RSS
Weblog dedicado al mundo del cine, tanto clásico como actual. De Billy Wilder a Uwe Boll, de Ed Wood a Stanley Kubrick, sin distinciones. Pasen, vean y, esperemos, disfruten. Si no es así, recuerden que NO han pagado entrada.
8

TO GLAM OR NOT TO GLAM




Sin duda uno de los movimientos musicales más curiosos que ha habido es el glam-rock. A continuación de los hippies, con su desenfreno, el glam dió un paso más adelante e ironizó sobre la identidad sexual, hasta el punto de que todo músico perteneciente al movimiento decía que era homosexual, ya que sino estaba mal visto. Lo que importaba era la imágen;lejos del camino que estaba tomando la música hacia el rock sinfónico y psicodélico, el glam pretendía recuperar la frescura y el poder de provocación del rock and roll de los comienzos. La música era importante -por supuesto- pero la imágen adquirió un protagonismo determinante: purpurina, plataformas, plumas... todo estaba permitido en los setenta.

Todd Haynes consiguió su primer gran éxito como director con Velvet Goldmine, que fue considerada una basura por parte de la gente y la crítica, y por otro se convirtió automáticamente en una película de culto. ¿Hace falta decir por qué lado me decanto?

Con una estructura totalmente irregular, ya que los cambios temporales son frecuentes y se usan tanto técnicas de videoclip como de documental, Haynes nos muestra la historia de Brian Slade (Jonathan Rhys Meyers), una gloria del glam que murió asesinada en un concierto. Como si de Ciudadano Kane se tratara,un periodista,Arthur Stuart (Christian Bale) decide investigar esa muerte.

Más que un biopic al uso, Haynes hace un retrato de una época, centrándolo en el principal símbolo de su movimiento, y desde luego el mejor representante del glam fue David Bowie. Los parecidos de Slade con Bowie son evidentes, pèro como el Gran Duque Blanco no estaba dispuesto a que hicieran una película sobre él, no cedió los derechos de sus canciones para la misma, y hasta encontró que el protagonista no tenía carisma (?), se tuvieron que usar canciones de otros grupos como Roxy Music, Lou Reed,o T-Rex, pero aún así hay suficientes guiños y referencias como para saber que se refiere a él. Del mismo modo,Kurt Wild (Ewan McGregor)recuerda muchísimo a Iggy Popp, pero como he dicho, lo que cuenta al final es el retrato de esa época.

Probablemente ahora sería difícil encontrar un reparto mejor: Jonathan Rhys Meyers, aparte de tener el físico perfecto para el personaje, tiene una magnífica voz; al igual que Ewan McGregor pone toda su carne en el asador, sin el más mínimo tipo de prejuicio.De Ewan ya sabemos de sobras lo mucho que le gusta cantar y desnudarse, así que lo pasaría en grande, su Gimme danger es de las que dejan la boca abierta, y ni el propio Iggy podría ponerle alguna pega.Que encima Tony Colette hiciera de esposa de Slade y Christian Bale del periodista que investiga su muerte fue un auténtico lujo.

Así que olvidáos vuestros prejuicios, arriba la purpurina y las plumas. El glam ha muerto... ¡viva el glam!
12

CIUDADANO ROBBINS




Si hay algún actor desaprovechado en la actualidad, sin duda uno de ellos sería Tim Robbins. Este alto actor californiano, hijo de un músico y una actriz, creció en el Greenwich Village, rodeado de un ambiente sumamente liberal, progresista e intelectual. Ya en la universidad dirigió un grupo de teatro. Comenzó pronto en el cine, haciendo varios papeles pequeños, pero su descubrimiento llegó con Los búfalos de Durham, donde le robó el estrellato a Kevin Costner, y conoció a la que sería su mujer: Susan Sarandon (it's a bingo, que diría Waltz). Los dos formaron una de las parejas más sólidas de Hollywood, compartiendo los mismos ideales políticos lo que desgraciadamente acabó por perjudicar sus carreras,al convertirse en los principales representantes de la progresía hollywoodiense (una versión yanki de Ana Belén y Victor Manuel, vamos).

