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Weblog dedicado al mundo del cine, tanto clásico como actual. De Billy Wilder a Uwe Boll, de Ed Wood a Stanley Kubrick, sin distinciones. Pasen, vean y, esperemos, disfruten. Si no es así, recuerden que NO han pagado entrada.
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EL REY HA MUERTO, VIVA EL REY



Ñoras, ñores, acabamos de cerrar página de una de las series que, poco a poco, se ha ido colando para colocarse entre una de las mejores dentro de la época de oro de la televisión, lo que no es poco.  Me refiero, por supuesto, a Breaking bad.

La suerte ha hecho que coincidiera su final con el de otra serie que empezó muy alto, Dexter, lo que ha hecho mucho más cruel la diferencia entre ambas. Mientras que la serie del famoso asesino en serie de Miami tenía sus altibajos y no ha convencido al final de sus seguidores, Breaking bad comenzó de una manera muy modesta, con una primera temporada muy corta que denotaba la falta de confianza que tenían en ella, pero temporada a temporada, su interés ha ido aumentando sin parar, hasta llegar a unos capítulos finales realmente no aptos para cardíacos y dejando a todos más que satisfechos.

¿Qué tiene de especial esta serie? Sus protagonistas no son jóvenes ni guapos, ni buscan nuestra simpatía, y probablemente ese seria uno de los motivos por los que las cadenas tenían tantos reparos en aceptarla. ¿Una serie sobre un fracasado profesor de química, cercano a la jubilación, a quien diagnostican un cáncer y decide convertirse en "cocinero" de droga, a fin de asegurar el porvenir de su familia? ¿A quien podía intereresar eso? Qué equivocados estaban.

Vince Gilligan ya había trabajado en una serie que había contribuido a cambiar la televisión: Expediente X, y tomó buena nota de la forma de entenderla de Chris Carter ; de hecho buena parte del reparto de Breaking bad pasó  por Expediente X, de modo que ¿quien sabe si empezó a crearse allí, entre persecuciones del FBI y abducciones extraterrestres?

Creo que ya ha llegado el momento de hablar del reparto de BB, porque uno de los motivos fundamentales de su éxito han sido las extraordinarias interpretaciones que nos ha regalado.

Comenzamos con Bryan Cranston, que encarna a Walter White. Su evolución de gris profesor a amo del mundo de la droga ha sido magistral, dotándola de infinitos matices, hasta el punto que puede hablarse de dos personas distintas: Walter  y su "alter ego", Heisenberg. Lo que tienen en común ambos son un ego descomunal, su inteligencia, perfeccionismo y una capacidad para mentir y/o manipular sin límites. En realidad, Heisenberg es la forma en que salen a la superficie facetas de él que siempre había tenido, pero nunca se había atrevido a demostrar.




A su lado está Jesse Pinkman, ex-alumno de Walter y camello de tres al cuarto, a quien acude éste para que le introduzca en el negocio de la droga y le ayude a fabricarla. Jesse habría sido feliz si su vida hubiera seguido como hasta entonces, con sus trapicheos y sus amigos frikis, pero el cruzarse con el mejor cocinero de droga del mundo poco a poco le irá destrozando, a medida que van ascendiendo.  De pocas luces, y acostumbrado a que todo el mundo le menosprecie, tan sólo tiene una norma absolutamente inquebrantable: a los niños hay que dejarles en paz. El personaje tenía que haber muerto la primera temporada, pero la actuación de Aaron Paul y su química con Cranston le hicieron imprescindible, ya que su relación es una de las mejores cosas de la serie: los dos empiezan despreciándose, pero necesitándose mutuamente, por lo que poco a poco van creando una especie de dependencia paterno-filial. Es sumamente significativo que siempre, hasta los tres últimos capítulos, Jesse siempre llamó a Walt "Mr. White", como muestra de respeto, o que Walter llamara a su hijo "Jesse" en una ocasión.

