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Weblog dedicado al mundo del cine, tanto clásico como actual. De Billy Wilder a Uwe Boll, de Ed Wood a Stanley Kubrick, sin distinciones. Pasen, vean y, esperemos, disfruten. Si no es así, recuerden que NO han pagado entrada.
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EL REY HA MUERTO, VIVA EL REY



Ñoras, ñores, acabamos de cerrar página de una de las series que, poco a poco, se ha ido colando para colocarse entre una de las mejores dentro de la época de oro de la televisión, lo que no es poco.  Me refiero, por supuesto, a Breaking bad.

La suerte ha hecho que coincidiera su final con el de otra serie que empezó muy alto, Dexter, lo que ha hecho mucho más cruel la diferencia entre ambas. Mientras que la serie del famoso asesino en serie de Miami tenía sus altibajos y no ha convencido al final de sus seguidores, Breaking bad comenzó de una manera muy modesta, con una primera temporada muy corta que denotaba la falta de confianza que tenían en ella, pero temporada a temporada, su interés ha ido aumentando sin parar, hasta llegar a unos capítulos finales realmente no aptos para cardíacos y dejando a todos más que satisfechos.

¿Qué tiene de especial esta serie? Sus protagonistas no son jóvenes ni guapos, ni buscan nuestra simpatía, y probablemente ese seria uno de los motivos por los que las cadenas tenían tantos reparos en aceptarla. ¿Una serie sobre un fracasado profesor de química, cercano a la jubilación, a quien diagnostican un cáncer y decide convertirse en "cocinero" de droga, a fin de asegurar el porvenir de su familia? ¿A quien podía intereresar eso? Qué equivocados estaban.

Vince Gilligan ya había trabajado en una serie que había contribuido a cambiar la televisión: Expediente X, y tomó buena nota de la forma de entenderla de Chris Carter ; de hecho buena parte del reparto de Breaking bad pasó  por Expediente X, de modo que ¿quien sabe si empezó a crearse allí, entre persecuciones del FBI y abducciones extraterrestres?

Creo que ya ha llegado el momento de hablar del reparto de BB, porque uno de los motivos fundamentales de su éxito han sido las extraordinarias interpretaciones que nos ha regalado.

Comenzamos con Bryan Cranston, que encarna a Walter White. Su evolución de gris profesor a amo del mundo de la droga ha sido magistral, dotándola de infinitos matices, hasta el punto que puede hablarse de dos personas distintas: Walter  y su "alter ego", Heisenberg. Lo que tienen en común ambos son un ego descomunal, su inteligencia, perfeccionismo y una capacidad para mentir y/o manipular sin límites. En realidad, Heisenberg es la forma en que salen a la superficie facetas de él que siempre había tenido, pero nunca se había atrevido a demostrar.




A su lado está Jesse Pinkman, ex-alumno de Walter y camello de tres al cuarto, a quien acude éste para que le introduzca en el negocio de la droga y le ayude a fabricarla. Jesse habría sido feliz si su vida hubiera seguido como hasta entonces, con sus trapicheos y sus amigos frikis, pero el cruzarse con el mejor cocinero de droga del mundo poco a poco le irá destrozando, a medida que van ascendiendo.  De pocas luces, y acostumbrado a que todo el mundo le menosprecie, tan sólo tiene una norma absolutamente inquebrantable: a los niños hay que dejarles en paz. El personaje tenía que haber muerto la primera temporada, pero la actuación de Aaron Paul y su química con Cranston le hicieron imprescindible, ya que su relación es una de las mejores cosas de la serie: los dos empiezan despreciándose, pero necesitándose mutuamente, por lo que poco a poco van creando una especie de dependencia paterno-filial. Es sumamente significativo que siempre, hasta los tres últimos capítulos, Jesse siempre llamó a Walt "Mr. White", como muestra de respeto, o que Walter llamara a su hijo "Jesse" en una ocasión.

Tampoco hay que olvidar a maravillosos personajes secundarios como  Gus Frigg (Giancarlo Esposito), un impeturbable capo de la droga que se  oculta bajo una capa de respetabilidad en el negocio de los "Pollos hermanos", Mike (Jonathan Banks), su sereno y profesionalísimo "Mr. Lobo" particular, Saul Goodman (Bob Odenkirk), el abogado que se encarga del blanqueo del dinero y defensa de Walt, o el cuñado de éste último, Hank (Dean Norris), un agente de la DEA que se va obsesionando con el creador de la meta azul.

Y no olvidemos el tratamiento del color de la serie,su humor negro, sus colds openings, el uso de la cámara en ocasiones tomando el punto de vista de objetos, o que fueran capaces de convertir un episodio que aparentemente era de relleno, tan sólo con los dos protagonistas principales encerrados, en una pequeña maravilla llamada "The fly", por no decir que nos han dejado un puñado de frases que ya han pasado al repertorio colectivo, como " I'm the one who knocks", "Say my name", "Yeah, Mr. White! Science!" o muchas más.

Todo esto y mucho más fue (o ha sido) Breaking bad, una muestra de lo mucho que pueden llegar a ser las series. ¿Habrá dejado el trono vacío?


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DE NEW JERSEY A ATLANTIC CITY: AMERICAN GANGSTERS




¿Qué os parece si jugamos un poco al juego de buscar las diferencias? Dos series soberbias sobre el mundo de la mafia,ambas de la sacrosanta HBO, con Terence Winter como guionista, actores que han trabajado en ambas... ¿pero son iguales? Como se decía en mis tiempos jóvenes, "es lo mismo, pero no es igual".

Primero fueron Los Soprano; las cosas estaban empezando a cambiar en el mundo de la televisión y la cadena de nuestros amores despegó a la fama; fue un pequeño paso para la cadena, pero un gran paso para la historia de la televisión.  Quería ser un homenaje a películas del tipo El padrino o Uno de los nuestros (el tímido cameo de Scorsese es una buena prueba de ello), pero mostrado de una manera mucho más realista y desencantada, hasta con un cierto punto de parodia por decirlo así, ya que los gangsters son viejos, gordos y horteras, reflejando la decadencia de la mafia en la actualidad. Por lo visto la ley RICO ha hecho estragos, los delincuentes tienen mucho menos aguante y cualquier rata de tres al cuarto es capaz de delatar a sus compañeros a cambio de entrar en protección de testigos y vender el guión de su historia a Hollywood.
 