Pero nadie puede discutir su calidad como intérprete, y ahí están sus actuaciones en Cadena perpétua, Vidas cruzadas, El juego de Hollywood, Arlington road,o la versión gafapasta de El paciente inglés que es La vida secreta de las palabras, por nombrar algunas;las cuales ya le habrían hecho merecedor de un Oscar, aunque sólo consiguió uno como secundario por Mystic river, uno de los dramas más intensos del tio Eastwood, que lo emparejó con la otra conciencia política de Hollywood, Sean Penn. A diferencia de él, Robbins ha demostrado ser más versátil y estar dotado para la comedia, convirtiéndose en un perfecto James Stewart o Cary Cooper en El gran salto o hasta tener el punto necesario de romanticismo y guapura como para poder trabajar con Meg Ryan en El genio del amor.

Por si eso no fuera poco, ha demostrado ser un estupendo director. Su primera película, Ciudadano Bob Roberts,un falso documental sobre un cantante protesta de derechas que se mete en política, le permitió rememorar sus tiempos de cantante folk, La traducción española del título, el hecho de ser opera prima, su juventud, el retrato de un todopoderoso, e incluso un cierto parecido físico con Orson Welles hicieron que se comparara con Ciudadano Kane. Su siguiente película, Pena de muerte, aparte de contar con unas estupendas interpretaciones de Sarandon y Penn, mostraba perfectamente todos los argumentos tanto a favor como en contra de la pena de muerte, A continuación vino Abajo el telón, que no se sabe si por casualidad o no, hacía que se le volviera a relacionar con Welles,al explicar toda la accidentada historia que tuvo su montaje teatral de The craddle will rock. Aunque el resultado final fue fallido, no por ello dejó de ser interesante, y contó con un reparto espectacular.

Pero ahora llega lo malo: también ha participado en películas como La verdad sobre Charlie, City of ember o La guerra de los mundos (al menos en esta última él era lo mejor), y su paticipación en La linterna verde parece que va por ese camino; la verdad es que no se prodiga demasiado en las pantallas, aunque siempre resulta agradable verle y le echamos de menos,

5

EL BARITONO Y LA EXTRAÑA FAMILIA



Cualquier cinéfilo que se precie sabe que una película "maldita"tiene algo especial que la diferencia del resto, y por lo tanto son rarezas sumamente apreciadas (lo sé, somos raritos). Si hablamos de cine español, sus películas "malditas" pueden contarse con los dedos de una mano (Arrebato y alguna más), pero sin duda la joya de la corona de todas ellas es El extraño viaje.

El grandísimo Fernando Fernán Gómez ya había demostrado que era un director más que correcto con películas como La vida por delante, pero su consagración y -al mismo tiempo- maldición le llegó con una curiosísima mezcla de géneros que no gustó nada a la censura. Basado en un hecho real, el crimen de Mazarrón, Luís García Berlanga hizo un argumento que luego Pedro Beltrán convirtió en guión.(Mazarrón, guión... estoy perdiendo facultades, me voy a Sacedón)

Se nos muestra la vida de un pequeño pueblo español, con la misma precisión que Calle mayor. La rutina sólo la rompe la llegada de un grupo de músicos. Una de las mujeres más ricas del pueblo, doña Ignacia (Tota Alba), empieza a tener una relación secreta con Fernando (Carlos Larrañaga), el cantante de la banda, pero sus dos hermanos Paquita (Rafaela Aparicio) y Venancio (Jesús Franco) parecen estorbarla.

Como ya he dicho, uno de los principales aciertos de la película es la mezcla de géneros como el terror (con noches de tormenta a oscuras, puertas que chirrían, fantasmagóricas apariciones...), con el suspense, ya que no sabemos qué ha pasado en realidad ni quien ha muerto, y la comedia costumbrista con los perfectos retratos de la vida del pueblo. Todos ellos se combinan perfectamente, sin que predomine uno más que otro, formando un conjunto de lo más coherente.

Todos los personajes se nos muestran como víctimas de un ambiente opresivo del que quieren escapar, de una u otra manera. Fernando es un gigoló de tres al cuarto, un cantante frustrado que se aprovecha de las mujeres para conseguir algo de dinero; Paquita y Venancio son dos desgraciados que viven totalmente dominados por su hermana, y hasta Ignacia, que sería la típica mala de la película, gracias a la impagable cara de bruja de Tota Alba, es otra víctima, ya que sueña con otro tipo de vida, que es imposible debido a la represión del pueblo, hasta que la aparición de Fernando hace que se conviertan en realidad todas las fantasías sexuales.Todos sueñan con irse lejos para respirar algo de libertad. Si no es una buena metáfora que venga Billy WIlder y lo vea.

