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Weblog dedicado al mundo del cine, tanto clásico como actual. De Billy Wilder a Uwe Boll, de Ed Wood a Stanley Kubrick, sin distinciones. Pasen, vean y, esperemos, disfruten. Si no es así, recuerden que NO han pagado entrada.
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LA PUERTA TRASERA DEL INFIERNO


Al final pudimos.

Hablemos de cine. Y de achaques.

Y es que escribir en este blog, por otra parte un proceso gratificante por la interacción con mis lectores y blablabla (y qué más), en ocasiones es como mirarse al espejo y comprobar, estupefacto, que nuestro cuero cabelludo TAMBIÉN está sujeto a las leyes de la física. Como decía un amigo mío, un gran filósofo espontáneo, “todo lo que crece, cae”. Aunque, ahora que pienso, él se refería a otras partes del cuerpo. En cualquier caso, lo que trato de expresar es que hay películas que a uno le hacen viejo. Y no me refiero a aquellas que han protagonizado nuestra infancia: escribir sobre “La guerra de las galaxias”, “Blade Runner”, “Los Goonies” o “Los fabulosos Baker Boys” no me hacen sentir mayor; siempre he percibido la distancia temporal con ellas. Fueron protagonistas de mi infancia, de mi adolescencia, soy consciente del largo camino andado. Pero hay otras que juraría que las vi antes de ayer, que implosionaron en mi subconsciente adulto, y por las que ha pasado mucho más tiempo del que me gustaría admitir. Cuando leo en Imdb que “Se7en” tiene ya 13 años, es como si descubriese una pequeña arruga novata en mi frente, una cana más para la colección. Es como ver a Guardiola de entrenador del Barça. ¿Cómo es posible? Pero si recuerdo perfectamente cuando debutó en 1ª División. Joder, tiene casi mi edad. ¿Tengo la edad de un entrenador del Barça? ¿Dónde hay un psicoanalista de guardia cuando se le necesita?

Estooooo, sí, “Se7en”. Permítanme que escriba el título a la manera original, con el "7" en lugar de la “v”. Es sólo el primer rasgo distintivo apreciable en este film que, a rebufo del paso en el sistema evolutivo del thriller que significó “El silencio de los corderos”, revolucionó el género de tal manera que cientos, miles de filmes se adscribieron a ese subapartado llamado “thriller psicológico con psicópata”, por desgracia fagocitando los salientes más superficiales, facilones y procaces de la propuesta. Hasta hoy, con éxito indiscriminado: último ejemplo, cualquiera de las partes de ese excremento, más que tramposo, traidor, llamado “Saw”. El segundo rasgo distintivo son los títulos de crédito de Kyle Cooper, espeluznantes, embridados por un tema de Nine Inch Nails que suena cual tiza en pizarra. El tercero es David Fincher, un director proveniente de la ILM y popular en el mundillo del videoclip, al que los productores de la saga “Alien” habían tenido la osadía de ofrecerle la dirección de su tercer capítulo. La crítica y el público le giraron la cara, pero ahí había algo: un sentido de la atmósfera opresiva, una sequedad rugosa. Con “Se7en”, Fincher da el campanazo y lleva una aparente película menor a la estratosfera del imaginario cinéfilo, gracias al cuarto rasgo distintivo del film, el guión de un tipo llamado Andrew Kevin Walker. A pesar de algunos tics efectistas, domina la atmósfera rugosa, el hedor de una ciudad sucia y húmeda, y Fincher se permite no mostrarnos nunca las acciones de su villano redentor, sino que se conforma con enseñarnos sus contundentes resultados. Así, al espectador le invade el horror del hecho consumado, de la aterradora infalibilidad del mal.

“Se7en” es un descenso a los infiernos por una escalera de servicio, visto a través de los ojos del quinto elemento distintivo, el lúcido, desbravado, sombrío detective Somerset (un imperial Morgan Freeman), un voyeur de la inmundicia humana que no puede dejar de mirar a pesar de la sartriana náusea que le invade; necesita un metrónomo para dormir, y quizás necesitaría otro para vivir en esa hosca, lluviosa y áspera ciudad sin nombre en la que sobrevive. El sexto rasgo distintivo es David Mills (Brad Pitt, manteniendo el tipo), nuevo detective en la ciudad, impulsivo, dominado por la juventud de sus emociones, impaciente, optimista, siempre a dos pasos de su compañero y a tres de un tipo llamado John Doe. Su interacción con Somerset fortalece y enriquece el film, y consigue que el personaje de su mujer (Gwyneth Paltrow), supere, aunque sea por poco, el mero elemento decorativo. Claro que a eso ayuda mucho el séptimo y definitivo rasgo distintivo.