Tampoco hay que olvidar a maravillosos personajes secundarios como  Gus Frigg (Giancarlo Esposito), un impeturbable capo de la droga que se  oculta bajo una capa de respetabilidad en el negocio de los "Pollos hermanos", Mike (Jonathan Banks), su sereno y profesionalísimo "Mr. Lobo" particular, Saul Goodman (Bob Odenkirk), el abogado que se encarga del blanqueo del dinero y defensa de Walt, o el cuñado de éste último, Hank (Dean Norris), un agente de la DEA que se va obsesionando con el creador de la meta azul.

Y no olvidemos el tratamiento del color de la serie,su humor negro, sus colds openings, el uso de la cámara en ocasiones tomando el punto de vista de objetos, o que fueran capaces de convertir un episodio que aparentemente era de relleno, tan sólo con los dos protagonistas principales encerrados, en una pequeña maravilla llamada "The fly", por no decir que nos han dejado un puñado de frases que ya han pasado al repertorio colectivo, como " I'm the one who knocks", "Say my name", "Yeah, Mr. White! Science!" o muchas más.

Todo esto y mucho más fue (o ha sido) Breaking bad, una muestra de lo mucho que pueden llegar a ser las series. ¿Habrá dejado el trono vacío?


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DE NEW JERSEY A ATLANTIC CITY: AMERICAN GANGSTERS




¿Qué os parece si jugamos un poco al juego de buscar las diferencias? Dos series soberbias sobre el mundo de la mafia,ambas de la sacrosanta HBO, con Terence Winter como guionista, actores que han trabajado en ambas... ¿pero son iguales? Como se decía en mis tiempos jóvenes, "es lo mismo, pero no es igual".

Primero fueron Los Soprano; las cosas estaban empezando a cambiar en el mundo de la televisión y la cadena de nuestros amores despegó a la fama; fue un pequeño paso para la cadena, pero un gran paso para la historia de la televisión.  Quería ser un homenaje a películas del tipo El padrino o Uno de los nuestros (el tímido cameo de Scorsese es una buena prueba de ello), pero mostrado de una manera mucho más realista y desencantada, hasta con un cierto punto de parodia por decirlo así, ya que los gangsters son viejos, gordos y horteras, reflejando la decadencia de la mafia en la actualidad. Por lo visto la ley RICO ha hecho estragos, los delincuentes tienen mucho menos aguante y cualquier rata de tres al cuarto es capaz de delatar a sus compañeros a cambio de entrar en protección de testigos y vender el guión de su historia a Hollywood.
 
Boardwalk empire fue otra cosa: La HBO ya se había consagrado y por eso podía permitirse el lujo de que Scorsese participara de una manera mucho más activa, produciéndola y dirigiendo el episodio piloto. Ahora la cadena era consciente de su poder, y se embarcó en una lujosa superproducción, con una maravillosa reconstrucción del Atlantic City de los años 20. Vivimos el comienzo de la edad de oro de los gangsters, en plena ley seca, por lo tanto todo era glamour y un mundo desconocido del que estaban comenzando a descubrir las posibilidades. Además, tiene el aliciente de que encontramos a viejos conocidos como Al Capone, Lucky Luciano...

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Hablemos un poco de los dos personajes principales de ambas series: los dos son líderes natos, con una inteligencia superior a la de la gente que les rodea (enemigos incluidos), una relación más bien conflictiva con su familia y ambos tienen unos sueños que harían las delicias de Freud. Pero puede decirse que aquí acaban las similitudes. Tony Soprano es un personaje fictício, un auténtico monstruo pero de una humanidad fascinante, ya que todo en él es desmesurado. Nucky Thompson está basado en un personaje real, Nucky Johnson, y vive con dos caras: por un lado es el respetado tesorero del Ayuntamiento, pero al mismo tiempo maneja todo tipo de chanchullos; como muy bien le dijo el malaventurado Jimmy "no se puede ser un gangster a medias", por lo que hasta la segunda temporada no le vimos usar un arma, ya que siempre dejaba el trabajo sucio para los demás, aunque cuando por fin se decidió a hacerlo no le ha costado ningún esfuerzo. Es mucho más cerebral que Tony, aunque en parte eso tal vez se deba a que es irlandés, no italiano.