La magnífica fotografía, y las excelentes interpretaciones de Rafaela Aparicio (memorable en su ataque de pánico), Jesús Franco (antes de convertirse en el Ed Wood español) y Tota Alba, sin olvidar el estupendo plantel de secundarios, hacen de El extraño viaje una película prácticamente única en la historia del cine español que no os debéis perder.
10

NOCHES DE MADRID EN ALTA MAR




¡Qué dura es la vida del lobo de mar, rayos y truenos! Por las barbas de Neptuno que las largas estancias en la mar curten a cualquiera. Una película como Master and commander, que olía a salitre, mostraba a un capitán tan obsesionado con un barco como Ahab con Moby Dick, como el que interpreta Russell Crowe. Aún así, siempre tenía tiempo para ponerse a tocar con su amigo el doctor Maturin (Paul Bettany). Aunque no compartan las mismas ideas y los dos sean duros de pelar, ambos muestran su lado más sensible tocando inspiradamente la Musica notturna della strade di Madrid de Boccherini. Si señor, así me gustan los hombres, que lo cortés que quita lo valiente. ¿Alguien dijo bromance?
8

DE SALANDER A WALLANDER



¿Os habéis fijado que estamos sufriendo una lenta, sutil, pero imparable invasión vikinga? Sin duda su principal estrella es una joven hacker con piercings y tatuajes, pero ahí están también Déjame entrar, y a esta moda tendría que añadirse la adaptación televisiva del que es considerado el Sherlock Holmes de los países nórdicos: Kurt Wallander.

Wallander es un personaje creado por Henning Mankell (que está casado con la hija de Ingmar Bergman, lo que añade más pedigrée a su historial) y sus obras han tenido un éxito enorme, aunque en España sean mas bien desconocidas. Su personaje central, el inspector Wallander, está muy lejos de los típicos héroes de acción: es un hombre maduro, ya con sus michelines y papada, ha pasado un divorcio traumático, tiene un carácter melancólico y cada vez le cuesta más entender la sociedad en la que vivimos.

Las novelas de Mankell en realidad tienen bastante en común con las de Larsson (en realidad más bien sería al revés), ya que ambas muestran que tras los muebles de IKEA, o los Volvo algo huele a podrido en los países escandinavos; serán los más altos, rubios, modernos y todo lo que queráis, pero el mal también habita en el paraíso, y eso es lo que desmoraliza constantemente a Wallander.

No puede hablarse de una serie al uso, ya que la primera y segunda temporada tan sólo han tenido tres episodios, cada uno de hora y media de duración, con casos totalmente independientes, por lo que casi podrían considerarse como películas.La belleza de los paisajes naturales contrasta con la sordidez de los relatos, con escenas visualmente tan hermosas como la de una muerte en un campo de girasoles. No abundan los actores conocidos, a excepción de Branagh como el protagonista y unas breves apariciones de David Warner haciendo de su padre, pero todos ellos tienen la habitual competencia y profesionalidad británica a prueba de todo.

Dada la popularidad del personaje, era importante encontrar alguien que lo interpretara adecuadamente, sin defraudar a los seguidores. No sé cómo lo hizo el actor sueco que protagonizó otra versión de la serie, pero Branagh está muy contenido y muy bien, resultando especialmente convincente en sus escasos estallidos dramáticos. De todos los episodios, el que más me gustó fue el segundo, Cortafuegos, sobre un grupo de hackers (no, no aparecía Lisbeth), siendo el más flojo el primero, ya que era más convencional.Porque si alguna pega se ha de poner a esta serie, que está claramente por encima de la media, como atestiguan sus premios, es su falta de innovación, aunque eso no impide disfrutar de ella. Lo dicho: ¡que vienen los suecos!.
13

ME LLAMO BOURNE, JASON BOURNE





Para los que creen que los remakes son siempre peores que el original, hay algunas excepciones que no lo confirman: La cosa o La mosca -por ejemplo-; pero no sólo eso, en ocasiones el remake supera de tal modo al original que se convierte en una saga. Poca gente recordará un telefilme llamado El caso Bourne, con Richard -lifting- Chamberlain; lo que nadie podía imaginar es que daría pie a una de las mejores trilogías de los últimos años, la de Jason Bourne.

