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LA GUERRA DE RUFUS



Atención, pregunta (dígase con tono de concurso televisivo de los ochenta): ¿cuál es, posiblemente, el epitafio más famoso de un personaje ligado al mundo del cine? Venga, todos a coro que así se escucha más alto: “Disculpen que no me levante”, de Groucho Marx. Qué bien, qué armónico os ha quedado. Estáis todos suspendidos. No, ni “el profesor me tiene manía”, ni “quiero una revisión del examen”, ni “esta pregunta no estaba en el temario” (no, esta excusa la utilizaba yo. La respuesta más usual era “no, desde luego, en TU temario no estaba”). El cateado colectivo es por la sencilla razón de que ese epitafio no existe. Prueba A de la defensa: ver este enlace. Está claro que no necesito prueba B. La frase suena a grouchada auténtica, así que es muy probable que sea su creador, pero, desde luego, ha quedado claro que, contrariamente a lo que pensábamos, su tumba es inopinadamente sobria. Pasa, pues, esta frase, a la categoría “Rafanomejodas”, en la que se incluyen sentencias célebres que jamás se han citado, junto a históricas como “play it again, Sam” o “si me necesitas, silba”. Esta anécdota es ilustradora, en cualquier caso, de la dimensión sideral que ha alcanzado la figura de Julius Henry Marx, a quien ya tuvo a bien glosar la Directrice en uno de los magníficos artículos con los que deleita nuestras sensibilidades cada cuatro días. Un momento, que voy a cambiar el cepillo, que de tanto usarlo se han desgastado las cerdas (con perdón). Decía, pues, que Groucho Marx ha perdurado en la memoria popular como un icono del humor inteligente, un prestidigitador de las palabras, un espejo convexo de la realidad que ha inspirado a tantos cómicos de todas las generaciones posteriores, que muchos de ellos ni siquiera son conscientes de ello. Por supuesto, su popularidad nació al formar parte del producto llamado “hermanos Marx”, nacido en las entrañas del teatro vodevilesco de Broadway, y multiplicado exponencialmente por la Paramount y el nacimiento del cine sonoro. Aunque su gran éxito de taquilla fue “Una noche en la ópera”, ya en la MGM, el paso del tiempo ha dejado como la gran obra de la cómica familia a “Sopa de ganso”, rodada a las órdenes de un director del prestigio de Leo McCarey en 1933. Dicholocualo, me paresió ver un lindo lobito, así que voy a meter la cabeza en su boca. En la del lobo.

No me gustan los hermanos Marx. Guárdense los abucheos, que se quedarán roncos y mañana no tendrán voz para criticar al jefe (y a la guarra de su secretaria) en la máquina de café. Siempre se me ha hecho difícil de encajar el gag puramente visual, el vodevil disparatado; difícilmente me hace reír. Exceptuando joyas como el “Noises off!” de Bogdanovich, no consiguen arrancarme la carcajada con nitidez. Peco de exceso de racionalidad, como en tantas otras cosas, y si no hay un guión razonablemente engarzado, o un código simbológico que me haga reflexionar sobre lo que estoy viendo, tiendo a despegarme. Eso me pasa con las comedias de los Marx, y en particular con Harpo, que nunca me hizo ni puñetera gracia; al otro lado, por supuesto, se sitúan las ametralladoras orales de Groucho: esas, desde luego, me vencen sin resistencia. Con este prejuicio sentado analizo, pues, “Sopa de ganso”, el culmen creativo del disparate marxista, que se fue diluyendo posteriormente debido a las presiones productoras y al agotamiento físico y artístico de los hermanos.

“Sopa de ganso” cuenta la historia, por decir algo, de un país imaginario, Freedonia, en el que su líder es sustituido, debido a una crisis económica -según Zapatero, desaceleración-, por el excéntrico Rufus T. Firefly (los nombres de Groucho eran geniales: Quincy Adams Walgstaff, Otis B. Driftwood, Hugo Z. Hackenbush), un tarado lo suficientemente torpe como para llevar a su país a la guerra contra el país vecino de Sylvania. Por descontado, el argumento es una burda excusa para que los hermanos atropellen con sus tropelías al resto de personajes que pululan por el filme. Harpo y Chico interpretan a dos espías de Sylvania, Pinky y Chicolini, que acaban pasándose al bando de Rufus por razones que sólo Dios y Leo MacCarey conocen. Desde luego, su libertad creativa no tuvo ataduras en esta película, un desparrame tal de gags y barbaridades que alcanzan un punto de surrealismo psicotrópico en la sucesión de tatuajes que muestra Harpo, finalizado con una caseta de perro en el estómago del que vemos, en un asombroso efecto especial, que sale un perro de verdad... Bajo mi punto de vista, el mejor gag es el de la caja fuerte-radio, con Chico, y, en general, toda la set-piece con los hermanos disfrazados de Rufus (en pijama) es atronadoramente divertida, rematada por el histórico número del espejo, tan original (ha sido imitado innumerables veces) como chuscamente rodado (los hachazos de montaje hacen daño a la vista). Sólo hay un par de números musicales, que, contrariamente a lo habitual, encajan perfectamente en el desarrollo del filme, y cuyas letras y tono son tan desparramados como el resto de la hilarante enajenación colectiva que es esta película, la última, por cierto, en la que apareció Zeppo.

