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LASZLO DEL DESIERTO



Una de las ventajas (o inconvenientes, según se mire) de ser mujer es que puedo decir que me gustan las películas románticas sin que me miren como si fuera un bicho raro. Pero puntualizo, no me gustan las cintas almibaradas ni las que pecan de preciosismo vacío o las que buscan la lágrima fácil de complicidad con el espectador, sino las que buscan más los sentimientos interiores que una frase bonita. Una de las que pasarían el aprobado sería El paciente inglés.

Ante todo nos encontramos con una historia que quiere ser “como las de antes”: un noble aventurero vive un romance adúltero con una mujer en un lugar exótico, en tiempos de guerra. El peso de David Lean es enorme, es el tipo de película que habría hecho, y aunque Minghella no tiene su gran grado de inspiración que le permitía juntar a la perfección el intimismo de la trama personal con la superespectacularidad de las escenas de masas o paisajes, es un alumno disciplinado y consigue un buen trabajo, probablemente el más redondo de su desgraciadamente corta carrera.

Un enfermo con graves quemaduras por todo el cuerpo debido a un accidente de avión ha perdido la memoria, y lo han etiquetado como “el paciente inglés”. Estamos en Italia, en plena segunda guerra mundial.y una enfermera canadiense, Hana (Juliette Binoche) decide hacerse cargo de él y evitarle el sufrimiento de un incesante ir y venir, quedándose con él en un monasterio abandonado. Pero estarán solos poco tiempo, ya que se unirán un “fantasma del pasado” llamado Caravaggio y un hindú experto en explosivos.

Cualquier pretexto es bueno para que el enfermo vaya rememorando el pasado: unas notas de música, un trozo de papel…Los flasbacks perfectamente dosificados y bien introducidos nos permiten descubrir su apasionada historia de amor, aunque poco a poco se va creando una duda: ¿realmente ha perdido la memoria o lo finge para evitar los cargos por espionaje? Caravaggio se nos presenta como posible ángel justiciero del pasado, aunque en realidad no tengo muy claro si viene por eso o a gorrear morfina, pero la aparición de Willem Dafoe es tan poderosa que su sola presencia vale la pena. Es el tipo de personaje que, si la hubiera dirigido Lean, habría interpretado Alec Guiness. En este tipo de película la elección de interpretes es fundamental, y el reparto no pudo ser más acertado: Juliette Binoche como la enfermera cada vez mas fascinada por su paciente, pero que encuentra consuelo en los brazos de un soldado hindú, ni más ni menos que el Sayid antes de perderse(porque una cosa es el amor platónico y otra el amor terrenal), Kristin Scott Thomas como la aristocrática dama con personalidad e independiente, muy moderna para la época (“sabes hablar tantos condenados idiomas y nunca quieres hablar”), casada por aburrimiento cuando cree que ya no tendrá más oportunidades, pero que encuentra al amor de su vida en el desierto, y Ralph Fiennes como el protagonista; éste actor de atormentada mirada es perfecto tanto para hacer de galán romántico como para ser un memorable villano.

Que una de las escenas mas románticas de la película “Quería que supieras que aún no te echo de menos” “Lo harás” (¡ay, ese orgullo! ¡cómo me recuerda una canción!) acabe con Catherine dándose un tortazo demuestra el tono general de la película, así como la ironía de que a pesar de los problemas que le causó a Laszlo su nacionalidad, finalmente lo hayan identificado como "inglés".

Bella fotografía, que sabe realzar la sensualidad del desierto, un final triste sin ser lacrimógeno… creo que el paso del tiempo favorecerá a esta película y cada vez será mejor valorada.

7 comentarios:

Josep dijo...

Una de las (pocas) ventajas de pasar de los cincuenta es que, de repente, muchas cosas carecen de importancia, y uno, así como sí, a pesar de ser hombre, no tiene reparo alguno en reconocerse como amante de los romances cinematográficos. Que antes no me gustaban mucho, y ahora, ahíto de acción sin sentido, devienen en remanso de paz.

Así he podido apreciar algunas grandes películas de la última decena, y confieso que, no habiendo visto aún la presente, tengo por ahí el dvd esperando su turno.

Tu comentario, Alicia, hará que adelante su visionado, al recordarme esa película de la que siempre he leído parabienes.

Saludos.

Vivir Rodando dijo...

Sin complejos...me gusta El paciente inglés!

alicia dijo...

Tu evolución me parece estupenda, Josep, ya me contarás qué te ha parecido la película cuando la hayas visto. Creo que te gustará.
Así me gusta, Vivir rodando, gente sin complejos; ya quisiera yo, con los muchos que tengo.

anro dijo...

Bueno Alicia, los hombres también lloramos y nos emocionamos, vamos, que podemos ser románticos también si que se nos tache de nada que pueda ofendernos. En ocasiones, Lola se me ha reido en mis narices porque ha rodado una lagrimita por mis mejillas....otras veces le ha tocado a ella y los dos en paz.
Bueno, esta peli que comentas hace muchíiiiisimo tiempo que no la veo. Recuerdo que en su día me pareció un tanto fatigante y sí, hubo momentos que me gustaron, pero no me hizo del todo feliz. Puede que volverla a ver me hiciera modificar mi opinión, pero no creo que esté por la labor.
Un abrazote y cuídate en las próximas Fiestorras.

alicia dijo...

Me alegra saber que los hombres, como los ricos, también lloran, Antonio. Curiosamente, te he de decir que la primera vez que ví la película no me gustó demasiado, pero ha sido a la que la he vuelto a ver que me ha convencido mucho más. Tal vez sea algo de la edad, como decía Josep.

Laura Hunt dijo...

Pues es curioso, porque a mi El Paciente Inglés también me ha gustado más cuando la he vuelto a ver que cuando la vi por primera vez, aunque ya entonces me gustó, aunque solo fuera por Ralph Fiennes, que en aquella época me traía un tanto obsesionada (lo confieso). La verdad es que todo el reparto en general está muy bien, pero el personaje de Ralph es uno de esos que le van como un guante, y además creo que es, probablemente, el personaje que mejor descrito está ya desde el guión.

Y, cambiando de tema, ¿dónde está escrito que a los hombres no les tengan que gustar las películas románticas? Si es que hay mucho prejuicio y mucho tópico por el mundo. Me alegra saber que los linterneros asíduos son gente sin complejos, jejeje...

¡Saludos!

alicia dijo...

Creo que es muy buena señal que sea una película que gusta más cuando se vuelve a ver, Laura. Cierto que el personaje le va a Fiennes como un guante, es perfecto para los papeles así.

 
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