Boardwalk empire fue otra cosa: La HBO ya se había consagrado y por eso podía permitirse el lujo de que Scorsese participara de una manera mucho más activa, produciéndola y dirigiendo el episodio piloto. Ahora la cadena era consciente de su poder, y se embarcó en una lujosa superproducción, con una maravillosa reconstrucción del Atlantic City de los años 20. Vivimos el comienzo de la edad de oro de los gangsters, en plena ley seca, por lo tanto todo era glamour y un mundo desconocido del que estaban comenzando a descubrir las posibilidades. Además, tiene el aliciente de que encontramos a viejos conocidos como Al Capone, Lucky Luciano...

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Hablemos un poco de los dos personajes principales de ambas series: los dos son líderes natos, con una inteligencia superior a la de la gente que les rodea (enemigos incluidos), una relación más bien conflictiva con su familia y ambos tienen unos sueños que harían las delicias de Freud. Pero puede decirse que aquí acaban las similitudes. Tony Soprano es un personaje fictício, un auténtico monstruo pero de una humanidad fascinante, ya que todo en él es desmesurado. Nucky Thompson está basado en un personaje real, Nucky Johnson, y vive con dos caras: por un lado es el respetado tesorero del Ayuntamiento, pero al mismo tiempo maneja todo tipo de chanchullos; como muy bien le dijo el malaventurado Jimmy "no se puede ser un gangster a medias", por lo que hasta la segunda temporada no le vimos usar un arma, ya que siempre dejaba el trabajo sucio para los demás, aunque cuando por fin se decidió a hacerlo no le ha costado ningún esfuerzo. Es mucho más cerebral que Tony, aunque en parte eso tal vez se deba a que es irlandés, no italiano.

Ironías del destino, Winter dijo que si se hubiera elegido a alguien para interpretar a Nucky por su parecido con el original habrían elegido a... James Gandolfini.

Resumiendo: dos series perfectamente complementarias e imprescindibles, dos joyas de la televisión, que confirman que si Shakespeare viviera en nuestros tiempos no escribiría sobre reyes (a menos que quisiera hacer una comedia), sino sobre estos otros "monarcas" del mundo del crimen.

Y como regalo, aquí está la promo de la próxima temporada de Boardwalk empire
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... PERO NO CON TU CANCIÓN






Si señor, así da gusto. Cuando vi El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford sentí que Andrew Dominik tenía madera de cineasta y por eso tenía ganas ver su siguente película. La verdad es que ha tardado lo suyo, pero la espera ha valido la pena. Mátalos suavemente de entrada parece la típica película de ajuste de cuentas entre gangsters, y ésta maravillosa escena del tiroteo (que demuestra lo bien que ha aprendido la lección de Marty en el uso de la música), así lo parecen mostrar, pero hay algo más que eso. Los discursos de Obama a lo largo de toda la cinta casi forman parte de su banda sonora, mostrando a unos EEUU en una profunda crisis, pero -como siempre-  los políticos viven en Los mundos de Yupi, totalmente ajenos a la realidad. Aunque ellos son los responsables de la crisis, no comprenden que la culpa la tiene un sistema que ya de entrada estaba echado a perder por su hipocresía, como  explica perfectamente Brad Pitt en su demoledor discurso final. 


Cuando hasta un matón tan curtido en batallas como el que intrepreta James Gandolfini, (el fucking boss de New Jersey, con el permiso de Bruce Springsteen) tiene que rebajar su salario o un par de colgaos muy fumaos hacen tambalear la seguridad de una banda, es que algo va mal, porque América no es un país, tan sólo es un negocio. ¿Qué canción se oye con los títulos de crédito del final? Money, no podía ser otra. Así que  fukin' pay me y Blonde apuntadísima en mi agenda. Sigue así, Dominik.

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WHAT'S UP, DOC?




La Gran Bretaña está viviendo una celebración, como diría nuestra Roza  ¿y porqué? os direis ¿El nacimiento del hijo del príncipe William? No, algo mejor. Doctor who cumple 50 años, y eso no es moco de pavo. Pocas veces una serie consigue durar tanto, se convierte en un icono popular,  cuenta con dos spin-off en su haber, como Torchwood y The Sarah Jane adventures y ha servido de inspiración, sin ir más lejos, a Fringe.

¿Qué tiene de especial esta serie? Sin duda el principal reclamo es su protagonista, aunque deberíamos hablar de protagonistas, ya que uno de los aciertos de la serie, y uno de los detalles que ha facilitado su larga duración, es que el personaje no muere, sino que se regenera, por lo que ha sido interpretado por diferentes actores, y todos ellos le han dado su toque personal. De hecho ha ido evolucionando, ya que al principio por lo visto era mucho más misterioso y malhumorado y con el tiempo cada vez se ha ido volviendo más jóven y arrolladoramente simpático, aunque manteniendo su toque de locura.

El paso del tiempo, sin embargo, no puede negarse en ciertos aspectos, como el que los archienemigos del Doctor, los Daleks o los cybermen tengan una pinta tan rudimentaria, aunque no han querido modificar su aspecto ya que forma parte de la tradición e incluso tenía su encanto de serie B, pero los enemigos más modernos, así como la ambientación, sí que han mejorado mucho, y un factor definitivo de su actualización ha sido el trabajo de dos grandes guionistas: Russell T. Davies y Steven Moffat, que dieron un empuje increible a la serie, relanzándola de nuevo y consiguiendo un éxito sin precedentes.


El único superviviente del planeta Gallifrey, y por lo tanto último señor del tiempo (o al menos eso dice) tiene más de 900 años (ya hemos perdido la cuenta de su edad aproximada) y se dedica a recorrer el tiempo y el espacio a bordo de la TARDIS, una nave con la apariencia de cabina de policia y más grande en su interior que en su exterior -como no paran de decir sus visitantes-. Nadie sabe su nombre, por lo que sus seguidores los identificamos por números, y tan sólo cuenta con un destornillador sónico como única arma, ya que no cree en la violencia.

Dicen que el Doctor favorito de cada uno es aquél con el que has crecido, o el primero que has visto; en mi caso no ha sido así, y sin desmerecer a Cristopher Eccleston o a Matt Smith, (del  resto no puedo opinar), creo - y por lo visto es la opinión de la mayoría- que el mejor de todos ha sido el número Diez, David Tennant, ya que supo combinar perfectamente el lado divertido y alocado con una profundidad emocional poco vista hasta entonces y hasta incluso dotándole de su lado oscuro: su tremenda soledad o la enorme carga que supone haber acabado con civilizaciones enteras.

Permitid que comente un detalle que parece salido de la serie, pero es real como la vida misma:  David Tennant  está casado con Georgia Moffet, la hija de Peter Davison, que fue el número Cinco, y para complicar más las cosas, Georgia hizo de hija del Doctor en uno de los episodios, de modo que es casi imposible separar dónde empieza la realidad y la ficción.