Que un director especializado en documentales como Greengrass diera el salto a un blockbuster de acción podía resultar sorprendente, pero lejos de ello lo que hizo es dar un realismo a la historia que le favorecía mucho. Vale que la primera entrega la rodó Doug Liman, pero hasta el propio Damon reconoce que tan sólo rodaría una nueva entrega si Greengrass estuviera en el proyecto.

Un muchacho es encontrado herido de gravedad en alta mar; tiene amnesia y no recuerda absolutamente nada de su pasado, ignorando quien es. Sus problemas empiezan cuando descubre que es Jason Bourne, un asesino a sueldo del gobierno para los asuntos sucios. No es coincidencia que Jason Bourne y James Bond tengan las mismas iniciales, pero sin embargo los dos son muy distintos: mientras Bond disfruta siendo una máquina de matar y ligando sin parar, Bourne tiene remordimientos, no le gusta matar a los indefensos, es absolutamente monógamo, y su novia no tiene nada de chica Bond. No usa ingeniosos gadgets, ni coches espectaculares, ni tiene esa sofisticación canalla del agente 007; a cambio domina las últimas tecnologías y corriendo puede ser tan letal como con un deportivo.Los dos viajan mucho, pero ahora no se busca el exotismo.

Otra de las principales diferencias es que Bourne, una vez ha descubierto quien es, y ha comprobado que no le gusta nada, decide abandonar la organización, y sacar al aire todos sus trapos sucios; algo totalmente impensable en el mejor agente al servicio de Su Majestad.

Aunque las tres películas forman un conjunto totalmente sólido y coherente, casi que mi favorita es la última, El ultimatum de Bourne. Si en todas la acción es fundamental, aquí es adrenalina pura,magníficamente rodada de principio a fin, sin dejar un respiro al espectador.

Matt Damon encontró a uno de sus mejores personajes; su juventud y aspecto de chico bueno no le impiden ser frío y despiadado cuando hace falta, pero además el reparto que ha participado en toda la saga es absolutamente deslumbrante: Joan Allen, Chris Cooper, Brian Cox, Clive Owen, David Stathaim, Albert Finney... Además, si Bond tenía una sintonía que le identificaba, Bourne tiene Extreme ways, lo que termina de demostrar que Bourne es el Bond del siglo XXI. ¿Inconveniente? Que cuando Damon y Greengrass han vuelto a trabajar juntos, todo el mundo lo que ha esperado es un nuevo Bourne, y Bourne -como Bond- sólo hay uno.
3

SESIÓN GORE DE PSICOANÁLISIS




Hay cosas que resultan totalmente lógicas y previsibles. Que alguien tan obsesionado por el poder de la palabra, el teatro y el psicoanálisis como Mankiewicz hiciera De repente, el último verano, era sólo cuestión de tiempo.

De una de las obras más extrañas e inquietantes de Tennessee Williams, se hizo una adaptación que capta perfectamente el espíritu de la obra, y eso era bastante difícil, ya que lo exagerado y truculento de la historia hacían que en manos de otro hubiera rozado el absurdo, ya que mezclar homosexualidad, canibalismo, la búsqueda de Dios y una lucha de clases muy "sui generis" podía ser demasiado (de hecho estuvo censurada en España,cosa rara).

Nos encontramos ante un auténtico duelo entre dos mantis religiosas: la Sra. Venable (Katharine Hepburn), y Catharine(Liz Taylor). Son muy distintas: una es culta y refinada, y la otra sensual e impulsiva, pero ambas tienen una personalidad fuerte y cada una a su manera ha luchado por dominar a un hombre, Sebastian, aunque en realidad él las manipuló a ellas.