Pero, desde luego, lo mejor del filme lo aporta Groucho, disparando sus balas de platino orales contra todo lo que se mueve; y si lo que se mueve es Margaret Dumont, mejor. Podría hacer tres posts con las ráfagas de ingenio delirante de Groucho en esta película, así que me conformaré con dejar este enlace con las más destacables. Eso sí, curiosamente, una frase mítica que se suele atribuir a Groucho la dice, en realidad, Chico: “¿va ud. a creerme a mí, o a sus propios ojos?”. La parte final, dedicada a la guerra en sí, parece la base argumental de la mitad de los monólogos de Gila, y es el mayor disparate de todos; de hecho, la guerra es exactamente eso: el gran disparate. Hay que decir que la carga satírica del largometraje es indudable, y no deja títere con cabeza. Cuánto más poder tienen, más tontos son, podría ser el mensaje filosófico de “Sopa de ganso”. Una película que no sólo perduró con el tiempo, sino que levantó vuelo en la imaginería del cinéfilo hasta ser considerada una de las mejores comedias de la historia del cine. Como ejemplo palmario, el homenaje que le hizo el heredero directo de Groucho, Woody Allen, en la maravillosa “Hannah y sus hermanas”. El testigo de Julius no podía caer en mejores manos.

21 comentarios:

Möbius el Crononauta dijo...

Buuu.

Y dicho esto, ni siquiera estoy suspendido.

Y "Sopa de gansos" es la mejor o segunda mejor película de los hermanos.

Y adoro a Margaret Dumont, más hermano Marx que el propio Zeppo. Aunque nunca se enterara de lo que estaba pasando.

This means war!

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Me he divertido leyendo su artículo. Yo reconozco que cuando era pequeño me hacían gracia a medias pero luego descubrí con calma muchos de sus filmes y me parecen geniales.

"Sopa de ganso", "Una noche en Casablanca", "Una noche en la ópera"... tienen escenas inolvidables.

Julius fue un genio que sobrepasó a sus hermanos (los cuales también eran unos pedazo de artistas).

Saludos!

marcbranches dijo...

Mobius, esta es una democracia en la que sólo vota uno: yo. Estás suspendido y punto, ni que sea por el abucheo de apertura de comment. Ale, nos vemos en septiembre.

Alberto, a mí el genial me parece Groucho. De los otros reconozco su talento, pero no soy amigo de su tipo de humor. Es cosa mía. A Harpo, en concreto, no lo soporto. Me puede. Cogería todas esas bocinas y las usaría para hacerle una colonoscopia en vivo. Con cariño, eso sí. Saludos.

Heitor dijo...

Yo soy marxista de corazón (de los hermanos, no del barbudo político... aunque de éste un poco también). Me encantan los diálogos absurdos de Groucho, la charla con acento italiana de Chico, los caretos de Harpo y si me apuras ni siquiera me aburro cuando este último saca el Arpa (Masoquismo? Noooo, he dicho Marxismo).
Sopa de ganso es una con las que más me he reído y la escena del espejo me parece memorable.
Eso sí, a mí también me suelen apalear por la calle cuando digo que los Monty Phyton no me hacen gracia (mosquis, ya se me ha escapado otra vez).

Josep dijo...

A la pregunta: Feo, Fuerte y Formal

¿Qué he ganado?

(Tampoco me vas a dar nada, que te conozco: aún me debes un perrito piloto)

A lo otro: ¡Cómo que no te gustan los Hnos. Marx! (No sé como te dejan escribir por aquí... luego te quejas...)

Me encantan los cuatro Marx: Groucho, Chico, Harpo y Margaret (Möbius dixit), pero se me hace difícil decidirme por una como la mejor.

La verdad es que me quedo siempre en la memoria con una mezcla de escenas impagables; es como una especie de conjunto, como si los diferentes títulos fueran sólo capítulos de un todo.

Desde luego la verborrea desatada de Groucho destaca, pero no hay duda que el gamberrismo, a veces un tanto "naif" de Harpo otorga un surrealismo visual que no ha sido superado.

Saludos.

p.d.: Vaya facha tenías con esa melenita y esas gafas; y dime, ¿al final fuiste a América o a Escandinavia?
;->

DiegoAlatristeyTenorio dijo...