Otro de los secretos de su éxito es lo tremendamente "british" que és, por muy extraterrestre que sea; no hay más que echar un pequeño vistazo a algunos de los invitados que aparecen a lo largo de la serie para  comprobarlo: Shakespeare, Dickens, Agatha Christie, Winston Churchill, la reina Victoria..., o que haya dedicado capítulos a ocasiones tan especiales como el bombardeo alemán de Londres, la coronación de Isabel II o las olimpiadas del 2012.

Esta especie de Don Quijote intergaláctico no hay duda de que necesitaba un Sancho Panza a su lado; alguien que tuviera los pies en el suelo y frenara cuando hiciera falta su entusiasmo y sus excentricidades. Esa tarea ha recaído a lo largo del tiempo en las llamadas "companions", chicas que no se han limitado a ser floreros, sino que han demostrado su valor y fidelidad: así hemos tenido a Rose (Billie Piper), con quien tuvo una complicidad total, la bellísima Martha (Freema Agyeman), la divertida Donna (Catherine Tate), Amy (Karen Gillian) -que podría considerarse un cruce entre Rose  y Donna-, o la última de ellas, Jenna-Louise Coleman, de la que todavía no sabemos su nombre definitivo, pero parece prometer mucho.

La relación del Doctor con sus "companions" digamos que siempre ha sido un poco peculiar; la mayoría no pueden evitar enamorarse  de alguien tan encantador que les ofrece todo un universo lleno de aventuras y misterios, pero siempre se ha tratado de una relación platónica, ya que el señor del tiempo nunca ha demostrado el más mínimo interés romántico por ellas. Si con Rose casi estuvo a punto de romperse ese distanciamiento, y con Martha el recuerdo de Rose hizo que el Doctor fuera incapaz de fijarse en ella,  a base de tenacidad y "hello, sweeties", la única que ha sido capaz de llevarle ante el altar ha sido la companion a tiempo parcial River Song (Alex Kingston). Pero, por supuesto, son un matrimonio nada convencional, del mismo modo que también lo fue su noviazgo.

Se espera que el episodio conmemorativo de tos 50 años de la serie sea muy especial, para que los que generación que tras generación la han seguido se sienten ante el televisor, rememoren el pasado, contemplen el presente e intuyan lo que les puede traer el futuro. ¿Quien sabe? Quizás hasta encontremos la respuesta a la eterna pregunta: Doctor.... ¿who?



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EL LARGO ADIOS



Tranquilos, que intentaré que sea lo menos largo posible. Como bloguera vuestra que soy, os debo una explicación, y esta explicación que os debo os la voy a dar. He llegado a un punto en el que necesito tomar un descanso. No sé si será definitivo o no, el tiempo lo dirá. Recuerdo cuando empezó el rodaje de La linterna, el entusiasmo que pusimos: los posts se sucedían inintierrumpídamente día tras día, y no se cerraba ni en agosto. Pero quieras que no, el tiempo va desgastando, y para gente con poco talento e ideas como yo, cada vez resultaba más difícil encontrar un tema sobre el que tratar, así que los posts poquito a poco se fueron espaciando. Creía que esa podía ser la mejor solución posible, pero me temo que no es así. Esto ya se estaba convirtiendo en una obligación más que una diversión, y eso hacía que cada vez mis posts fueran más mecánicos, y vosotros no os mereceis eso, sino alguien que sea capaz de daros el 100%. De todas maneras, no me puedo quejar, ya que la mayoría de los blogs no llegan a durar un año, y éste tiene cuatro, que se dice pronto.

La verdad es que estoy muy contenta de la experiencia, ha sido una de las más gratificantes de mi vida, ya que me ha permitido juntar dos de mis pasiones, el cine y escribir, y hemos conseguido mucho más de lo que esperábamos (de hecho no esperábamos nada), recibiendo una respuesta magnífica de vuestra parte. Vosotros habeis hecho que sigamos adelante, dándonos fuerzas. Gracias a todos vosotros, a los que han ido dejando comentarios con una fidelidad admirable, y a los que habeis estado ahí, sencillamente leyendo nuestros posts, aunque no os hubierais atrevido nunca a participar. Seguiremos viéndonos por el ciberespacio.

Por supuesto no puedo dejar a agradecer de una manera especial a mi fiel colaborador, Marcbranches, él aceptó sin dudar mi propuesta de participar en este proyecto, haciendo que subiera de nivel considerablemente. A pesar de que siempre se ha empeñado en marcar nuestras diferencias, poniéndome a mi como una clasicona a punto de la jubilación (no tanto) y a él como l'enfant (tampoco tanto) terrible friki que siempre le ha gustado ser, lo cierto es que tenemos muchas más cosas en común de lo que parece.Algún día mademoiselle la directrice le pagará todos los atrasos que le debe.

No quiero ponerme sentimental, ya que como he dicho no sé si será un adios definitivo o sencillamente un au-revoir. Me encantaría que si vuelvo siguierais conmigo, aunque sé que eso es difícil y lo comprendo. Digamos que la linterna no se ha apagado, sino que está con el piloto de stand by.

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UN BUEN CEBO NO ASEGURA UNA BUENA PESCA



No sé si seré yo, demostrando mi incipiente cinefilia o no, pero creo que hay películas que ya desde pequeños nos dejan marcados y se nos quedan grabadas en el subconsciente; de tal manera que si tenemos la oportunidad de volver a verlas al cabo del tiempo, es como si saltara un muelle en nuestra memoria y dijera "¡es esta!". De todas maneras, he de confesar que me pasó con muy pocas películas (y tan distintas como Damas del teatro o Ciudadano Kane). Pues bien, una de ellas fue El cebo.

En este caso creo que es bastante lógico que me impresionara, ya que trataba de un asesino de niños que deberían tener mi edad cuando la vi, más o menos. Cuando volví a verla años después me asombró que fuera una película española, ya que no lo parecía en absoluto. Recordaba mucho a El vampiro de Düsseldorf, y aunque no llegaba a su brillantez técnica, era una digna sucesora.

Por lo visto yo no debí de ser la única persona a quien le impresionó la película, ya que Sean Penn hizo un remake en El juramento.Tras su mas bien fallida aunque interesante Extraño vínculo de sangre, ésta fue su siguiente apuesta como director, y la verdad es que supuso un avance respecto a la anterior, aunque sigue teniendo una ligera predilección por los efectismos de cámara.

