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SOBREVIVIR AL OCASO


Leía hace unos días una entrevista, concretamente ésta, a Dustin Hoffman, aparecida en El Periódico de Catalunya. Hoffman, un tipo por el que siempre he albergado una especial debilidad por su excelente sentido del humor y su insistencia en alejarse de los clichés del divismo jolibudiano, confirmaba en dicha entrevista una sensación que viene transmitiendo desde hace tiempo en sus intervenciones públicas y promociones. Hastío. Dustin Hoffman, uno de los actores más indiscutibles de los que hoy se debería vanagloriar la industria del cine a sus 70 años, está resignado. “Acepto lo que se me ofrece”, asume sin cortapisas, con una insólita honestidad. Sabe que no hay sitio para él en tantas adaptaciones de videojuegos, series de televisión o cómics (aunque supongo que Michael Caine tendría algo que decir al respecto), y que ha de conformarse con papeles de reparto y menús infantiles. Habla con tono más reprendedor que nostálgico de las diferencias de formación entre los actores de los setenta (provenientes del teatro y del Actor’s Studio) y los de ahora, salidos de la televisión o, directamente, de las agencias de modelos. Comenta su frustrante experiencia en “Kung Fu Panda” al tener que aguantar a los directores pedirle repetir tomas una y otra vez, haciéndole "sentir que no sabes nada”. Esto me trajo a la cabeza la obra de teatro sobre Orson Welles comentada hace unos días, en la que el maestro ha de soportar el ser corregido por un técnico mediocre mientras lidia con un texto mediocre perpetrado por un creativo de marketing más mediocre todavía. Respect.

Dustin Hoffman fue un fenómeno tardío. Después de dar tumbos por el teatro, el Actor’s Studio y diversos trabajos televisivos de corte alimenticia, debutó en el cine de la mano de Arthur Hiller en una cosa llamada “The tiger makes out”, con un papel de reparto de fondo de armario. Mademoiselle Fortuna se apiadó de él el día que Mike Nichols le vio en una obra de teatro y se le metió en la cabeza que aquel treintañero bajito y narigón podría ser el Benjamin Braddock de “El graduado”, después de fracasar las negociaciones con Warren Beatty y Robert Redford. El resto es historia (y ya contada aquí): Hoffman se convierte en una repentina celebridad popular al son de Simon & Garfunkel, refrendada por su siguiente cañonazo apenas dos años después, el Ratso de “Cowboy de medianoche”, con el que hace un dos de dos en nominaciones al Oscar. Tito Dustin demuestra que su gran nariz le sirve para tener un considerable olfato artístico, y, huyendo de la peste del éxito comercial facilón, se embarca en propuestas arriesgadas y personajes complejos con tanto calado en la cinefilia como, ohmygod, en el público medio: “Perros de paja”, “Lenny”, “Todos los hombres del presidente” y “Marathon man” fueron, cada una por un motivo, películas extremadamente polémicas, pero de una calidad indudable y con unas interpretaciones inolvidables de Dustin Hoffman, que a esas alturas ya acumula premios y prestigio como para llenar el trastero de su casa. ¿He dicho premios? Le faltaba uno.

No me extraña que tito Dustin sienta nostalgia de los setenta. Cierra su década gloriosa con su primera estatuilla de señor-desnudo-con-espada gracias a la sobrevalorada “Kramer contra Kramer”, película que alberga el dudoso honor de ser la iniciadora del género “telefilm de sábado por la tarde en Antena 3”; pero de eso nuestro héroe, que nos deja otra magnífica interpretación, no tiene la culpa. Sí la tiene de conquistar taquillas y corazones travistiéndose deliciosamente en “Tootsie”: a estas alturas, Dustin Hoffman es poco menos que la reencarnación del mesías hecho actor. Donde pone el ojo, pone la bala. Hasta que llega “Ishtar”, claro, y tito Dustin conoce el significado de las palabras “fracaso” y “Razzie”. No problemo. Ahí está Barry Levinson para echarle un cable y dibujarle un personaje ciento por ciento oscarizable, ese sensible autista de “Rain man”. Oscar cantado y prestigio intacto, aparte de haber disfrutado en persona de la sonrisa-licordelpolo de tito Tom, lo cual, como todo el mundo sabe, es garantía absoluta de ascender al Reino de los Cielos al finalizar la vida terrenal del afortunado. Los noventa son más irregulares. Cae la madurez del actor maduro, si se me permite la redundancia, y a su agente empieza a ponérsele difícil el trabajo. Hoffman sigue haciendo buenas películas (“Billy Bathgate”, “La cortina de humo”), pero no obras maestras, y empieza a combinarlas con labores más pedestres y alimenticias (“Hook”, “Estallido”, “Esfera”). Queda claro que ya no es el momento de su generación, y los Pacino, De Niro o Hackman ya no son los elegidos para tirar del carro.