Adoro a Groucho y aún gustándome la mayoría de las películas de los hermanos hay que reconocer que sin Julius ni de coña hubieran tenido el éxito que tuvieron. Simplemente eran un buen aderezo para toda la "salsa" con la que nos obsequiaba el del puro.

Para mí también es la mejor película de los hermanos Marx, pero empatada con "Una Noche en la Ópera". Es curioso como la película se ha ido revalorizando con los años ya que no fué el éxito que todos esperaban e incluso hizo que los Marx perdieran su contrato con la Paramount y se marcharan a rodar con la Metro Goldwyn Mayer, con la que filmarían entre otras, la citada "Una Noche en la Ópera".

También propició que Zeppo, el hermano más prescindible y menos cómico de los cuatro, que nunca tuvo mucha fe en el grupo, les abandonara para dedicarse a otros proyectos.

Centrándonos en la película, es cierto que la sucesión de situaciones disparatadas y gags que en ella ocurren no la tiene ninguna otra historia de los hermanos y es que bajo mi punto de vista, se nota bastante la mano de McCarey, el cual ya había lidiado antes dirigiendo a otros pesos pesados del cine cómico, unos tales Stan Laurel y Oliver Hardy y eso se nota a la hora de la comicidad en el film.

Pero como siempre, es Groucho el que se adueña de pantalla, bien con el torbellino de ingeniosos diálogos: "Hablaré con mi abogado en cuanto se gradúe…", "Señores, puede que Chicolini parezca un idiota y hable como un idiota, pero no se dejen engañar, es idiota", etc, etc, o con los gags visuales como el citado del espejo ó la recepción que le ofrece la Sra Teasdale y Firefly aparece deslizándose por una columna para unirse a su propia guardia xD. Aunque he de reconocer que el de Chico y Harpo con el vendedor de limonadas también me encanta, ya que nace después de que Chico enfade a Harpo porque no habla (resulta curioso, pues está sugiere que normalmente lo hace)

Y por último, para mí, el mayor acierto de la película está en que es una de las más cortas de los Marx y también la más aguda y dinámica, limitándose a llenar de humor todas sus escenas y olvidándose de cualquier cosa que pueda frenar su ritmo, como la sensiblera historia de amor o los números musicales de Harpo y Chico. Aunque no hay que olvidar que nos muestra a un estupendo bailarín en Groucho.

Viva Freedonia!!!

marcbranches dijo...

Josep: ¿John Wayne? Ni de coña, vamos. ¿Sabes que los alumnos listillos son los que menos soporto? Pues acabas de contraer, por listo, una deuda conmigo. Me debes un perro-piloto (oh-casualidad, y yo que pensaba enviarte uno en breve...). ¿Y a Heitor, que no le gustan los Python (NO LE GUSTAN LOS PYTHON), no le decís nada? Venga, todos contra el pobecito marcbranches. ¿Alguien sabe dónde está el tribunal de Derechos Humanos de Luxemburgo?

Diegoetc, estoy bastante de acuerdo con todo lo que dices, en particular con el último párrafo: los números musicales y las historietas de amor lastraban, y mucho, sus películas posteriores a "Sopa de ganso". Se dice que Zeppo, fuera del escenario, era el más gracioso de todos los hermanos, pero yo me permito ponerlo en duda, con la desfachatez que me caracteriza. ¿A quién voy a creer, a la Wiki o a mis propios ojos?

Josep dijo...

Ya sabía yo que no ibas a dar premio: excusas vanas de perdedor cobarde.

Y no respondes a mi pregunta viajera...

Por cierto: a la repregunta, como todos saben, en Strasbourg.

Y la respuesta es gratis, que conste.

(Tampoco me ibas a dar nada, o sea que...)
(Y luego critica la prudencia monetaria de sus superiores...)
:-)

EURICE dijo...

Siempre habia pensado que era una de sus "acidas frases", nunca pensé que estuviera realmente escrito en su tumba como epitáfio.
Grande junto a Chaplin, ambos judios emigrados a los USA.
Llegue hasta aquí a traves de una cinta, la de Moebiüs.
Un gentil saludo

marcbranches dijo...

Josep. ¿Ya has cumplido el castigo que te impuse hace muy escasos posts? Porque me parece que estás utilizando un tiempo libre para escribir aquí que no deberías tener... No he contestado a tu pregunta viajera porque no tengo pajolera idea de a lo que te refieres. ¿Quieres que te dé algo por la respuesta dada? Buenas noches.

Eurice, bienvenida al pisito. Tú no estás suspendida por primeriza, y porque Alicia me prohibe asustar a los nuevos padawanes. De todas maneras, si has llegado hasta aquí por la cinta, ten cuidado: Möbius no es de fiar. Impresionante tu devoción por Al Pacino, ojalá su filmografía vuelva a coger un camino que la justifique, que últimamente le veo un poco errático. Te paso el enlace de una "entrevista" que le hice: http://la-linterna-magica.blogspot.com/2007/05/looking-for-pacino.html

Bueno, o no le hice. Saludos.

