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LA GUERRA DE LOS WHEELER


La falta de ambición es una cualidad con muy mala prensa en la sociedad moderna, y cuando digo moderna, me refiero a los últimos 2000 años, o así. Está desarrollado y aceptado en mancomunidad de pensamiento que es imposible tener una buena vida sin un objetivo claro, sin unas ambiciones más o menos concretas que actúen cómo máquinas de tren que tiran de los vagones (vagones=nosotros), sin una esperanza de un status mejor que nos ayude a incorporarnos, otra vez, por las mañanas. A esos objetivos, que en muchos libros de autoayuda reconocerán por el término “sueños” (y que, como diría el doctor Lecter, provienen de lo que más anhelamos, que suelen ser los éxitos del vecino), algunos les aplican un, llamémosle, filtro de realismo, por si acaso: ya saben, jóvenes padawanes, que la caída duele más cuando es de más alto. Aún así, la no consecución de esos “sueños”, la ambición no satisfecha, la juventud caducada en vacío, son causa de la masa de depresiones urbanitas que nos asolan a los ciudadanos medioburgueses de este mundo, y que nos hace considerar nuestras vidas una enorme pérdida de tiempo por no ganar suficiente dinero para un apartamento en Torrevieja-Alicante, por no haber conseguido plaza para tus hijos en el Liceo Francés, por no haber editado ese disco con tu grupo que ya tenías en la mano... Mientras (ojo, que activo el demagogiómetro y lo pongo en posición MAX.), millones de personas en el mundo se levantan por la mañana con el único propósito de conseguir comer algo que no esté en estado de completa putrefacción. Apago el demagogiómetro y deduzco que estas reflexiones, por narices, tienen que haber pasado por las cabezas de Richard Yates, escritor de la novela “Revolutionary Road”, y Sam Mendes, director de la película. No he leído la novela.

Mendes debe estar rascándose la cabeza en casa, sin entender cuál es la razón de que, habiendo filmado una película con el cartel de “oscarizable” colgado en todas partes, se haya ido casi de vacío en las nominaciones. Los caminos del académico son inescrutables, así que no sé qué decirte, Sam, excepto que eres un cabrón con mucha suerte (levantarte con Kate cada mañana), así que dudo mucho que jamás tengas ninguna crisis de este tipo, por muchos oscars que te pierdas... I'm losing myself. “Revolutionary Road” (insisto, la película) es un melodrama-copónbendito con reminiscencias sirkianas, imperceptibles briznas “arty” y, en general, cierta cobardía autoral que impide a esta película caminar por encima de las aguas. Dicen por ahí que la primera intención de Mendes era rodar a-la-Bresson, situando la cámara en un punto fijo y dejando que los actores se enzarcen a sus anchas. Porque, básicamente, la película es eso: una sucesión de discusiones de pareja acomodada en mayor o menor intensidad, que delinean una narración que apenas avanza en horizontal (ocurren muy pocas cosas), sino más bien hacia el interior, desangrando no sólo a los personajes protagonistas, sino a los secundarios que pasaban por ahí, y que,de alguna manera, sufren, aunque sea nimiamente, los daños colaterales de la guerra de los Wheeler. Frank y April Wheeler son una pareja burguesa de los años 50 que han visto cómo pasaban de los treinta siendo una familia más (casa en urbanización, dos hijos, ella sus labores, él trabajo de ventas heredado de papi), y que pretenden reafirmar su ambición de ser especiales disfrazándose de bohemios y trasladándose a vivir a París. Pero quizás las cosas no sean tan fáciles, y quizás ellos no sean tan especiales.

Pocas películas de este nivel he visto que dependan tanto de las interpretaciones de su pareja protagonista; ahora mismo, sólo me viene a la cabeza “Lo que queda del día”, aunque seguramente habrá más. Sam Mendes deja en manos de Kate Winslet y Leonardo DiCaprio el peso del largometraje por completo, desde la primera escena a la penúltima, con el simple acompañamiento de la contención autoral, de la música de Thomas Newman - efectiva aunque a veces algo redundante -, y de unos secundarios que aparecen poco pero que tienen su peso como distintos reflejos de la sociedad en la que los Wheeler se están asfixiando, y la prueba es el zoom final sobre un personaje hasta el momento absolutamente anecdótico, que sirve como metáfora perfecta de la silenciosa infelicidad burguesa. Como enérgico contrapunto, ese pirado interpretado por Michael Shannon, el único capaz de decir las cosas tal como son, y cuya sinceridad desemboca en una catarsis de pareja que precipita acontecimientos, y que acaba siendo una de las mejores escenas de la película. Aún así, la nominación a Shannon me parece desorbitada: tiene dos escenas de 3 minutos, como mucho, en toda la película, en los que, por cierto, a veces parece que está haciendo el casting para interpretar al Joker en la próxima de Batman.