Un amago de retirada se ha intercalado en estos últimos años con un final de carrera presidido por películas infantiles, doblajes de animación, cameos y algún blockbuster fallido. Una buena sintonía con Marc Foster le ha permitido un par de buenos secundarios en “Bienvenido a Nunca Jamás” y la extraordinaria y desapercibida “Más extraño que la ficción”. Actor de gran profesionalidad y extrema mesura, siempre al servicio de sus personajes, nunca se ha puesto por delante de ellos a golpe de divismo. Quizás su imagen afable e irónica, carente de arranques de genio y akelarres de histrionismo, le ha situado, injustamente, un centímetro por detrás de algunos compañeros de generación. Espero que la historia y el recuerdo, ya que no la industria ciega y despersonalizada de hoy en día, traten con justicia a este caballero de la cinematografía, uno de los pocos a los que vale la pena ver y escuchar, el señor Dustin Hoffman.

18 comentarios:

J.A. Pérez dijo...

No me extraña que el bueno de Dustin esté cansado. ¿Qué puede aportar a su carrera el cine que se hace hoy en día?. Comedietas fácilonas, secuelas, adaptaciones de comics (o videojuegos, o de series... o de lo que sea), blockbusters de encefalograma plano...
La época en la que podía trabajar con autores (de los de verdad, no como algunos de los de ahora)como Nichols, Peckinpah, Fosse, Schlesinger o el recientemente fallecido Pollack está ya muy lejos.
Quizá si le tira los tejos al 'cine independiente' (si es que todavía existe) podamos volver a ver al tito Dustin de las grandes ocasiones. Si no... habrá que esperar a que le ofrezcan otro papel en joyitas como 'Más extraño que la ficción'.
Un saludo

El Zopilote dijo...

Buenísimo artículo, muy profundo en cuanto a la trayectoria de este actorazo y si tienen toda la razón en decir que la espantosa industria cinematográfica americana ya no tiene papeles para el por la “calidad” de cine que hacen ahora pero tengo un poco de fe en que volverá, no es un actor que se rinde con facilidad. Que buen articulo nuevamente jeje…

Saludos,

imagenes y palabras dijo...

Yo, literalmente, he estado enamorado de este actor. Un tipo directo y real como la vida misma y que ha encarnado variopintos personajes en tiempos dorados. Los 70, los 80, y ahora...

faraway dijo...

Parece que para los viejos sólo quedan papeles menores y secundarios en Hollywood.
Las excepciones son extrañísimas, y los protagónicos en que aparecen estos monstruos suelen ser de comedias idiotas.
Hollywood, Shame on you!

PD. ayer vi "Lenny" por orden de Josep. Dustin es lo máximo. Ya sale crítica.

Anchiano dijo...

No has hablado de "Little big man", una película de él que recuerdo gratamente.

Un saludo.

Möbius el Crononauta dijo...

Triste, no, tristísimo, resulta el ver la resignación de un actor, un profesional, que podría (y si quiere puede) dar sopas con ondas al 99% del plantel actoral surgido desde la Guerra del Golfo. Aún contracorriente con la humanidad, aprecié y disfruté su estrambótico personaje de la segunda parte de la peli de los padres, y en medio de una ya por entonces algo irregular carrera me dejó un pequeño clásico llamado "Héroe por accidente".
Pero lo que Dustin ha venido haciendo con el nuevo siglo clama al cielo. No sé si es culpa suya o no, o ya ni intenta actuar en películas que no lo merecen (aunque de los tres de su generación es el que mejor lo lleva, pero... no sél, alguien debería recuperar a este hombre, aunque sea, como se ha apuntado, en pequeñas pelis independientes como aquella del atraco con las monedas del anticuario... no recuerdo el título.

¡Ánimo, Dustin!

marcbranches dijo...

