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PATRIMONIO NACIONAL


Este lunes nos ha dejado, a la edad de 87 años, el actor José Luis López Vázquez.

Ni esta noticia de agencias, ni ninguna hagiografía póstuma que se escriba sobre él (ni mucho menos esta), harán justicia al peso específico de este nombre en el imaginario histórico del cine español. Si fuera americano, algún que otro premio de cine, más de un estudio cinematográfico y varias fundaciones sin aparente ánimo de lucro llevarían, a partir de hoy, su nombre. Ha dicho Alex de la Iglesia, presi de la Academia de Cine, que se ha marchado “una de las patas de la mesa del gran cine español, junto a Pepe Isbert y Fernando Fernán-Gómez”, y no le falta razón. Ha sido uno de los iconos más reconocibles de nuestra historia cinematográfica, y también uno de los más imitados, gracias a su personalísima gestualidad y deje parlanchín, con esa manera de hablar tan empeñada en marcar eternamente cada sílaba como si todas fuesen acentuadas. En buena parte de la sociedad española quedará su imagen asociada al cine parrandero, pícaro pero ingenuo, castizo y bullanguero, asociado al aperturismo de los setenta, antes y después de la muerte del tío Paco. En películas marca “opio para el pueblo” tales como “Operación Mata-Hari”, “Cómo está el servicio”, “Por qué pecamos a los cuarenta”, “Lo verde empieza en los Pirineos” o “El señor está servido”. Taquillazos hispanos que ayudaron a inmortalizar su personaje cascarrabias, perseguidor de bikinis suecos y buenazo-pero-con-un-punto-de-mezquindad. Pero, intercalado entre este capazo de filmes coyunturalmente inevitables, López Vázquez fue un actor versátil y sensible cuyo talento no pasaba desapercibido para los grandes de nuestro cine ya desde sus inicios. Esencialmente, su gran descubridor y cómplice vitalicio fue Luis García Berlanga, que seguro que hoy se puesto unos cuantos años encima. Desde su primera colaboración, “Los jueves, milagro”, entre ambos han escrito buena parte de la historia del cine español de las últimas cuatro décadas: “Plácido”, “El verdugo”, “La escopeta nacional” y posteriores, entre otras, para acabar con “Todos a la cárcel”.

Pero su carrera artística no sólo es Berlanga, y ojo que vienen curvas. Marco Ferreri le empujó un poquito más hacia la historia de nuestro cine con la dupla “El pisito”/”El cochecito”; rompió taquillas con José María Forqué gracias a “Atraco a las tres”; quebró moldes y demostró su sensibilidad interpertativa y su capacidad de riesgo haciendo de mujer en “Mi querida señorita”; aterró a media España con el legendario corto de Antonio MerceroLa cabina”... su currículum es inacabable. A finales de los ochenta la industria cinematográfica empezó a aparcarle, y fue encontrando acomodo en la televisión, con múltiples apariciones plenas de profesionalidad y entrega. Su último papel reconocible se lo dio Juan José Campanella en “Luna de Avellaneda”, donde daba vida al entrañable propietario de un viejo club deportivo. La escena de su muerte me produjo una extraña emoción, como si asistiera al fallecimiento del verdadero López Vázquez, y me estremeció. Así como Fernando Fernán-Gómez era ese abuelo sabio al que visitas ávido de su lucidez pero temeroso de sus cambios de humor, José Luis López Vázquez era ese con el que vivirías toda la vida, inofensivamente gruñón, verborreico y vivaracho, sin el cual una casa es un poco más apagada, y un poco más silenciosa. Así se queda, hoy, el cine español, tras la muerte de López Vázquez: silencioso y un poco más apagado.


5 comentarios:

Manuel Márquez dijo...

Poco; mejor dicho, nada, puedo añadir a tan sentido y bien trovado obituario, compa Marc. Un grande, pero de los de verdad, vaya que sí...

Un fuerte abrazo y buena semana.

Möbius el Crononauta dijo...

Nada que añadir. Con él se marchaba gran parte de la grandeza de nuestro cine de las últimas décadas.

Descanse en paz el maestro

Brian Edward Hyde dijo...

Yo desde que vi La cabina tengo a este señor en un podio :)
Una lástima...

Rick dijo...

Era un grande de la comedia española pero además tenía más talento para la interpretación de lo que jamás supo ver un público que lo encasilló. Estoy con Almodóvar en lo de que "conseguía todos los registros con naturalidad". Estaba dotado también para el terror y el drama, lo malo es que en su época no se hacía buen cine de terror ni drama en España. Mi favorita suya es "Atraco a las 3" aunque en "La cabina" es donde mejor destapa todo su talento interpretativo.

ANRO dijo...

Me sumo al homenaje, aunque la mejor manera de hacerlo es revisando la filmografía de este currante del cine, que nunca quiso ser estrella.

Jose Luis Lopez Vazquez que estás en los cielos guarda a la ministra del ramo para que se deje de gaitas y que los espectadores volvamos a sentir ilusión por el cine español como cuando tú estabas entre nosotros. Amen.

 
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