Para ser un remake está bien tratado, ya que profundiza en los personajes y les da un cierto tono existencialista que no está mal.Siendo un actor de su categoría, su fuerte es dirigir al reparto, y lo consigue, aunque supongo que no le resultaría demasiado difícil, porque menudo grupito que consiguió, aunque algunos se limiten a salir tan sólo cinco minutos: Jack Nicholson, Robin Wright, Benicio del Toro, Mickey Rourke,Sam Shepard, Vanessa Redgrave, Patricia Clarkson, Aaron Eckhart,Helen Mirren y Harry Dean Stanton (impresionante). Aunque hay alguna escena que si que es copiada escrupulosamente del original, hay bastantes diferencias, sobre todo en el final, mucho más descorazonador y fatalista. Sin embargo esas excesivas tomas de Nicholson hablando solo me sobran un poco. El original era de una concisión admirable: iba directamente al grano sin perder un minuto, y además contaba ni más ni menos que con Goldfinger como malvado. En este remake no llegamos a saber exactamente quien era el asesino, pero en la original, aunque tenía un final feliz me encantaba la manera en que el policía ocultaba a la niña que estaba herido jugando con las marionetas y resultaba más turbadora. No puede decirse que la versión de Penn sea mala, porque no lo es, y ojalá todos los remakes tuvieran el nivel del suyo, pero sencillamente la original es mucho mejor... o la marca que dejó a los que la habíamos visto anteriormente es demasiado fuerte.Aún así, como parece que Sean Penn cada vez va ascendiendo más como director, vale la pena seguirle la pista.
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JUEGO DE CORAZONES




Parece que fue ayer cuando hablaba de que hay actores que tienen una especial relación con el cine, coqueteando sin cesar con los directores del momento. Lo mismo que dije de Tom Waits puede aplicarse al guapo californiano Chris Isaak.Ahí están sus colaboraciones con Jonathan Demme o Bertolucci, pero sin duda una de las mejores fue con David Lynch. Aparte de participar en la banda sonora de Corazón salvaje, Lynch dirigió el video de la canción Wicked game. Pero supongo que no lo recordaréis, ya que el video más famoso no fue ese, sino el que rodó con Helena Christensen, en el que ambos se revuelcan en la playa, para deleite del personal (obsesos, que sois unos obsesos).Pero como este es un blog de cine, aunque no lo parezca, el video lo dirigió Lynch y la canción me encanta, aquí está (aunque confieso que también me gusta más el segundo).
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VERONA BEACH STORY




Hay directores que tienen un estilo tan propio que llama la atención, convirtiéndolos enseguida en promesas, que pueden cuajar o no, el tiempo se encarga de dejarlos en el lugar que corresponde. Baz Luhrmann tiene una carrera muy corta, Tras su debut con El amor está en el aire, su siguiente proyecto fue bastante ambicioso: una versión del Romeo y Julieta de Shakespeare, pero como no se había hecho nunca ( y eso es difícil de decir, dada la infinidad de adaptaciones que ha tenido la historia),llamada Romeo + Julieta

Pues bien, es curioso, pero a pesar de no ser una película redonda, casi diría que soporta mejor los nuevos visionados que Moulin Rouge, y ya dejó bien claro cuáles serían las virtudes (y defectos) de su director, que al final da la impresión que es muy parecido a una bebida carbónica: ya que empezó con mucha fuerza y se ha evaporado con facilidad.

Por un lado tenemos una mezcla considerable de estilos,desde el spaguetti western al musical, todo ello traspasado a la actualidad y a Verona Beach, donde la rivalidad de dos familias, la de los Capuleto y los Montesco, lideradas por Paul Sorvino y Brian Dennehy ha llegado al punto de convertirse en una guerra. (¿Un duelo tal vez entre mafia italiana e irlandesa? si, por favor). Si a ello le añadimos un ritmo trepidante y una buena elección de la banda sonora, parece que la cosa va bien.

La elección de la pareja protagonista fue muy afortunada. Leonardo DiCaprio dió un paso más para convertirse en el favorito de las carpetas de las quinceañeras (la verdad es que era una monada), y al igual que Claire Danes tenía la edad y apariencia necesaria para los personajes:jóvenes, ingenuos y apasionados, resultando totalmente convincentes como adolescentes que se enamoran por primera vez.Por unos momentos Luhrmann deja la cámara tranquila y se limita a disfrutar de las miradas de la parejita en escenas como la de su primer encuentro.

Pero el barroquismo que tango le gusta a Luzhman a veces ahoga un poco la historia y se vuelve innecesario, con fallos tan garrafales como el de convertir al mejor personaje de la obra, Mercucio (de quien hay que opina que Shakespeare acabó con él para que no ocurriera al revés), en un drag queen, o el innecesario aspecto a lo Max Cady del sacerdote que interpreta Pete Postlethwaite

La escena del primer duelo o un John Leguizamo pletórico y con una pinta impresionante son algunos más de los valores positivos de la película, haciendo que, a pesar de sus excesos, funcione. ¡Quien pudiera volver a creer en el amor a primera vista!.
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LOS HOMBRES DE VERDAD NO BAILAN




Hay películas que, aunque no sean maravillas, tienen una escena que las convierte en memorables. Si preguntas a alguien si ha visto In & out, seguro que lo primero que recuerda es la escena en la que Kevin Kline se pone un cassette interactivo para descubrir si es homosexual o no. La idea en sí ya es buena, pero si encima le añadimos los hilarantes comentarios de la cinta "Recuerda a Schwarzenegger. Si ni siquiera sabe caminar" (cuanta razón tiene), la excelente actuación de Kline, que siempre tuvo un don especial para la comedia, y la música discotequera contribuyen a que la escena se convirtiera automáticamente en un clásico. .. aunque me ha entrado una duda ¿acaso Tony Manero también era homosexual?
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MI HERMANO DEL ALMA



Hay películas que dejan bastante mal cuerpo; aunque se puedan reconocer sus virtudes, nos dejan tan hechos polvo que no apetece volver a verlas, como mínimo hasta que haya pasado bastante tiempo, a no ser que se tenga cierta vena masoquista (que por supuesto es una opción totalmente válida). Pues bien, dentro de esa categoría de películas estaría Inseparables.

Tras La mosca David Cronenberg estaba empezando a ser considerado como un director "serio" y no era el típico director de películas de terror (algo que ya sabíamos). Para su siguiente película decidió partir de una historia real de dos hermananos, ya que como siempre la realidad supera la ficción. Unos gemelos, Elliot y Beverly Mantle (Jeremy Irons) son absolutamente idénticos, pero en realidad son distintos. Beverly es tímido y sensible, y Elliot es decidido y conquistador. Ambos comparten su pasión por la ginecología, especialmente por las mutaciones del sistema reproductor femenino, y -dada su diferencia de caractéres- mientras uno de ellos seduce a las mujeres, es el segundo el que se encarga de rematar la faena. Todo parecía funcionar bien, hasta que aparece Claire (Geneviève Bujold),

Claire tiene una malformación genética que le impide tener hijos, lo que la convierte en la chica ideal para los hermanos Mantle, pero Beverly se enamora de ella. Cuando ella descubre el juego de los dos, Beverly entra en una profunda depresión autodestructiva que desemboca en tragedia.