La Linterna loves you, Dustin, ánimo. Me encanta observar que la gente no le olvida y le tiene afecto, yo creo que el tipo se lo merece. Es un GRANDE, así, con mayúsculas. Lo de algunos actores cuando llegan a esa edad es grave, pero casi diría que es peor lo de las actrices, que a partir de los cuarenta y varios comienzan a tener grandes problemas para conseguir buenos papeles, a menos que aparenten tener 10 años menos. Hollywood y la madre que lo parió. No he visto "Pequeño gran hombre", Anchiano, no puedo opinar, ni tampoco la segunda parte de "Los padres de ella", Mobius; evidentemente, me he dejado varias películas de la inmensa filmografía de este hombre. Saludos.

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Buen artículo que repasa la carrera del genial Hoffman.

Yo añadiría un título que me pareció espantoso y donde también actuó hace relativamente poco: "Extrañas coincidencias" (Para mí una película infumable).
Si no la recuerdan ahí va el link:
http://www.labutaca.net/films/34/extranascoincidencias.htm

marcbranches dijo...

Hola Alberto. Pues no, no he visto esta película, puesto que vi el trailer en el cine, en su momento, y me tiró para atrás por completo, a pesar del interesante reparto. Veo que confirmas mis malos presagios. Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Tu reseña, compa Marc, es verdaderamente extraordinaria: conjugas equilibradamente información, opinión y sentimiento. Ahí es nada... Felicidades.

En cuanto a la "chicha", poco que objetar a nada de lo que señalas. Me sumo a la manifestación general de admiración hacia el actor (bueno, buenísimo...), y constato, como todos, que la maquinaria industrial de Jolibú funciona como funciona: aquí vales lo que vale tu último resultado de taquilla, y olvídate de historial, palmarés, currículum y cualquier otra vaina de ese tipo. Es duro, durísimo, pero es así....

Un fuerte abrazo.

FXavier dijo...

Ah, el bueno de Hoffman. Aquel que enseñó a una generación que uno podía ser bajito, narigudo y tener éxito. Ah, el encanto del indefenso, bien como protagonista de algunos clásicos, que ya has señalado, pero también de otras astracanadas fallidas entre las que destacan con luz propia Divorcio a la italiana (infumable bautizo de Alfredo, Alfredo), o Quién es Harry Kellerman (esquizoides del mundo, uníos!!!). Ah, Hoffman, el bajito que se ligaba a las buenorras (Katharine Ross en el Graduado, Marthe Keller en Marathon Mann, la rubia que nunca me acuerdo como se llama en Perros de Paja, Theresa Rusell en Libertad Condicional, Jessica Lange en Tootsie...) También como soporte de los guapetones de turno estuvo el hombre sembrado (de Redford en Todos los hombres..., de MacQueen en Papillón, de Beatty en la fallida, pero interesante Isthar).

Cuando se le acabó la cuerda, supo reciclarse en a.c.p.g.p. (actor cuya presencia garantiza el producto) en cosas como Tootsie; en e.h.e.i.m. (estrella hollywoodiense en intelectualadas minoritarias), como la versión para la tele de Muerte de un viajante, o la versión cinematográfica de American Buffalo; o en s.s.s. (su seguro secundario) en sólidos productos como Sleepers o El Jurado, a mayor gloria de otras estrellas emergentes.

Hoffman fue demasiado estrella en sus tiempos como para reciclarse en secundario de prestigio (a diferencia de Caine o Hakcman) y, por otra parte, se dotó de una pátina demasiado intelectual como para reciclarse en vieja gloria que aún levanta pasiones (a diferencia de Newman o Redford).

Qué le queda?. Poco. Salvo sorpresas de última hora, muy poco. Cuando lo ví en el cameo del videoclub, mientras Joe Black entona Mss. Robinson, y me dí cuenta de su triste sonrisa, lo tuve claro: Dustin, se te ha pasado el arroz.

Una pequeña anécdota sobre su estilo de actuación actor's studio. Cuando se rodó la escena final de Marathon Man, en el central park, Hoffman tenía que tener una cara de hecho polvo del copón (se suponía que lo habían estado torturando un mazo de tiempo). La escena, entre él y Olivier, se rodó un lunes, a primera hora de la mañana. Olivier quedó gratamente sorprendido del aspecto destrozado que presentaba Hoffman, lo felicitó, y le preguntó cómo lo había conseguido. Hoffman le contestó que había conseguido esa expresión destrozada porque llevaba desde el viernes sin dormir. Olivier le alabó el esfuerzo realizado. Hoffman, algo desconcertado, le contestó que, según él, era la única manera de conseguir esa expresión, y le preguntó, extrañado, a Olivier, cómo lo hubiera hecho él. Olivier le contestó con otra pregunta: "¿actuando, tal vez?"

marcbranches dijo...