Ironías del destino, Winter dijo que si se hubiera elegido a alguien para interpretar a Nucky por su parecido con el original habrían elegido a... James Gandolfini.

Resumiendo: dos series perfectamente complementarias e imprescindibles, dos joyas de la televisión, que confirman que si Shakespeare viviera en nuestros tiempos no escribiría sobre reyes (a menos que quisiera hacer una comedia), sino sobre estos otros "monarcas" del mundo del crimen.

Y como regalo, aquí está la promo de la próxima temporada de Boardwalk empire
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... PERO NO CON TU CANCIÓN






Si señor, así da gusto. Cuando vi El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford sentí que Andrew Dominik tenía madera de cineasta y por eso tenía ganas ver su siguente película. La verdad es que ha tardado lo suyo, pero la espera ha valido la pena. Mátalos suavemente de entrada parece la típica película de ajuste de cuentas entre gangsters, y ésta maravillosa escena del tiroteo (que demuestra lo bien que ha aprendido la lección de Marty en el uso de la música), así lo parecen mostrar, pero hay algo más que eso. Los discursos de Obama a lo largo de toda la cinta casi forman parte de su banda sonora, mostrando a unos EEUU en una profunda crisis, pero -como siempre-  los políticos viven en Los mundos de Yupi, totalmente ajenos a la realidad. Aunque ellos son los responsables de la crisis, no comprenden que la culpa la tiene un sistema que ya de entrada estaba echado a perder por su hipocresía, como  explica perfectamente Brad Pitt en su demoledor discurso final. 


Cuando hasta un matón tan curtido en batallas como el que intrepreta James Gandolfini, (el fucking boss de New Jersey, con el permiso de Bruce Springsteen) tiene que rebajar su salario o un par de colgaos muy fumaos hacen tambalear la seguridad de una banda, es que algo va mal, porque América no es un país, tan sólo es un negocio. ¿Qué canción se oye con los títulos de crédito del final? Money, no podía ser otra. Así que  fukin' pay me y Blonde apuntadísima en mi agenda. Sigue así, Dominik.

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WHAT'S UP, DOC?




La Gran Bretaña está viviendo una celebración, como diría nuestra Roza  ¿y porqué? os direis ¿El nacimiento del hijo del príncipe William? No, algo mejor. Doctor who cumple 50 años, y eso no es moco de pavo. Pocas veces una serie consigue durar tanto, se convierte en un icono popular,  cuenta con dos spin-off en su haber, como Torchwood y The Sarah Jane adventures y ha servido de inspiración, sin ir más lejos, a Fringe.

¿Qué tiene de especial esta serie? Sin duda el principal reclamo es su protagonista, aunque deberíamos hablar de protagonistas, ya que uno de los aciertos de la serie, y uno de los detalles que ha facilitado su larga duración, es que el personaje no muere, sino que se regenera, por lo que ha sido interpretado por diferentes actores, y todos ellos le han dado su toque personal. De hecho ha ido evolucionando, ya que al principio por lo visto era mucho más misterioso y malhumorado y con el tiempo cada vez se ha ido volviendo más jóven y arrolladoramente simpático, aunque manteniendo su toque de locura.

El paso del tiempo, sin embargo, no puede negarse en ciertos aspectos, como el que los archienemigos del Doctor, los Daleks o los cybermen tengan una pinta tan rudimentaria, aunque no han querido modificar su aspecto ya que forma parte de la tradición e incluso tenía su encanto de serie B, pero los enemigos más modernos, así como la ambientación, sí que han mejorado mucho, y un factor definitivo de su actualización ha sido el trabajo de dos grandes guionistas: Russell T. Davies y Steven Moffat, que dieron un empuje increible a la serie, relanzándola de nuevo y consiguiendo un éxito sin precedentes.


El único superviviente del planeta Gallifrey, y por lo tanto último señor del tiempo (o al menos eso dice) tiene más de 900 años (ya hemos perdido la cuenta de su edad aproximada) y se dedica a recorrer el tiempo y el espacio a bordo de la TARDIS, una nave con la apariencia de cabina de policia y más grande en su interior que en su exterior -como no paran de decir sus visitantes-. Nadie sabe su nombre, por lo que sus seguidores los identificamos por números, y tan sólo cuenta con un destornillador sónico como única arma, ya que no cree en la violencia.