Hasta aquí no hay nada de especial, de hecho el argumento podría servir para cualquier comedia de los Farrelly, pero lo que la diferencia es su atmósfera malsana y opresiva: desde las batas de los doctores, que hacen que parezcan los sacerdotes de una extraña religión, pasando por el diabólico instrumental quirúrgico que inventan, digno de la mente de H.R. Giger, para acabar con la enfermiza relación de dependencia mútua de los dos hermanos, todo contribuye a crear una sensación de malestar; hasta una escena aparentemente inocente como un baile acaba teniendo algo de perturbador.

Por supuesto hacía falta un buen actor para desempeñar los dos papeles, y Cronenberg encontró al intérprete perfecto en Jeremy Irons, capaz de hacer que cada uno de los personajes parezca distinto, pese a ser iguales: la forma de mirar o andar hacen que sepamos distinguir en cada momento quien de los dos es, pero a la que llega cierto punto de la película las identidades se vuelven más confusas y resulta más difícil diferenciarlos. En su momento se habló bastante del gran avance tecnológico que había permitido rodar las escenas en la que aparecía interpretando los dos personajes, pero los avances de la actualidad hacen que ahora nos parezca algo natural; es la calidad de su actuación lo que hace que no pase el tiempo, ya que ése es el mejor efecto especial que puede haber...¿me explico?.
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TO GLAM OR NOT TO GLAM




Sin duda uno de los movimientos musicales más curiosos que ha habido es el glam-rock. A continuación de los hippies, con su desenfreno, el glam dió un paso más adelante e ironizó sobre la identidad sexual, hasta el punto de que todo músico perteneciente al movimiento decía que era homosexual, ya que sino estaba mal visto. Lo que importaba era la imágen;lejos del camino que estaba tomando la música hacia el rock sinfónico y psicodélico, el glam pretendía recuperar la frescura y el poder de provocación del rock and roll de los comienzos. La música era importante -por supuesto- pero la imágen adquirió un protagonismo determinante: purpurina, plataformas, plumas... todo estaba permitido en los setenta.

Todd Haynes consiguió su primer gran éxito como director con Velvet Goldmine, que fue considerada una basura por parte de la gente y la crítica, y por otro se convirtió automáticamente en una película de culto. ¿Hace falta decir por qué lado me decanto?

Con una estructura totalmente irregular, ya que los cambios temporales son frecuentes y se usan tanto técnicas de videoclip como de documental, Haynes nos muestra la historia de Brian Slade (Jonathan Rhys Meyers), una gloria del glam que murió asesinada en un concierto. Como si de Ciudadano Kane se tratara,un periodista,Arthur Stuart (Christian Bale) decide investigar esa muerte.

Más que un biopic al uso, Haynes hace un retrato de una época, centrándolo en el principal símbolo de su movimiento, y desde luego el mejor representante del glam fue David Bowie. Los parecidos de Slade con Bowie son evidentes, pèro como el Gran Duque Blanco no estaba dispuesto a que hicieran una película sobre él, no cedió los derechos de sus canciones para la misma, y hasta encontró que el protagonista no tenía carisma (?), se tuvieron que usar canciones de otros grupos como Roxy Music, Lou Reed,o T-Rex, pero aún así hay suficientes guiños y referencias como para saber que se refiere a él. Del mismo modo,Kurt Wild (Ewan McGregor)recuerda muchísimo a Iggy Popp, pero como he dicho, lo que cuenta al final es el retrato de esa época.

Probablemente ahora sería difícil encontrar un reparto mejor: Jonathan Rhys Meyers, aparte de tener el físico perfecto para el personaje, tiene una magnífica voz; al igual que Ewan McGregor pone toda su carne en el asador, sin el más mínimo tipo de prejuicio.De Ewan ya sabemos de sobras lo mucho que le gusta cantar y desnudarse, así que lo pasaría en grande, su Gimme danger es de las que dejan la boca abierta, y ni el propio Iggy podría ponerle alguna pega.Que encima Tony Colette hiciera de esposa de Slade y Christian Bale del periodista que investiga su muerte fue un auténtico lujo.

Así que olvidáos vuestros prejuicios, arriba la purpurina y las plumas. El glam ha muerto... ¡viva el glam!
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CIUDADANO ROBBINS




Si hay algún actor desaprovechado en la actualidad, sin duda uno de ellos sería Tim Robbins. Este alto actor californiano, hijo de un músico y una actriz, creció en el Greenwich Village, rodeado de un ambiente sumamente liberal, progresista e intelectual. Ya en la universidad dirigió un grupo de teatro. Comenzó pronto en el cine, haciendo varios papeles pequeños, pero su descubrimiento llegó con Los búfalos de Durham, donde le robó el estrellato a Kevin Costner, y conoció a la que sería su mujer: Susan Sarandon (it's a bingo, que diría Waltz). Los dos formaron una de las parejas más sólidas de Hollywood, compartiendo los mismos ideales políticos lo que desgraciadamente acabó por perjudicar sus carreras,al convertirse en los principales representantes de la progresía hollywoodiense (una versión yanki de Ana Belén y Victor Manuel, vamos).

Pero nadie puede discutir su calidad como intérprete, y ahí están sus actuaciones en Cadena perpétua, Vidas cruzadas, El juego de Hollywood, Arlington road,o la versión gafapasta de El paciente inglés que es La vida secreta de las palabras, por nombrar algunas;las cuales ya le habrían hecho merecedor de un Oscar, aunque sólo consiguió uno como secundario por Mystic river, uno de los dramas más intensos del tio Eastwood, que lo emparejó con la otra conciencia política de Hollywood, Sean Penn. A diferencia de él, Robbins ha demostrado ser más versátil y estar dotado para la comedia, convirtiéndose en un perfecto James Stewart o Cary Cooper en El gran salto o hasta tener el punto necesario de romanticismo y guapura como para poder trabajar con Meg Ryan en El genio del amor.