John Doe nos sermonea”. Es la conclusión a la que llegan los detectives, lo más cerca que pueden llegar del obsesivo autoproclamado Mesías interpretado con implacable ceremoniosidad (su cadencia de voz recuerda a HAL 9000) por Kevin Spacey. John Doe es, efectivamente, un Juan Nadie cualquiera que pretende inmortalizarse, no a través de su grandeza, si no a través de sus actos, que dan un nuevo significado a la expresión “justicia divina”. Invoca a Jesús, pero más bien pareciese un mártir de Satán enviado para certificar la quiebra técnica de la Humanidad conocida como tal. John Doe, el sermoneador, es la guinda de una película que aterró las plateas e hizo correr ríos de tinta entre la dividida crítica, aunque, como suele pasar con las películas de Fincher, el tiempo le hace ganar espacio en nuestras cinéfilas miradas. “Se7en” nos hizo mirar de frente al rostro del mal, a través de los ojos de Chaucer, Milton o Dante, y no nos hizo ni puñetera gracia.

20 comentarios:

Heitor dijo...

Siempre recordaré el salto en la butaca cuando el tipo de la pereza vuelve a tomar aire en aquel cuartucho mugriento... y la sensación al salir del cine de haber visto algo magistral.
El que haga mucho que no siento algo parecido... ¿se debe a la edad o a la calidad del cine?
Aaah, preguntas sin respuesta.

Anónimo dijo...

Eso es, al final pudimos. Lo que hicieron esos chicos fué de puro cine y por eso hay que comentarlo en un blog de cine.
Un abrazote y que siga la línea en esa dirección.
Un abrazote.

Anónimo dijo...

Eso de antes no lo decía un anónimo, sino yo.

marcbranches dijo...

"Eso de antes no lo decía un anónimo, sino yo.", dijo el anónimo... Anro, la resaca...

Heitor, sufrí la misma sensación que tú. Es una de las películas que más desaosiego me ha producido, y salí del cine con la sensación de haber visto algo diferente y perdurable. El tiempo ha confirmado esa sensación. Saludos.

marcbranches dijo...

"Eso de antes no lo decía un anónimo, sino yo.", dijo el anónimo... Anro, la resaca...

Heitor, sufrí la misma sensación que tú. Es una de las películas que más desaosiego me ha producido, y salí del cine con la sensación de haber visto algo diferente y perdurable. El tiempo ha confirmado esa sensación. Saludos.

faraway dijo...

Se nota que anro y Marc se han metido toda clase de sustancias tóxicas esta noche, pues sufren similares secuelas.

Y hablando de eso, qué malos que son todos los refritos que se hicieron de Se7en y qué buena que es la peli. Un abrazo, me gustó mucho el artículo.

Manuel Márquez dijo...

Compa Marc, que trece años no son nada, que ya lo decía el tango (¿o eran veinte...¿). Ví Seven, también, en cine de estreno (por aquel entonces, yo hasta iba al cine con bastante frecuencia; qué tiempos, qué circunstancias...), y aún recuerdo que, al igual que cualquier persona mínimamente sensible, salí con el estómago levantado y la tensión un pelín desbocada. Madre mía, impresionante. Después la he vuelto a ver en pases televisivos, DVD y demás, y me ha seguido impresionando, pero ese puñetazo en la tripa ya no te lo pega, naturalmente.

Magnífica reseña, por cierto, compa. En eso, a diferencia de la selección, no hay sorpresa alguna...

Un fuerte abrazo.

marcbranches dijo...

En mi caso, faraway, te juro por Woody que dejé los estupefacientes hace mucho tiempo. Y, lo que es peor, no sé dónde. Mi falta de pericia con los comments se debe, me temo, a la falta de sueño promovida por el fatuo claxoneo por Barcelona y mi despertador, que no entiende de Eurocopas y se empeña en tocar la canción de las 5. Qué razón tienes con lo de los refritos. ¿Alguien recuerda aquel truño de Christopher Lambert llamado "Ressurrection"? Impagable.

M-Márquez, el tango hablaba de veinte, y estamos en ello. Como comentas, el puñetazo estomacal del visionado primerizo en la butaca es inigualable, y golpeó a mucha gente, de tal manera que recuerdo un boca-oreja casi alarmado entre la gente, tan poco acostumbrada a ver un mal tan descarnado y desaosegante. Gracias y saludos.

Adrián Massanet dijo...

Gran post. Seguid así, cada día lo hacéis mejor. Y sois de los pocos a los que leo que no me aburren.

El Zopilote dijo...