Dicen que el Doctor favorito de cada uno es aquél con el que has crecido, o el primero que has visto; en mi caso no ha sido así, y sin desmerecer a Cristopher Eccleston o a Matt Smith, (del  resto no puedo opinar), creo - y por lo visto es la opinión de la mayoría- que el mejor de todos ha sido el número Diez, David Tennant, ya que supo combinar perfectamente el lado divertido y alocado con una profundidad emocional poco vista hasta entonces y hasta incluso dotándole de su lado oscuro: su tremenda soledad o la enorme carga que supone haber acabado con civilizaciones enteras.

Permitid que comente un detalle que parece salido de la serie, pero es real como la vida misma:  David Tennant  está casado con Georgia Moffet, la hija de Peter Davison, que fue el número Cinco, y para complicar más las cosas, Georgia hizo de hija del Doctor en uno de los episodios, de modo que es casi imposible separar dónde empieza la realidad y la ficción.

Otro de los secretos de su éxito es lo tremendamente "british" que és, por muy extraterrestre que sea; no hay más que echar un pequeño vistazo a algunos de los invitados que aparecen a lo largo de la serie para  comprobarlo: Shakespeare, Dickens, Agatha Christie, Winston Churchill, la reina Victoria..., o que haya dedicado capítulos a ocasiones tan especiales como el bombardeo alemán de Londres, la coronación de Isabel II o las olimpiadas del 2012.

Esta especie de Don Quijote intergaláctico no hay duda de que necesitaba un Sancho Panza a su lado; alguien que tuviera los pies en el suelo y frenara cuando hiciera falta su entusiasmo y sus excentricidades. Esa tarea ha recaído a lo largo del tiempo en las llamadas "companions", chicas que no se han limitado a ser floreros, sino que han demostrado su valor y fidelidad: así hemos tenido a Rose (Billie Piper), con quien tuvo una complicidad total, la bellísima Martha (Freema Agyeman), la divertida Donna (Catherine Tate), Amy (Karen Gillian) -que podría considerarse un cruce entre Rose  y Donna-, o la última de ellas, Jenna-Louise Coleman, de la que todavía no sabemos su nombre definitivo, pero parece prometer mucho.

La relación del Doctor con sus "companions" digamos que siempre ha sido un poco peculiar; la mayoría no pueden evitar enamorarse  de alguien tan encantador que les ofrece todo un universo lleno de aventuras y misterios, pero siempre se ha tratado de una relación platónica, ya que el señor del tiempo nunca ha demostrado el más mínimo interés romántico por ellas. Si con Rose casi estuvo a punto de romperse ese distanciamiento, y con Martha el recuerdo de Rose hizo que el Doctor fuera incapaz de fijarse en ella,  a base de tenacidad y "hello, sweeties", la única que ha sido capaz de llevarle ante el altar ha sido la companion a tiempo parcial River Song (Alex Kingston). Pero, por supuesto, son un matrimonio nada convencional, del mismo modo que también lo fue su noviazgo.

Se espera que el episodio conmemorativo de tos 50 años de la serie sea muy especial, para que los que generación que tras generación la han seguido se sienten ante el televisor, rememoren el pasado, contemplen el presente e intuyan lo que les puede traer el futuro. ¿Quien sabe? Quizás hasta encontremos la respuesta a la eterna pregunta: Doctor.... ¿who?