Por si eso no fuera poco, ha demostrado ser un estupendo director. Su primera película, Ciudadano Bob Roberts,un falso documental sobre un cantante protesta de derechas que se mete en política, le permitió rememorar sus tiempos de cantante folk, La traducción española del título, el hecho de ser opera prima, su juventud, el retrato de un todopoderoso, e incluso un cierto parecido físico con Orson Welles hicieron que se comparara con Ciudadano Kane. Su siguiente película, Pena de muerte, aparte de contar con unas estupendas interpretaciones de Sarandon y Penn, mostraba perfectamente todos los argumentos tanto a favor como en contra de la pena de muerte, A continuación vino Abajo el telón, que no se sabe si por casualidad o no, hacía que se le volviera a relacionar con Welles,al explicar toda la accidentada historia que tuvo su montaje teatral de The craddle will rock. Aunque el resultado final fue fallido, no por ello dejó de ser interesante, y contó con un reparto espectacular.

Pero ahora llega lo malo: también ha participado en películas como La verdad sobre Charlie, City of ember o La guerra de los mundos (al menos en esta última él era lo mejor), y su paticipación en La linterna verde parece que va por ese camino; la verdad es que no se prodiga demasiado en las pantallas, aunque siempre resulta agradable verle y le echamos de menos,

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EL BARITONO Y LA EXTRAÑA FAMILIA



Cualquier cinéfilo que se precie sabe que una película "maldita"tiene algo especial que la diferencia del resto, y por lo tanto son rarezas sumamente apreciadas (lo sé, somos raritos). Si hablamos de cine español, sus películas "malditas" pueden contarse con los dedos de una mano (Arrebato y alguna más), pero sin duda la joya de la corona de todas ellas es El extraño viaje.

El grandísimo Fernando Fernán Gómez ya había demostrado que era un director más que correcto con películas como La vida por delante, pero su consagración y -al mismo tiempo- maldición le llegó con una curiosísima mezcla de géneros que no gustó nada a la censura. Basado en un hecho real, el crimen de Mazarrón, Luís García Berlanga hizo un argumento que luego Pedro Beltrán convirtió en guión.(Mazarrón, guión... estoy perdiendo facultades, me voy a Sacedón)

Se nos muestra la vida de un pequeño pueblo español, con la misma precisión que Calle mayor. La rutina sólo la rompe la llegada de un grupo de músicos. Una de las mujeres más ricas del pueblo, doña Ignacia (Tota Alba), empieza a tener una relación secreta con Fernando (Carlos Larrañaga), el cantante de la banda, pero sus dos hermanos Paquita (Rafaela Aparicio) y Venancio (Jesús Franco) parecen estorbarla.

Como ya he dicho, uno de los principales aciertos de la película es la mezcla de géneros como el terror (con noches de tormenta a oscuras, puertas que chirrían, fantasmagóricas apariciones...), con el suspense, ya que no sabemos qué ha pasado en realidad ni quien ha muerto, y la comedia costumbrista con los perfectos retratos de la vida del pueblo. Todos ellos se combinan perfectamente, sin que predomine uno más que otro, formando un conjunto de lo más coherente.

Todos los personajes se nos muestran como víctimas de un ambiente opresivo del que quieren escapar, de una u otra manera. Fernando es un gigoló de tres al cuarto, un cantante frustrado que se aprovecha de las mujeres para conseguir algo de dinero; Paquita y Venancio son dos desgraciados que viven totalmente dominados por su hermana, y hasta Ignacia, que sería la típica mala de la película, gracias a la impagable cara de bruja de Tota Alba, es otra víctima, ya que sueña con otro tipo de vida, que es imposible debido a la represión del pueblo, hasta que la aparición de Fernando hace que se conviertan en realidad todas las fantasías sexuales.Todos sueñan con irse lejos para respirar algo de libertad. Si no es una buena metáfora que venga Billy WIlder y lo vea.

La magnífica fotografía, y las excelentes interpretaciones de Rafaela Aparicio (memorable en su ataque de pánico), Jesús Franco (antes de convertirse en el Ed Wood español) y Tota Alba, sin olvidar el estupendo plantel de secundarios, hacen de El extraño viaje una película prácticamente única en la historia del cine español que no os debéis perder.
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NOCHES DE MADRID EN ALTA MAR




¡Qué dura es la vida del lobo de mar, rayos y truenos! Por las barbas de Neptuno que las largas estancias en la mar curten a cualquiera. Una película como Master and commander, que olía a salitre, mostraba a un capitán tan obsesionado con un barco como Ahab con Moby Dick, como el que interpreta Russell Crowe. Aún así, siempre tenía tiempo para ponerse a tocar con su amigo el doctor Maturin (Paul Bettany). Aunque no compartan las mismas ideas y los dos sean duros de pelar, ambos muestran su lado más sensible tocando inspiradamente la Musica notturna della strade di Madrid de Boccherini. Si señor, así me gustan los hombres, que lo cortés que quita lo valiente. ¿Alguien dijo bromance?
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DE SALANDER A WALLANDER



¿Os habéis fijado que estamos sufriendo una lenta, sutil, pero imparable invasión vikinga? Sin duda su principal estrella es una joven hacker con piercings y tatuajes, pero ahí están también Déjame entrar, y a esta moda tendría que añadirse la adaptación televisiva del que es considerado el Sherlock Holmes de los países nórdicos: Kurt Wallander.

Wallander es un personaje creado por Henning Mankell (que está casado con la hija de Ingmar Bergman, lo que añade más pedigrée a su historial) y sus obras han tenido un éxito enorme, aunque en España sean mas bien desconocidas. Su personaje central, el inspector Wallander, está muy lejos de los típicos héroes de acción: es un hombre maduro, ya con sus michelines y papada, ha pasado un divorcio traumático, tiene un carácter melancólico y cada vez le cuesta más entender la sociedad en la que vivimos.

Las novelas de Mankell en realidad tienen bastante en común con las de Larsson (en realidad más bien sería al revés), ya que ambas muestran que tras los muebles de IKEA, o los Volvo algo huele a podrido en los países escandinavos; serán los más altos, rubios, modernos y todo lo que queráis, pero el mal también habita en el paraíso, y eso es lo que desmoraliza constantemente a Wallander.

No puede hablarse de una serie al uso, ya que la primera y segunda temporada tan sólo han tenido tres episodios, cada uno de hora y media de duración, con casos totalmente independientes, por lo que casi podrían considerarse como películas.La belleza de los paisajes naturales contrasta con la sordidez de los relatos, con escenas visualmente tan hermosas como la de una muerte en un campo de girasoles. No abundan los actores conocidos, a excepción de Branagh como el protagonista y unas breves apariciones de David Warner haciendo de su padre, pero todos ellos tienen la habitual competencia y profesionalidad británica a prueba de todo.