La verdad es que el blanco y negro le sienta muy bien a la película; el blanco del luto de la Sra. Venable, el del cielo cegador del verano, o el irreal invernadero sólo podían haber sido fotografiados así. Hacían falta dos grandes actrices para las protagonistas, y Mankiewicz no sólo las encontró, sino que añadió otro as a la partida. Montgomery Clift como el doctor que se tiene que enfrentar a las dos mujeres. La idea de que interpretara tanto al doctor como a Sebastian (aunque nunca se le llegue a ver el rostro) también está bien pensada, ya que en realidad tenía más del segundo que del primero, pero ambos tienen en común la fascinación que siente por las dos mujeres, inclinándose finalmente por la más joven y carnal (tonto no era).

Katharine la Grande está sencillamente perfecta, y es absolutamente fascinante ver cómo, tras oir la confesión final, en unos segundos envejece ante nuestros ojos. Aunque la supera Hepburn, como era de esperar, Liz Taylor ya tenía experiencia en interpretar papeles de Tennessee Williams, y estaba en su apogeo físico, con lo que mantiene el tipo ante Katharine, que no es poco, y además nos obsequia con algunos de sus más bellos primeros planos.

Afortunadamente, la presencia de estos tres monstruos no consigue anular al resto del reparto, ahí están Mercedes McCambridge como la débil y rastrera madre de Catherine, y su ambicioso hijo, o las escenas en el centro psiquiátrico, que ganan en fuerza dramática visual, imposible de conseguir en teatro. Una obra desmesurada y cautivadora, para disfrutar una noche de verano... a la sombra.
7

BURTON EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS



"Beware the Jabberwock, my son!
The jaws than bite, the claws that catch!

Jamás se habría podido imaginar Charles Dogson que lo que fue un mero pasatiempo para Alicia Liddell y sus hermanas se convirtiera en todo un fenómeno cultural. Sus hábiles juegos de palabras (una tortura para un traductor),sus acertijos lógicos,la forma de burlarse del sistema de educación victoriano, así como el modo de enfrentar un mundo de fantasía frente a una realidad grís, rígida y aburrida han hecho que generación tras generación caiga fascinada por el encanto de Alicia en el país de las maravillas.

Ha habido muchísimas versiones de su obra, y de todo tipo, desde las que respetaban fielmente el texto, a las que la convertían en un sanguinario juego de ordenador, o una serie de ciencia ficción, pero sin duda la que más expectación ha causado es la de Tim Burton con Alicia, alguien con una imaginación tan poderosa como la de Carroll.¿Qué se podía esperar del cruce de dos personalidades así?

Pues bien,aún hemos de añadir otra personalidad más a la lista. Walt Disney hizo una versión en dibujos animados de la historia, y aunque falleció su estilo sigue siendo invariable. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, que diría Pedro Navaja , y si hace años Burton se fue de los estudios Disney por ser demasiado "oscuro" y "rarito", ahora vuelve a ellos como un triunfador. Pero aún así se han de dejar las cosas claras: por muy Burton que sea, estamos hablando de una película Disney, así que nada de pasarse de listos.

Más que una adaptación, deberíamos hablar de una versión-homenaje, que retoma los personajes tanto de Alicia en el país de las Maravillas como de Alicia a través del espajo, hasta mezclando alguno, como la Reina de Corazones y la Reina Roja, y los envuelven en una nueva aventura, con una Alicia que ya no es una niña, sino una jovencita a punto de prometerse, pero que no termina de encontrarse a gusto en la sociedad victoriana y de hecho ha olvidado todo lo que pasó en el País de las Maravillas.

Todos sabemos que el punto fuerte de Burton es su poder visual y la cuidada y perfecta ambientación de sus películas. Aquí podía lucirse, aunque su imaginario es mucho más oscuro y gótico que el de Carroll, pero ha tenido el buen gusto de dejarse influir por las ilustraciones de Tenniel, como puede verse con el Galimatazo. Eso no impide que se haya tomado algunas libertades, como la cabeza de la Reina Roja, el aspecto colorista y apayasado del Sombrerero Loco, o los ligeramente siniestros Tararí y Tarará.

¿Y Disney? Bueno, queda un entretenimiento para toda la familia,un lirón que podría ser Mickey y una reina Blanca que se mueve como una típica princesa Disney.