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EL LARGO ADIOS



Tranquilos, que intentaré que sea lo menos largo posible. Como bloguera vuestra que soy, os debo una explicación, y esta explicación que os debo os la voy a dar. He llegado a un punto en el que necesito tomar un descanso. No sé si será definitivo o no, el tiempo lo dirá. Recuerdo cuando empezó el rodaje de La linterna, el entusiasmo que pusimos: los posts se sucedían inintierrumpídamente día tras día, y no se cerraba ni en agosto. Pero quieras que no, el tiempo va desgastando, y para gente con poco talento e ideas como yo, cada vez resultaba más difícil encontrar un tema sobre el que tratar, así que los posts poquito a poco se fueron espaciando. Creía que esa podía ser la mejor solución posible, pero me temo que no es así. Esto ya se estaba convirtiendo en una obligación más que una diversión, y eso hacía que cada vez mis posts fueran más mecánicos, y vosotros no os mereceis eso, sino alguien que sea capaz de daros el 100%. De todas maneras, no me puedo quejar, ya que la mayoría de los blogs no llegan a durar un año, y éste tiene cuatro, que se dice pronto.

La verdad es que estoy muy contenta de la experiencia, ha sido una de las más gratificantes de mi vida, ya que me ha permitido juntar dos de mis pasiones, el cine y escribir, y hemos conseguido mucho más de lo que esperábamos (de hecho no esperábamos nada), recibiendo una respuesta magnífica de vuestra parte. Vosotros habeis hecho que sigamos adelante, dándonos fuerzas. Gracias a todos vosotros, a los que han ido dejando comentarios con una fidelidad admirable, y a los que habeis estado ahí, sencillamente leyendo nuestros posts, aunque no os hubierais atrevido nunca a participar. Seguiremos viéndonos por el ciberespacio.

Por supuesto no puedo dejar a agradecer de una manera especial a mi fiel colaborador, Marcbranches, él aceptó sin dudar mi propuesta de participar en este proyecto, haciendo que subiera de nivel considerablemente. A pesar de que siempre se ha empeñado en marcar nuestras diferencias, poniéndome a mi como una clasicona a punto de la jubilación (no tanto) y a él como l'enfant (tampoco tanto) terrible friki que siempre le ha gustado ser, lo cierto es que tenemos muchas más cosas en común de lo que parece.Algún día mademoiselle la directrice le pagará todos los atrasos que le debe.

No quiero ponerme sentimental, ya que como he dicho no sé si será un adios definitivo o sencillamente un au-revoir. Me encantaría que si vuelvo siguierais conmigo, aunque sé que eso es difícil y lo comprendo. Digamos que la linterna no se ha apagado, sino que está con el piloto de stand by.

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UN BUEN CEBO NO ASEGURA UNA BUENA PESCA



No sé si seré yo, demostrando mi incipiente cinefilia o no, pero creo que hay películas que ya desde pequeños nos dejan marcados y se nos quedan grabadas en el subconsciente; de tal manera que si tenemos la oportunidad de volver a verlas al cabo del tiempo, es como si saltara un muelle en nuestra memoria y dijera "¡es esta!". De todas maneras, he de confesar que me pasó con muy pocas películas (y tan distintas como Damas del teatro o Ciudadano Kane). Pues bien, una de ellas fue El cebo.

En este caso creo que es bastante lógico que me impresionara, ya que trataba de un asesino de niños que deberían tener mi edad cuando la vi, más o menos. Cuando volví a verla años después me asombró que fuera una película española, ya que no lo parecía en absoluto. Recordaba mucho a El vampiro de Düsseldorf, y aunque no llegaba a su brillantez técnica, era una digna sucesora.

Por lo visto yo no debí de ser la única persona a quien le impresionó la película, ya que Sean Penn hizo un remake en El juramento.Tras su mas bien fallida aunque interesante Extraño vínculo de sangre, ésta fue su siguiente apuesta como director, y la verdad es que supuso un avance respecto a la anterior, aunque sigue teniendo una ligera predilección por los efectismos de cámara.