Dada la popularidad del personaje, era importante encontrar alguien que lo interpretara adecuadamente, sin defraudar a los seguidores. No sé cómo lo hizo el actor sueco que protagonizó otra versión de la serie, pero Branagh está muy contenido y muy bien, resultando especialmente convincente en sus escasos estallidos dramáticos. De todos los episodios, el que más me gustó fue el segundo, Cortafuegos, sobre un grupo de hackers (no, no aparecía Lisbeth), siendo el más flojo el primero, ya que era más convencional.Porque si alguna pega se ha de poner a esta serie, que está claramente por encima de la media, como atestiguan sus premios, es su falta de innovación, aunque eso no impide disfrutar de ella. Lo dicho: ¡que vienen los suecos!.
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ME LLAMO BOURNE, JASON BOURNE





Para los que creen que los remakes son siempre peores que el original, hay algunas excepciones que no lo confirman: La cosa o La mosca -por ejemplo-; pero no sólo eso, en ocasiones el remake supera de tal modo al original que se convierte en una saga. Poca gente recordará un telefilme llamado El caso Bourne, con Richard -lifting- Chamberlain; lo que nadie podía imaginar es que daría pie a una de las mejores trilogías de los últimos años, la de Jason Bourne.

Que un director especializado en documentales como Greengrass diera el salto a un blockbuster de acción podía resultar sorprendente, pero lejos de ello lo que hizo es dar un realismo a la historia que le favorecía mucho. Vale que la primera entrega la rodó Doug Liman, pero hasta el propio Damon reconoce que tan sólo rodaría una nueva entrega si Greengrass estuviera en el proyecto.

Un muchacho es encontrado herido de gravedad en alta mar; tiene amnesia y no recuerda absolutamente nada de su pasado, ignorando quien es. Sus problemas empiezan cuando descubre que es Jason Bourne, un asesino a sueldo del gobierno para los asuntos sucios. No es coincidencia que Jason Bourne y James Bond tengan las mismas iniciales, pero sin embargo los dos son muy distintos: mientras Bond disfruta siendo una máquina de matar y ligando sin parar, Bourne tiene remordimientos, no le gusta matar a los indefensos, es absolutamente monógamo, y su novia no tiene nada de chica Bond. No usa ingeniosos gadgets, ni coches espectaculares, ni tiene esa sofisticación canalla del agente 007; a cambio domina las últimas tecnologías y corriendo puede ser tan letal como con un deportivo.Los dos viajan mucho, pero ahora no se busca el exotismo.

Otra de las principales diferencias es que Bourne, una vez ha descubierto quien es, y ha comprobado que no le gusta nada, decide abandonar la organización, y sacar al aire todos sus trapos sucios; algo totalmente impensable en el mejor agente al servicio de Su Majestad.

Aunque las tres películas forman un conjunto totalmente sólido y coherente, casi que mi favorita es la última, El ultimatum de Bourne. Si en todas la acción es fundamental, aquí es adrenalina pura,magníficamente rodada de principio a fin, sin dejar un respiro al espectador.

Matt Damon encontró a uno de sus mejores personajes; su juventud y aspecto de chico bueno no le impiden ser frío y despiadado cuando hace falta, pero además el reparto que ha participado en toda la saga es absolutamente deslumbrante: Joan Allen, Chris Cooper, Brian Cox, Clive Owen, David Stathaim, Albert Finney... Además, si Bond tenía una sintonía que le identificaba, Bourne tiene Extreme ways, lo que termina de demostrar que Bourne es el Bond del siglo XXI. ¿Inconveniente? Que cuando Damon y Greengrass han vuelto a trabajar juntos, todo el mundo lo que ha esperado es un nuevo Bourne, y Bourne -como Bond- sólo hay uno.
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SESIÓN GORE DE PSICOANÁLISIS




Hay cosas que resultan totalmente lógicas y previsibles. Que alguien tan obsesionado por el poder de la palabra, el teatro y el psicoanálisis como Mankiewicz hiciera De repente, el último verano, era sólo cuestión de tiempo.

De una de las obras más extrañas e inquietantes de Tennessee Williams, se hizo una adaptación que capta perfectamente el espíritu de la obra, y eso era bastante difícil, ya que lo exagerado y truculento de la historia hacían que en manos de otro hubiera rozado el absurdo, ya que mezclar homosexualidad, canibalismo, la búsqueda de Dios y una lucha de clases muy "sui generis" podía ser demasiado (de hecho estuvo censurada en España,cosa rara).

Nos encontramos ante un auténtico duelo entre dos mantis religiosas: la Sra. Venable (Katharine Hepburn), y Catharine(Liz Taylor). Son muy distintas: una es culta y refinada, y la otra sensual e impulsiva, pero ambas tienen una personalidad fuerte y cada una a su manera ha luchado por dominar a un hombre, Sebastian, aunque en realidad él las manipuló a ellas.

La verdad es que el blanco y negro le sienta muy bien a la película; el blanco del luto de la Sra. Venable, el del cielo cegador del verano, o el irreal invernadero sólo podían haber sido fotografiados así. Hacían falta dos grandes actrices para las protagonistas, y Mankiewicz no sólo las encontró, sino que añadió otro as a la partida. Montgomery Clift como el doctor que se tiene que enfrentar a las dos mujeres. La idea de que interpretara tanto al doctor como a Sebastian (aunque nunca se le llegue a ver el rostro) también está bien pensada, ya que en realidad tenía más del segundo que del primero, pero ambos tienen en común la fascinación que siente por las dos mujeres, inclinándose finalmente por la más joven y carnal (tonto no era).

Katharine la Grande está sencillamente perfecta, y es absolutamente fascinante ver cómo, tras oir la confesión final, en unos segundos envejece ante nuestros ojos. Aunque la supera Hepburn, como era de esperar, Liz Taylor ya tenía experiencia en interpretar papeles de Tennessee Williams, y estaba en su apogeo físico, con lo que mantiene el tipo ante Katharine, que no es poco, y además nos obsequia con algunos de sus más bellos primeros planos.

Afortunadamente, la presencia de estos tres monstruos no consigue anular al resto del reparto, ahí están Mercedes McCambridge como la débil y rastrera madre de Catherine, y su ambicioso hijo, o las escenas en el centro psiquiátrico, que ganan en fuerza dramática visual, imposible de conseguir en teatro. Una obra desmesurada y cautivadora, para disfrutar una noche de verano... a la sombra.
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BURTON EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS



"Beware the Jabberwock, my son!
The jaws than bite, the claws that catch!