Nunca habia leido una critica tan acertada de esta pelicula tan buena, cai en tu blog por que soy fan de Gary Oldman y tenias un post titulado "el camaleonico Gary Oldman" (si mi memoria no me falla) desde ahi empece a explorar tu blog de cual soy fan, creo quie nunca habia comentado pero por medio de tu blog he caido en otros blogs de cine excelentes y he concordado con varias criticas y otras pues simplemente no, en fin solo queria dejar este pequeño comentario.

saludos,

marcbranches dijo...

Vaya, hoy es el día de "cepillar la chaqueta de marcbranches"... Hola Adrián, gracias por el cumplido, que es el mejor que puede recibir uno en este "negocio". Además, he de decir que es mutuo. Saludos.

Zopilote, gracias por el comment y la fidelidad. ¿La crítica más acertada? ¿Quién, yo? ¿Alicia, has leído eso?

Möbius el Crononauta dijo...

Pudieron, yo al menos no hice nada.

El maldito yonki también me hizo saltar del sillón. Por lo visto a David Fincher no le bastaba con darme una palmadita en el hombre, tenía que darme con un martillo.

Estupenda película.

marcbranches dijo...

Möbius, ¿no hiciste nada? Yo marqué el segundo gol.

Lo del yonqui es uno de los sustos más multitudinarios que he visto en una sala de cine. Creo que durante un microsegundo ni un solo culo de la platea estuvo en contacto con la butaca... Saludos.

Josep dijo...

Cuando la vi en el cine me gustó mucho; pero cuando la disfruté de veras fue al comprar el dvd y pude oirla en v.o., con las superlativas voces de Morgan y Kevin.

Saludos.

marcbranches dijo...

Josep, tienes razón, pero es que cualquier película mejora en V.O.: Con la extraordinaria voz del sr. Freeman mucho más, eso sí. Saludos.

Sesión discontinua dijo...

Realmente tenemos recorridos cinéfilos paralelos (mitos, filmes, ideas...), pero aquí discrepamos: lo mejor de "Seven" desde luego es la ambientación, el mundo sucio y posindustrial sin recurrir a la fantasía digital; ahora bien, la veo demasiado en la estela de "El silencio de los corderos"; poca innovación respecto a ella, parece hecho para aprovechar el tirón de taquilla. Y luego la perla: yo, que nunca acierto los finales voy y clavo punto por punto el de "Seven". Probablemente por eso no me pareció tan buena como a otros....


Nos leemos!!!!

marcbranches dijo...

Bueno, Sesión, para gustos-etc. Yo no veo tanta dependencia de "El silencio de los corderos", por mucho que sea asumible que la película de Demme fue el pistoletazo para un nuevo tipo de thriller psicológico más denso, explícito, descarnado y asficiante. Pero ni la estética, ni la forma de presentar al mal, ni las psicologías de los protagonistas tienen nada que ver, entiendo yo. Saludos.

Laura Hunt dijo...

Si, yo también lo entiendo así. Me refiero al último comentario, a mi tampoco me parece que Seven se parezca demasiado a El Silencio de los Corderos, creo que la película de Fincher llevó el tema un paso (o dos) más allá, y que marcó un antes y un después en lo que es el subgénero de trhiller psicológico con psicópata retorcido que, por cierto, ha llegado a ser de lo más cansino. Pesaos...

Por cierto, que leyendo el post (que te ha quedado de lo más apañao, dicho sea de paso) me he dado cuenta de dos cosas: la primera, que el tiempo pasa rapidísimo (¿¿¿13 años??? ¿¿¿de verad???) y la segunda, que nunca he vuelto a ver Seven desde el día en que la vi en el cine, y es que pocas películas me han afectado tanto, recuerdo que salí del cine con un mal cuerpo tremendo, y que aquella noche apenas dormí, y lo poco que dormí, soñé con la película... nada, que debía tener yo el día sensible, pero creo que, a día de hoy, debe ser una de las pocas películas que han conseguido hacerme pasar miedo de verdad.

En resumen, que por un motivo u otro, nunca he vuelto a verla, y la cuestión es que me pareció una muy buena película, y hace ya tiempo que tengo ganas de echarle otro vistazo, a ver si vuelve a impactarme tanto o que.

Cualquier día repito.

Saludos!

faraway dijo...

Laura: vas a tener que verla otra vez. Vas a sorprenderte descubriendo que la película no decreció ni un centímetro con los años, y que nunca mereció tanto destrato.

marcbranches dijo...

Laura, reafirmo lo dicho por faraway. La película no pierde un ápice a pesar del tiempo transcurrido. Eso sí, como se ha dicho más arriba, el puñetazo en el estómago del primer visionado es inigualable. Y, ya sabes, si es en V.O., mejor. Saludos.

 
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