¿Pero queda algo de Carroll? Aparte de los personajes y algunos juegos de palabras, o el placer de poder escuchar a Johnny Depp recitando una estrofa de El galimatazo,poca cosa más, pero por supuesto sin nada de la carga subversiva de la obra original. No puede ponerse ninguna objeción a la selección de voces: Christopher Lee, Michael Sheen, Stephen Fry o Alan Rickman, pero al final ha quedado un resultado que no es ni Burton, ni Carroll ni Disney, quizás debido a que cada uno de ellos tiene una personalidad propia muy definida acaba siendo una especie de "tierra de nadie"... o tal vez sean las gafas 3D.
5

LA FORZA DEL DESTINO, MICHAEL




Creo que a estas alturas ya debéis saber que soy una acérrima fan padrinera, y por supuesto no podía faltar en la minisección de cine-ópera esta joya con la que Coppola nos obsequió a todos en El padrino III, la parte más desencantada y shakespeariana de la saga. En varias ocasiones (El padrino incluido) Coppola ya había jugado mezclando escenas musicales con otras dramáticas y de violencia, pero nunca consiguió un resultado mejor que en esta ocasión. Un aventenjado Michael Corleone, que quiere conseguir una apariencia de respetabilidad, ve como todos sus planes se van abajo; entre ellos, el que su hijo le salga rana y quiera ser cantante de opera. Van al estreno de La caballería rusticana (que casualmente trata sobre la vendeta), y los sucesos se suceden a un lado y otro del escenario, haciendo difícil distinguir cual es la auténtica representación. Ver cómo Talia Shire se convierte en una implacable y latina lady Macbeth es una gozada, pero no la única maravilla de esta larga escena, que acaba con uno de los gritos más desgarradores de la historia del cine: el de Michael ante la muerte de su hija. Tan sólo sentaos y disfrutad.
9

YO FUI DE COPAS CON UN ZOMBI



Mi novio es un muerto. Se limita a estar todo el tiempo sentado frente al sofá, viendo la tele o jugando a la playstation, y de ahí ir al pub del barrio, para tomar una cerveza con su amigote, que lo único que sabe hacer bien es imitar al mono de Duro de pelar, y eso un día, tras otro, tras otro…Pero yo soy joven, tengo ganas de ver cosas nuevas, de modo que le he hecho un ultimátum: o cambia o le dejo.

No, no os habéis equivocado y esto no es El diario de Patricia. Aunque lo que dice Liz lo podrían suscribir multitud de mujeres, es el punto de partida de Zombies party, el castizo título que le dieron a Shaun of the dead, una divertidísima parodia de las películas de muertos vivientes, que sirvió para descubrir al equipo Pegg/Wright/Frost, del que ya os hablé al comentar Arma fatal, otra película que no os podéis perder.

Pues bien, después de que Liz le haya dado el ultimátum a su novio Shaun, tendrán que enfrentarse a la mayor aventura de su vida…, que es ni más ni menos que ir al pub para refugiarse de los zombies que lo están invadiendo todo.

Una de las principales normas de la parodia es tener suficientes elementos que sean reconocidos por el espectador, y esto se cumple perfectamente en la película, con detalles recurrentes como el típico susto por alguien que aparece por detrás sin avisar –por ejemplo-, pero se corre el peligro de que los propios personajes se conviertan también en una parodia, no siendo creíbles, aunque éste no es el caso, ya que están lo suficientemente bien dibujados como para que el público se identifique con ellos: los problemas de Shaun (Simon Pegg) con su novia, la incapacidad de ver la realidad de su madre (ya sea que la relación de su hijo y su esposo no es buena, o que su marido se ha convertido en un zombi), los celos de la amiga de Liz… el neardental que interpreta NIck Frost.., todo ello regado con impagables notas de humor, como por ejemplo el ensayo para hacerse pasar por zombis, o el repertorio de armas domésticas que usan,.entre los que se cuentan discos (aunque se entretengan a hacer una selección) y un montaje frenético

El final no puede ser más divertido y políticamente incorrecto, con los zombis convertidos en mano de obra barata, y Liz y Shaun condenados a no salir prácticamente de su casa, aunque ya lo tengan perfectamente asumido… al fin y al cabo ha conseguido lo que siempre quería: pasarse el día tranquilamente ante el sofá. .
 
Copyright 2009 LA LINTERNA MÁGICA. All rights reserved.
Free WordPress Themes Presented by EZwpthemes.
Bloggerized by Miss Dothy