Jamás se habría podido imaginar Charles Dogson que lo que fue un mero pasatiempo para Alicia Liddell y sus hermanas se convirtiera en todo un fenómeno cultural. Sus hábiles juegos de palabras (una tortura para un traductor),sus acertijos lógicos,la forma de burlarse del sistema de educación victoriano, así como el modo de enfrentar un mundo de fantasía frente a una realidad grís, rígida y aburrida han hecho que generación tras generación caiga fascinada por el encanto de Alicia en el país de las maravillas.

Ha habido muchísimas versiones de su obra, y de todo tipo, desde las que respetaban fielmente el texto, a las que la convertían en un sanguinario juego de ordenador, o una serie de ciencia ficción, pero sin duda la que más expectación ha causado es la de Tim Burton con Alicia, alguien con una imaginación tan poderosa como la de Carroll.¿Qué se podía esperar del cruce de dos personalidades así?

Pues bien,aún hemos de añadir otra personalidad más a la lista. Walt Disney hizo una versión en dibujos animados de la historia, y aunque falleció su estilo sigue siendo invariable. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, que diría Pedro Navaja , y si hace años Burton se fue de los estudios Disney por ser demasiado "oscuro" y "rarito", ahora vuelve a ellos como un triunfador. Pero aún así se han de dejar las cosas claras: por muy Burton que sea, estamos hablando de una película Disney, así que nada de pasarse de listos.

Más que una adaptación, deberíamos hablar de una versión-homenaje, que retoma los personajes tanto de Alicia en el país de las Maravillas como de Alicia a través del espajo, hasta mezclando alguno, como la Reina de Corazones y la Reina Roja, y los envuelven en una nueva aventura, con una Alicia que ya no es una niña, sino una jovencita a punto de prometerse, pero que no termina de encontrarse a gusto en la sociedad victoriana y de hecho ha olvidado todo lo que pasó en el País de las Maravillas.

Todos sabemos que el punto fuerte de Burton es su poder visual y la cuidada y perfecta ambientación de sus películas. Aquí podía lucirse, aunque su imaginario es mucho más oscuro y gótico que el de Carroll, pero ha tenido el buen gusto de dejarse influir por las ilustraciones de Tenniel, como puede verse con el Galimatazo. Eso no impide que se haya tomado algunas libertades, como la cabeza de la Reina Roja, el aspecto colorista y apayasado del Sombrerero Loco, o los ligeramente siniestros Tararí y Tarará.

¿Y Disney? Bueno, queda un entretenimiento para toda la familia,un lirón que podría ser Mickey y una reina Blanca que se mueve como una típica princesa Disney.

¿Pero queda algo de Carroll? Aparte de los personajes y algunos juegos de palabras, o el placer de poder escuchar a Johnny Depp recitando una estrofa de El galimatazo,poca cosa más, pero por supuesto sin nada de la carga subversiva de la obra original. No puede ponerse ninguna objeción a la selección de voces: Christopher Lee, Michael Sheen, Stephen Fry o Alan Rickman, pero al final ha quedado un resultado que no es ni Burton, ni Carroll ni Disney, quizás debido a que cada uno de ellos tiene una personalidad propia muy definida acaba siendo una especie de "tierra de nadie"... o tal vez sean las gafas 3D.
5

LA FORZA DEL DESTINO, MICHAEL




Creo que a estas alturas ya debéis saber que soy una acérrima fan padrinera, y por supuesto no podía faltar en la minisección de cine-ópera esta joya con la que Coppola nos obsequió a todos en El padrino III, la parte más desencantada y shakespeariana de la saga. En varias ocasiones (El padrino incluido) Coppola ya había jugado mezclando escenas musicales con otras dramáticas y de violencia, pero nunca consiguió un resultado mejor que en esta ocasión. Un aventenjado Michael Corleone, que quiere conseguir una apariencia de respetabilidad, ve como todos sus planes se van abajo; entre ellos, el que su hijo le salga rana y quiera ser cantante de opera. Van al estreno de La caballería rusticana (que casualmente trata sobre la vendeta), y los sucesos se suceden a un lado y otro del escenario, haciendo difícil distinguir cual es la auténtica representación. Ver cómo Talia Shire se convierte en una implacable y latina lady Macbeth es una gozada, pero no la única maravilla de esta larga escena, que acaba con uno de los gritos más desgarradores de la historia del cine: el de Michael ante la muerte de su hija. Tan sólo sentaos y disfrutad.
9

YO FUI DE COPAS CON UN ZOMBI



Mi novio es un muerto. Se limita a estar todo el tiempo sentado frente al sofá, viendo la tele o jugando a la playstation, y de ahí ir al pub del barrio, para tomar una cerveza con su amigote, que lo único que sabe hacer bien es imitar al mono de Duro de pelar, y eso un día, tras otro, tras otro…Pero yo soy joven, tengo ganas de ver cosas nuevas, de modo que le he hecho un ultimátum: o cambia o le dejo.

No, no os habéis equivocado y esto no es El diario de Patricia. Aunque lo que dice Liz lo podrían suscribir multitud de mujeres, es el punto de partida de Zombies party, el castizo título que le dieron a Shaun of the dead, una divertidísima parodia de las películas de muertos vivientes, que sirvió para descubrir al equipo Pegg/Wright/Frost, del que ya os hablé al comentar Arma fatal, otra película que no os podéis perder.

Pues bien, después de que Liz le haya dado el ultimátum a su novio Shaun, tendrán que enfrentarse a la mayor aventura de su vida…, que es ni más ni menos que ir al pub para refugiarse de los zombies que lo están invadiendo todo.

Una de las principales normas de la parodia es tener suficientes elementos que sean reconocidos por el espectador, y esto se cumple perfectamente en la película, con detalles recurrentes como el típico susto por alguien que aparece por detrás sin avisar –por ejemplo-, pero se corre el peligro de que los propios personajes se conviertan también en una parodia, no siendo creíbles, aunque éste no es el caso, ya que están lo suficientemente bien dibujados como para que el público se identifique con ellos: los problemas de Shaun (Simon Pegg) con su novia, la incapacidad de ver la realidad de su madre (ya sea que la relación de su hijo y su esposo no es buena, o que su marido se ha convertido en un zombi), los celos de la amiga de Liz… el neardental que interpreta NIck Frost.., todo ello regado con impagables notas de humor, como por ejemplo el ensayo para hacerse pasar por zombis, o el repertorio de armas domésticas que usan,.entre los que se cuentan discos (aunque se entretengan a hacer una selección) y un montaje frenético

El final no puede ser más divertido y políticamente incorrecto, con los zombis convertidos en mano de obra barata, y Liz y Shaun condenados a no salir prácticamente de su casa, aunque ya lo tengan perfectamente asumido… al fin y al cabo ha conseguido lo que siempre quería: pasarse el día tranquilamente ante el sofá. .
 
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