Decíamos ayer que el filme se apoya por completo en las interpretaciones de sus dos protagonistas. La sorpresa, para servidor, es Leo: por fin (POR FIN) aparecen algunas arrugas de la vida en su eterna baby-face, y el personaje lo agradece en aras de su credibilidad, por lo menos a los ojos marcbranchesianos. Es, hasta el momento, el papel de su vida. Extraordinario al expresar la contención de la debilidad de Frank, desatado en las iracundas discusiones del último tercio, siempre en el tono correcto, transmite a la perfección las aristas de su personaje, entregado a la causa de su mediocridad. Lo de Kate Winslet no es ninguna sorpresa. Es la mejor actriz de su generación, quizás de varias, y en esta película da una nueva muestra, además, se va creciendo conforme avanza la narración, y su desborde psicológico del final es abrumador. No he visto “The reader”, claro, pero, o su actuación en esa película deja a Katharine Hepburn a la altura de Paris Hilton, o mí no entender. En cualquier caso, un ninguneo “académico” que se extiende a la película en general. “Revolutionary Road” es la cara amarga, agria, desencantada, de “American beauty”: los Burnham tenían la edad suficiente como para interpretar su fracaso en clave de resignado sarcasmo; los Wheeler aún no han podido digerirlo.

7 comentarios:

Brian Edward Hyde dijo...

Dios, estupenda catarsis crítica y cinematográfica!!! Me ha encantado esta revisión y estoy completamente de acuerdo en esa indignación por cómo han ninguneado a la que es, probablemente, la mejor película del año. saludos,

Jose

ANRO dijo...

Te andaste presto, caballero, en darnos tu inmediata impresión de una peli, que por muchos conceptos, me parece genial.
Fuí a verla este fin de semana y los poquitos espectadores que estábamos en la megasala nos quedamos fundidos en negro con el último fotograma de "Revolutionary Road".
Efectivamente el mundo de los Wheeler, es el mismo de"American... :la tragedia tras los pliegues de unos decorados amables y complacientes. Pero aquí la visión es mucho más dura y tiene menos adornos.
Los ecos "sirkianos" están presentes, pero solo en apariencia. Sirk no pudo ser tan penetrante y tan descarnado con sus personajes, tal vez en "Escrito sobre el Viento"(una peli a revisitar)
Creo que la carrera comercial de "Revolutionary.. va a ser corta, porque muchos espectadores están acostumbrados a demasiados fuegos artificiales y aquí es un dueto fabuloso que se intercala con tríos y cuartetos no menos espectaculares.
Sí llevas razón. La interpretación de Shannon es francamente poco más que un cameo, pero el hombre está muy bien (me hubiera gustado verle en VO, doblado pierde mucho, digo yo)
Bueno, como siempre, solo me resta decir que tu reseña está cojonuda.
Un abrazote.

marcbranches dijo...

Holaholahola, corazones (homenaje merecido a esa gran cinéfila llamada Anne Igartiburu).

Brian, compañero cinempático, bienvenido al pisito. Próximamente colgaré esta crítica en la revista, previo permiso del jefe, que yo soy muy obediente (pregúntale a Alicia). No sé si es la mejor película del año, pero el ninguneo parece excesivo, aunque no opinaré definitivamente hasta ver todas las películas nominadas. Saludos.

Anro, defines muy bien el mundo de los Wheeler. No sé si la carrera comercial de este film será corta, o la aguantará el recuerdo de los protagonistas de "Titanic", o será eso precisamente lo que le corte las alas. ¿La viste doblada? Yo la vi en V.O., había bastante gente. Ignoro el doblaje de Shannon, pero tengo la impresión de que pierde mucho, su manera de hablar es muy particular (la referencia que hago al Joker no es casual). Saludos.

Heitor dijo...

Pues una vez vista, coincido. Un dramón cimentado por los dos rubitos de esos que dejan tocado, que hacen plantearse una docena de cosas, por lo menos.
Mención especial para la pareja vecina, que a veces da más miedito en sus miradas, ella de corderillo que si se sale del camino se cae al abismo siempre buscando la palmadita en la cabeza y él de tipo profundamente resignado y atado en sus silencios, que el Jocker y Jason juntos.

Saludos.

marcbranches dijo...

La verdad es que hay mucho que hablar de los eprsonajes secundarios, a pesar de su aparencia de anécdota irrelevante en la película. Acaban siendo reflejos de lo que les espera a los Wheeler como pareja, de la mediocridad de la que pretenden huir desesperadamente. Saludos.

Laura Hunt dijo...

Buen post y una vez más estoy de acuerdo contigo. Vi Revolutionary Road el sábado pasado y me gustó muchísimo, si te digo la verdad, más de lo que esperaba. En mi opinión, la mejor película que ha hecho hasta ahora Sam Mendes, y que bien están Kate y Leonardo. Desde luego, para que la película funcionara era imprescincible que la pareja protagonista estuviera a la altura de las circunstancias y ellos lo están, aunque en mi caso no me ha sorprendido tanto lo de Di Caprio, porque siempre he creído que tenía talento, aunque sus rasgos aniñados, el megaéxito del Titanic y el hecho de que su cara haya adornado las carpetas de montones de quinceañeras ha hecho que haya muchos prejuicios contra él.

Lo de Kate era ya de esperar, es sin lugar a dudas una de las mejores actrices que hay en la actualidad, y a mi también me ha parecido extraño que la hayan nominado por The Reader y no por esta... aunque habrá que ver The Reader y juzgar (seguramente está estupenda también).

Ahora de lo que me han entrado ganas es de leer la novela de Richard Yates.

Hasta otra!

marcbranches dijo...

¿Te gusta más que "American beauty" o "Road to Perdition"? Entonces te ha gustado MUCHO. Es cierto, dan muchas ganas de leer la novela, de la que hablan maravillas... Saludos.

 
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