Para ser un remake está bien tratado, ya que profundiza en los personajes y les da un cierto tono existencialista que no está mal.Siendo un actor de su categoría, su fuerte es dirigir al reparto, y lo consigue, aunque supongo que no le resultaría demasiado difícil, porque menudo grupito que consiguió, aunque algunos se limiten a salir tan sólo cinco minutos: Jack Nicholson, Robin Wright, Benicio del Toro, Mickey Rourke,Sam Shepard, Vanessa Redgrave, Patricia Clarkson, Aaron Eckhart,Helen Mirren y Harry Dean Stanton (impresionante). Aunque hay alguna escena que si que es copiada escrupulosamente del original, hay bastantes diferencias, sobre todo en el final, mucho más descorazonador y fatalista. Sin embargo esas excesivas tomas de Nicholson hablando solo me sobran un poco. El original era de una concisión admirable: iba directamente al grano sin perder un minuto, y además contaba ni más ni menos que con Goldfinger como malvado. En este remake no llegamos a saber exactamente quien era el asesino, pero en la original, aunque tenía un final feliz me encantaba la manera en que el policía ocultaba a la niña que estaba herido jugando con las marionetas y resultaba más turbadora. No puede decirse que la versión de Penn sea mala, porque no lo es, y ojalá todos los remakes tuvieran el nivel del suyo, pero sencillamente la original es mucho mejor... o la marca que dejó a los que la habíamos visto anteriormente es demasiado fuerte.Aún así, como parece que Sean Penn cada vez va ascendiendo más como director, vale la pena seguirle la pista.
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JUEGO DE CORAZONES




Parece que fue ayer cuando hablaba de que hay actores que tienen una especial relación con el cine, coqueteando sin cesar con los directores del momento. Lo mismo que dije de Tom Waits puede aplicarse al guapo californiano Chris Isaak.Ahí están sus colaboraciones con Jonathan Demme o Bertolucci, pero sin duda una de las mejores fue con David Lynch. Aparte de participar en la banda sonora de Corazón salvaje, Lynch dirigió el video de la canción Wicked game. Pero supongo que no lo recordaréis, ya que el video más famoso no fue ese, sino el que rodó con Helena Christensen, en el que ambos se revuelcan en la playa, para deleite del personal (obsesos, que sois unos obsesos).Pero como este es un blog de cine, aunque no lo parezca, el video lo dirigió Lynch y la canción me encanta, aquí está (aunque confieso que también me gusta más el segundo).
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VERONA BEACH STORY




Hay directores que tienen un estilo tan propio que llama la atención, convirtiéndolos enseguida en promesas, que pueden cuajar o no, el tiempo se encarga de dejarlos en el lugar que corresponde. Baz Luhrmann tiene una carrera muy corta, Tras su debut con El amor está en el aire, su siguiente proyecto fue bastante ambicioso: una versión del Romeo y Julieta de Shakespeare, pero como no se había hecho nunca ( y eso es difícil de decir, dada la infinidad de adaptaciones que ha tenido la historia),llamada Romeo + Julieta

Pues bien, es curioso, pero a pesar de no ser una película redonda, casi diría que soporta mejor los nuevos visionados que Moulin Rouge, y ya dejó bien claro cuáles serían las virtudes (y defectos) de su director, que al final da la impresión que es muy parecido a una bebida carbónica: ya que empezó con mucha fuerza y se ha evaporado con facilidad.

Por un lado tenemos una mezcla considerable de estilos,desde el spaguetti western al musical, todo ello traspasado a la actualidad y a Verona Beach, donde la rivalidad de dos familias, la de los Capuleto y los Montesco, lideradas por Paul Sorvino y Brian Dennehy ha llegado al punto de convertirse en una guerra. (¿Un duelo tal vez entre mafia italiana e irlandesa? si, por favor). Si a ello le añadimos un ritmo trepidante y una buena elección de la banda sonora, parece que la cosa va bien.

La elección de la pareja protagonista fue muy afortunada. Leonardo DiCaprio dió un paso más para convertirse en el favorito de las carpetas de las quinceañeras (la verdad es que era una monada), y al igual que Claire Danes tenía la edad y apariencia necesaria para los personajes:jóvenes, ingenuos y apasionados, resultando totalmente convincentes como adolescentes que se enamoran por primera vez.Por unos momentos Luhrmann deja la cámara tranquila y se limita a disfrutar de las miradas de la parejita en escenas como la de su primer encuentro.

