbida libidinosidad, romanticismo exacerbado, amor rutinario...), y uno de ellos pasa a protagonizar la siguiente historia con otro partenaire, siempre al son del festivo y pegadizo vals “Reigen” de Oscar Straus, que refuerza la idea de frívola futilidad que impera en la cinta. Como en cualquier relato episódico, “La ronda” resulta algo irregular a la hora de captar la atención, y su teatralidad torna al exceso en algunos momentos; en otros, sin embargo, nos puede el acerado de sus diálogos y situaciones (en particular el que abre el chiringo, “La prostituta y el soldado”, con la gran Simone Signoret”), su sensualidad desbordante (“La doncella y el joven”, con una hermosísima Simone Simon) o su sombría melancolía (“El conde y la prostituta”, que cierra la película uniendo al aristócrata del penúltimo episodio con la meretriz del primero). Sorprende, vista hoy en día, la audacia con la que se nos muestra la relación sexual, siempre a cubierto de una oportuna elipsis en forma de puerta cerrada, luz apagada o fundido en negro, pero muy difícil de ver en el cine americano de la época. De manera más soterrada, se atisba una fuerte carga crítica social, con doble de estaca para la burguesía vienesa, pintada con trazo de moralidad liviana y color de veleta; por otra parte, salen mejor paradas las féminas que los hombres (punto para la Directrice), que tenemos que soportar el regusto de algún personaje insufrible como el poeta sentimentaloide o el redicho marido (“Las adúlteras sufren porque tienen nostalgia de la virtud”), que de todas maneras acaba devolviendo a su mujer al redil.

La languidez que emana del último episodio de “La ronda” sobrepasa la festividad del vals de Straus, y nos deja la sensación de una ruleta errática y frívola llamada amor, en la que las palabras no significan nada más allá del momento en el que son pronunciadas, y en el que los hombres y mujeres parecen resignarse a ser arrastrados por la noria sentimental de sus propias pasiones. Visto que todo es fútil y perecedero, sólo queda jugar por jugar, girar por girar.

6 comentarios:

anro dijo...

¡Ostras, Pedrín¡..(la exclamación viene al pelo) Hablar un viernes de Max Ophuls y traernos de sopetón a la bellísima y olvidada Simone Signoret es muy fuerte, pero que muy fuerte. A más de uno lo vas a dejar descolocado.
Me parece cojonudo lo que has hecho. Este tío, Ophuls digo, se lo merece. Yo pondría al lado de la peli que comentas dos más del mismo pelaje: "Madame De..."(1950) mismo año de "La Ronda" y "Lola Montes". Es un placer, cuasi voluptuoso, meterse de lleno en "La Ronda"...La compleja escena inicial es una de las joyas que ha dado el cine europeo.
Parece ser que el cine de Ophuls dió lugar a que el crítico Andrew Sarris diera el célebre consejo a los cinéfilos de que más valía valorar el cómo de una película que el qué. No es tan importante el argumento y el mensaje como el estilo y el arte, decía el hombre.
En fin eso puede ser discutible, pero ahí queda.
Felicidades y no me trabajes el fin de semana.
Un abrazote.

marcbranches dijo...

No sé si Simone Signoret está olvidada, pero yo creo que Simone Simon, desde luego, lo está, y no hace mucho que murió. Aparece hermosísima en "La ronda". La escena inicial aún epata hoy en día, y no me extraña que Kubrick sintiese especial predilección por Ophüls y esta película. He de decir que no es el primer post sobre este director que escribimos en la Linterna; si mi ajada memoria no me falla, en los albores del blog Alicia escribió sobre "Carta de una desconocida", otra que tal. Con Sarris, por supuesto, no puedo estar de acuerdo: significado y significante han de estar cogidos de la mano; aunque su conclusión habla a las claras de la influencia de Ophüls. Saludos (y no, POR FIN no trabajo este fin de semana... que levante España otro, coño).

anro dijo...

Efectivamente, el 1 de Agosto de 2006 fue cuando Alicia escribió sobre Max Ophuls y su maravillosa "Carta de una desconocida".
He pasado un rato leyendo ese post, y algunos otros, bastante sabrosos.....¡Ya teneis materia para un libro¡,¡en total sumais 405 comentarios a otras tantas pelis¡¡Enhorabuena¡.....Yo espero seguir p'alante zi dió me da salú, como dicen en mi tierra.
Un abrazote, amigos

marcbranches dijo...

Material para un libro... quizás esa sea la manera de sacar pasta de una puñetera vez de todo esto (yo lo que quiero es hacerme rico, lo del cine me la trae al pairo). Saldría un magnífico libro de humor involuntario. Umh. De cualquier manera, agradezco que alguien se tome la molestia de ojear el fondo de armario, de la época en que no nos leíamos ni nosotros mismos. Zaludoz y palante.

Laura Hunt dijo...

Pues así pensando pensando (si, a veces pienso y todo, ya ves), creo que la única película de Max Ophuls que he visto es Carta de una Desconocida, que por cierto, es una maravilla de película.

Aunque más bien debería decir que Carta de una Desconocida es la única película de Ophuls que recuerdo, porque de hecho, esta de La Ronda si que la he visto, pero fue hace muchos, muchos años, siendo yo pequeña, y la verdad es que no me acuerdo prácticamente de nada, solo de que eran varias historias que estaban relacionadas de algún modo... dudo que la comprendiera muy bien en aquellos momentos, pero si que la vi.

Está claro que necesito revisarla.

marcbranches dijo...

¿Pensando, Laura? Ya decía yo que temblaba el suelo... Pues nada, ya tienes deberes para el verano, revisar "La ronda", que seguro que te gusta. O no. Saludos.

 
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