Josep dijo...

Te recuerdo que hay pendiente un recurso ante el TDC y que la ejecución provisional no está prevista en parte alguna, así que tómalo con calma.

No respondes ¿porque no sabes? ¿acaso metes videos que no has visto?

Al premio que me das, sólo una palabra: Harpagón.

Saludos.

marcbranches dijo...

Y ahora me viene el señor con Moliere. Listillo al cuadrado.

O sea, que hay un recurso pendiente. Al TDC. ¿A que no adivinas quién es el juez único del susodicho?

Lo del video, no había caído. Sí que los veo, claro, pero en este caso no lo vi entero, porque lo único que me importaba del clip era la entradilla del concurso, para que se supiera a qué me refería. Pero el hecho de tragarte los enlaces que pongo será considerado atenuante. Paqueveas.

Adrian Vogel dijo...

A Groucho se le atribuyen muchas frases que no son suyas. Bastantes son de Mark Twain (que fue una de sus fuentes de inspiración). Del genial sureño siempre me encandiló una que venia a decir algo así como “es mejor permanecer callado y parecer tonto, que abrir la boca y despejar todas las dudas”.

Creo que la frase –disculpen que no me levante- falsamente atribuida a Groucho es del autor teatral gaditano Pedro Muñoz Seca –autor de “La Venganza de Don Mendo- que fue fusilado en Paracuellos. Si así fuese, creo que me merezco el premio (cualquiera que fuese).

BUDOKAN dijo...

Siempre es grato poder leer sobre los Marx. Son inagotables. Saludos!

marcbranches dijo...

Hola, budokan, para eso estamos, para ir recordando a los cinéfilos a los buenos, que a veces, con tanta momia y tanto caballero oscuro, se nos pasan. Saludos.

Buenas, Adrián Vogel. A mí de Mark Twain la que más me gusta es aquella de "no acudí al entierro, pero envién una amable carta diciendo que lo aprobaba". En cuanto a lo de Muñoz Seca, no me consta que la frase sea suya. He estado echando un vistazo en internet (o, como se dice en los yuesei, "googling"), y no he visto nada. Los supertacañones han decidido que no hay premio. No diré cuál era, pero es una auténtica maravilla... Qué pena. Saludos.

Manuel Márquez dijo...

Vaya tela, compa Marc... ¿toda esa parrafada con el único objeto de poder darle caña a ZP a cuenta de la "desaceleración económica"...? Te podías haber ahorrado el esfuerzo, ahora, en agosto, con los calores... Sobre los hermanos Marx, ni me gustan ni me disgustan: tendré que esperar a ver alguna de sus pelis para formarme una opinión. Supongo...

Un fuerte abrazo.

marcbranches dijo...

Loe hermanos Marx ni te gustan ni te disgustan. Más o menos, como el 99% de las películas que reseño... es que no ves ni una, desde luego, me tienes contento... un día de estos te envío a la policía cinéfila a que te detengan y te pongan a ver un ciclo initerrumpido de Tarkovski como medida punitiva... Saludos.

Manuel Márquez dijo...

No, compa Marc, Tarkovski, no (por cierto, ¿qué tipo de cine hace ese hombre...? Que suya tampoco he visto ninguna...). En fin, a ver si se te pega algo de tu jefa, que raro es la peli que reseña que yo no haya visto. No debe ser casualidad, no...

Un fuerte abrazo.

marcbranches dijo...

Tarkovski hace cine-coñazo, básicamente, pero no lo digas muy alto, que igual algún gafapasta se aparta el flequillo indignado.

Uséase, que las de la jefa sí las has visto. Debe de ser una cosa generacional...

Sesión discontinua dijo...

jajajajja!!!! es lo unico q te faltaba marc!!! poner por escrito tus gustos personales y luego tener que defenderte como si fueras un hereje!!! Te está bien empleado por poner en duda el humor visual de los Marx...

Reviento si no aporto mi apotegma favorito de Groucho: en la del oeste se encara con el jefe indio todo plumeado y le suelta "¿es usted el que rapó a mi tío al cero y luego le regaló una peluca?".

Para cuando una edición de coleccionista con todas su filmografía pero SIN los números musicales?

Nos leemos!!!

marcbranches dijo...

Sesión, si es que no se puede ser un ser superior y omnipotente, como es mi caso. La plebe no te entiende, y pasa lo que pasa. ¡Qué duro es estar por delante en la escala evolutiva! La edición de coleccionista sin números musicales estaría muy bien. Y si eliminaran a Harpo, a lo mejor hasta me la compraba. Saludos.

 
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