Pero el barroquismo que tango le gusta a Luzhman a veces ahoga un poco la historia y se vuelve innecesario, con fallos tan garrafales como el de convertir al mejor personaje de la obra, Mercucio (de quien hay que opina que Shakespeare acabó con él para que no ocurriera al revés), en un drag queen, o el innecesario aspecto a lo Max Cady del sacerdote que interpreta Pete Postlethwaite

La escena del primer duelo o un John Leguizamo pletórico y con una pinta impresionante son algunos más de los valores positivos de la película, haciendo que, a pesar de sus excesos, funcione. ¡Quien pudiera volver a creer en el amor a primera vista!.
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LOS HOMBRES DE VERDAD NO BAILAN




Hay películas que, aunque no sean maravillas, tienen una escena que las convierte en memorables. Si preguntas a alguien si ha visto In & out, seguro que lo primero que recuerda es la escena en la que Kevin Kline se pone un cassette interactivo para descubrir si es homosexual o no. La idea en sí ya es buena, pero si encima le añadimos los hilarantes comentarios de la cinta "Recuerda a Schwarzenegger. Si ni siquiera sabe caminar" (cuanta razón tiene), la excelente actuación de Kline, que siempre tuvo un don especial para la comedia, y la música discotequera contribuyen a que la escena se convirtiera automáticamente en un clásico. .. aunque me ha entrado una duda ¿acaso Tony Manero también era homosexual?
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MI HERMANO DEL ALMA



Hay películas que dejan bastante mal cuerpo; aunque se puedan reconocer sus virtudes, nos dejan tan hechos polvo que no apetece volver a verlas, como mínimo hasta que haya pasado bastante tiempo, a no ser que se tenga cierta vena masoquista (que por supuesto es una opción totalmente válida). Pues bien, dentro de esa categoría de películas estaría Inseparables.

Tras La mosca David Cronenberg estaba empezando a ser considerado como un director "serio" y no era el típico director de películas de terror (algo que ya sabíamos). Para su siguiente película decidió partir de una historia real de dos hermananos, ya que como siempre la realidad supera la ficción. Unos gemelos, Elliot y Beverly Mantle (Jeremy Irons) son absolutamente idénticos, pero en realidad son distintos. Beverly es tímido y sensible, y Elliot es decidido y conquistador. Ambos comparten su pasión por la ginecología, especialmente por las mutaciones del sistema reproductor femenino, y -dada su diferencia de caractéres- mientras uno de ellos seduce a las mujeres, es el segundo el que se encarga de rematar la faena. Todo parecía funcionar bien, hasta que aparece Claire (Geneviève Bujold),

Claire tiene una malformación genética que le impide tener hijos, lo que la convierte en la chica ideal para los hermanos Mantle, pero Beverly se enamora de ella. Cuando ella descubre el juego de los dos, Beverly entra en una profunda depresión autodestructiva que desemboca en tragedia.

Hasta aquí no hay nada de especial, de hecho el argumento podría servir para cualquier comedia de los Farrelly, pero lo que la diferencia es su atmósfera malsana y opresiva: desde las batas de los doctores, que hacen que parezcan los sacerdotes de una extraña religión, pasando por el diabólico instrumental quirúrgico que inventan, digno de la mente de H.R. Giger, para acabar con la enfermiza relación de dependencia mútua de los dos hermanos, todo contribuye a crear una sensación de malestar; hasta una escena aparentemente inocente como un baile acaba teniendo algo de perturbador.

Por supuesto hacía falta un buen actor para desempeñar los dos papeles, y Cronenberg encontró al intérprete perfecto en Jeremy Irons, capaz de hacer que cada uno de los personajes parezca distinto, pese a ser iguales: la forma de mirar o andar hacen que sepamos distinguir en cada momento quien de los dos es, pero a la que llega cierto punto de la película las identidades se vuelven más confusas y resulta más difícil diferenciarlos. En su momento se habló bastante del gran avance tecnológico que había permitido rodar las escenas en la que aparecía interpretando los dos personajes, pero los avances de la actualidad hacen que ahora nos parezca algo natural; es la calidad de su actuación lo que hace que no pase el tiempo, ya que ése es el mejor efecto especial que puede haber...¿me explico?.
 
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