Gracias, M-Márquez. Uno esperaría que alguien como Hoffman estuviera al margen de la coyunturalidad industrial, pero mucho me temo que no es así...

FXavier, ¿cómo que "la rubia que nunca me acuerdo cómo se llama"? ¿Para qué pongo los enlaces de Imdb? Susan George es el nombre que buscas. En cuanto a la anécdota que explicas, lo cierto es que Dustin siempre la ha negado. O, para ser más exactos, la ha reajustado. Por lo visto, Dustin, en plena depre sentimental, iba de fiesta en fiesta, y apareció en el rodaje para dicha escena hecho unos zorros. Sir Olivier le recriminó su modo de vida, más que su manera de actuar. En fin, supongo que nunca sabremos la verdad. Saludos a ambos.

Laura Hunt dijo...

Pues esa anécdota la había leído yo unas cuantas veces, y siempre pensé que demostraba que Dustin Hoffman y Lawrence Olivier venían de escuelas muy diferentes, y cada cual tenía sus métodos a la hora de afrontar un papel... y ahora resulta que Dustin la desmiente (o la reajusta, o lo que sea). Si es que se le caen a una todos los mitos, hay que ver...

Me ha encantado el comentario, Marc. La entrevista que has puesto en el enlace es cortita, pero jugosa: Dustin habla bien clarito. Es una verdadera pena el que en el cine actual no haya cabida para los actores a partir de cierta edad. Y como bien dices, en el caso de las actrices es todavía peor, es cumplir los 40 y muchas no vuelven a levantar cabeza. Nunca lo he entendido... ¿es que cuando la gente cumple cierta edad ya no le pueden pasar cosas lo suficientemente interesantes como para que se cuenten en una película?

¡Que desperdicio!

marcbranches dijo...

Hola, Laura. Pues sí, la susodicha anécdota es relativamente popular, hasta tal punto que Hoffman ha tenido que "desmentirla". Así que su simbolismo queda en entredicho. Por lo demás, la entrevista que enlazo es la punta del iceberg de otras que le he leído o escrito; por ejemplo, en el DVD de "Más extraño que la ficción", en la que se regocijaba porque, según la progresión de la longitud de sus papeles con Marc Foster, le tocaba hacer un protagonista con él a los 85 años. Sana ironía, sí, pero un punto amargo detrás. Saludos.

Marchelo dijo...

Excelente artículo, he disfrutado leyéndolo, sobretodo porque también siento admiración por Dustin Hoffman. Su papel en Cowboy de medianoche es memorable, para mi el mejor. Al menos me alegro de que él no se haya vendido tanto como Al Pacino o Robert de Niro...

Saludos y enhorabuena, me ha encantado tu comentario

marcbranches dijo...

Merci, Marchelo. Bueno, quizás Dustin no haya hecho tanta bazofia como De Niro, pero lo de Pacino es otra cosa. Es cierto que "Ocean's 13" y "88 minutos", que son las últimas que ha hecho, son tan alimenticias como un menú McBurger, pero en los últimos años tiene una filmografía irregular, pero no tan desdeñable, en la que hay cosas como "Insomnia", la fallida "S1m0ne" o la interesante pero muy desconocida "Relaciones confidenciales", aparte de la triunfal miniserie televisiva "Angels in America". Lo de Bobby es mucho peor...

Castigadora dijo...

Es una pena que alguien con tanto talento se vea reducido a esta situación. Pero en el cine pasa como en todo, que depende de las modas, y hoy por hoy algunas de las películas más taquilleras son realmente puros efectos especiales, sin apenas guión o interpretación. Pero como en todo hay que adaptarse a los cambios y a los SEÑORES como Dustin les cuesta más trabajo. Aunque realmente los que salimos perdiendo somos los espectadores no?

Un saludo

marcbranches dijo...

Hola, castigadora. Seamos justos: esta discusión entre lo comercial y lo artístico es mucho más vieja de lo que pensamos, y reverbera cada cierto tiempo. En especial, en épocas en que parece que la crisis creativa jolibudiense es más profunda. Pero no todo es Hollywood ni cine americano, aunque yo creo que los oscars de este año han demostrado que la cosa no está tan mal como a veces nos parece. Quizás parte del problema sea la sobresaturación sistemática del blockbuster que sufrimos continuamente... En fin, que me estoy enrollando mucho. Saludos.

 
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